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De fotos y movimientos
E

l 16 de febrero de 1996 el entonces presidente de la República Ernesto Zedillo estaba de gira por Europa y la delegación gubernamental para el diálogo y la negociación se preparaba para difundir la noticia sobre la firma de los Acuerdos sobre Derecho y Cultura Indígena en San Andrés Sacam’chen de los Pobres, Chiapas, y canceló la presencia de invitados especiales cuando horas antes la delegación zapatista informó que no quería ser parte de la foto codo a codo con la delegación gubernamental firmando los acuerdos.

Así, la mesa de firma de los acuerdos de San Andrés tuvo los lugares del EZLN vacíos. Firmaron desde un cuarto donde se reunían, al lado de la sala principal. Cuánta razón tuvieron, uno quisiera que se hubieran pasado de precavidos, porque el discurso de ellos fue: hemos firmado unos acuerdos que son el primer paso, todavía falta, la agenda es larga. Cinco años después, el 28 de marzo de 2001, se pudo observar en San Lázaro que, ante la presencia del EZLN y el CNI, algunas y algunos integrantes del Congreso invitaron a sus familiares y dotados de su camarita esperaban la foto con el subcomandante insurgente Marcos. La comandanta Esther dio la explicación: “Algunos habrán pensado que esta tribuna sería ocupada por el sup Marcos y que sería él quien daría el mensaje central de los zapatistas. Ya ven que no es así.

“El subcomandante insurgente Marcos es eso, un subcomandante. Nosotros somos los comandantes, los que mandamos en común, los que mandamos obedeciendo a nuestros pueblos. Al sup y a quien comparte con él esperanzas y anhelos les dimos la misión de traernos a esta tribuna. Ellos, nuestros guerreros y guerreras, han cumplido gracias al apoyo de la movilización popular en México y en el mundo. Ahora es nuestra hora.

El respeto que ofrecemos al Congreso de la Unión es de fondo, pero también de forma. No está en esta tribuna el jefe militar de un ejército rebelde. Está quien representa a la parte civil del EZLN, la dirección política y organizativa de un movimiento legítimo, honesto y consecuente, y, además, legal por gracia de la Ley para el Diálogo, la Conciliación y la Paz Digna en Chiapas (Perfil de La Jornada, 29/3/2001).

Ahí quedó la foto de la comandancia zapatista en San Lázaro saludando a la bandera y entonando el Himno Nacional al concluir la histórica reunión. Hoy sabemos que el Congreso no escuchó los históricos discursos pronunciados, aun cuando pusieran cara de conmovidos ante los centenarios agravios que se mostraban. Bajo la bandera de la razón de Estado un mes después decidieron qué sí y qué no respetar de unos acuerdos firmados en el contexto de un proceso enmarcado en una ley. Cual mensaje premonitorio el comandante David, desde el Zócalo de la ciudad de México, señaló: Sólo les pediríamos al señor Fox y al Congreso de la Unión que no le pongan más candaditos a la iniciativa de ley de la Cocopa, porque lo único que van a lograr con esto es ponerle cien candados a la única puerta que conduce a la paz con justicia y dignidad. (Perfil de La Jornada, 12/3/2001).

Suelo mostrar una foto que proviene del Archivo General de la Nación que al publicarla le colocaron al calce la leyenda indígenas en el constituyente de Querétaro. 1917. En efecto hay indígenas, si uno se guía por el ropaje, y están afuera del recinto oficial literalmente tomándose la foto en la banqueta. Ello permite anotar que las fotos también pueden inducir a equívocos, pues los pueblos indígenas, con todo y que masivamente sus integrantes pelearon en la Revolución, no fueron considerados como tales en la redacción del texto fundamental. Sería hasta 1992 que se insertó la frase de que la nación mexicana tiene una composición pluricultural, sustentada originalmente en sus pueblos indígenas. El PAN presentó la propuesta de que se dijera los pueblos indígenas y los españoles. Ello en el contexto del famoso quinto centenario que abrió el afán de festejo oficial en Iberoamérica y el debate sobre el encuentro de dos mundos o la invasión genocida como lo fue en su momento. Los pueblos encontraron su manera de festejar organizándose en la Coordinadora Quinientos años de resistencia que se replicaría a nivel continental. Los zapatistas también se preparaban…

Por otra parte, sabemos que hay retratos que hablan más que mil perdones (sic, palabras, por supuesto) y es el caso del que nos acaba de mostrar el estudio del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social: de la población indígena, sólo dos de cada 10 de estos mexicanos no están en pobreza. Y se dijo hace ya una década que la poco transparente danza de los millones desatada transversalmente era la solución, como argumento para pretender sepultar la libre determinación y autonomía de los pueblos indígenas. Es saludable recordar a unos pueblos que no han hecho otra cosa que luchar por ser parte de la nación sin sacrificar sus identidades. Coloquemos la mirada en la historia y ojalá también aprendamos de ella.