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En la democracia no hay que tenerle susto a estas acciones, dice el ministro Felipe Bulnes

Con cacerolazo, se manifiestan en Chile en favor de las demandas estudiantiles

Asistentes a contraparada militar en Santiago corean consignas contra la compra de armas

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Estudiantes y manifestantes, durante el cacerolazo para exigir reformas en el sistema estatal de educación pública, ayer en el desfile anual de los militares chilenos, en la capital, SantiagoFoto Reuters
Corresponsal y agencias
Periódico La Jornada
Martes 20 de septiembre de 2011, p. 27

Santiago, 19 de septiembre. En protesta por la crisis educacional que se vive en Chile, cientos de personas se manifestaron hoy con un cacerolazo durante la realización de la parada militar anual que puso fin a las celebraciones de las fiestas patrias, a la que asistieron las principales autoridades del país, encabezadas por el presidente Sebastián Piñera.

Los manifestantes, unos 200, convocados mediante redes sociales, llegaron al Parque O’Higgins con ollas y otros utensilios de cocina para hacer patente su descontento por la acción del gobierno ante las demandas de los estudiantes.

El ministro de Educación, Felipe Bulnes, consideró los cacerolazos como parte de la democracia. En democracia no hay que tener susto, los estudiantes pueden manifestarse. No veo ninguna característica especial, sostuvo.

Pero cuando se iniciaba la marcha en favor de las demandas de los estudiantes, el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, hizo un llamado a dejar para los días que vienen las protestas contra el gobierno, entre ellas las relacionadas con el conflicto educacional.

Espero que no confundamos las cosas; los chilenos tenemos todo el derecho de pedir al gobierno que avance rápido en lo que necesitamos. No obstante, pidió que este día todos nos unamos en torno a nuestras fuerzas armadas.

Pero no sólo no fue así, sino que en el centro de Santiago se realizó también la cuarta versión de la contraparada militar, en la que los asistentes marcharon vestidos de payasos con uniformes militares, coreando consignas contra la compra de armas.

Los organizadores explicaron que la iniciativa no pretende ser una burla de los hombres y mujeres que componen la vida militar, sino busca forzar la reflexión en torno al irracional de la guerra, a los valores impulsados por cualquier ejército del mundo y, de manera particular, a la preponderancia infundada de las fuerzas armadas en Chile, un debate olvidado durante muchos años en nuestro país.