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El director del OCBA toma riesgos: busca obras poco conocidas para orquesta de cuerdas

En la música no caben el miedo ni la restricción: José Luis Castillo

Lamenta que por asegurar el éxito se elijan piezas famosas: nuestra misión es abrir las fronteras, no limitarlas

La agrupación estrena en México tres sinfonías del inglés William Boyce

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La orquesta participará en el 33 Foro de Música Nueva Manuel Enríquez, en cuyo concierto de clausura, el domingo 19 de junio, realizará dos estrenos. En la imagen, un ensayo en la Sala Ponce, con José Luis Castillo a la batutaFoto Cristina Rodríguez
 
Periódico La Jornada
Domingo 12 de junio de 2011, p. 2

Apostar, tomar riesgos, son parte de los motores que animan la segunda temporada de la Orquesta de Cámara de Bellas Artes (OCBA), cuyo sexto programa tuvo lugar la noche del pasado jueves en la Sala Ponce del Palacio de Bellas Artes y será repetido hoy, a las 12 horas, en la Sala Silvestre Revueltas del Conservatorio Nacional.

En la música no tienen cabida el miedo ni la restricción, como tampoco hay que tratar de decidir por el público, sostiene el director José Luis Castillo, titular de dicha agrupación. Sí estoy tomando riesgos. La orquesta debe apostar; no son momentos de recabar frutos, sino de invertir.

En específico, el músico de origen español, quien ha sido titular de la Sinfónica de la Universidad de Guanajuato y director artístico del Programa Instrumenta, se refiere a su interés por recuperar obras poco conocidas o poco tocadas del repertorio que le es afín a una orquesta de cuerdas como la OCBA.

Por miedo, muchas veces sólo se programan piezas de éxito asegurado y del gusto del gran público: una Carmina Burana, la novena de Beethoven, y poco a poco se margina gran cantidad de obras, incluso varias de las escritas por las autores más conocidos, comenta en entrevista.

La misión de quienes nos dedicamos a este tipo de hecho artístico es difundir la buena música; abrir las fronteras, no limitarlas.

Desde su nombramiento al frente de dicha agrupación, el 16 de febrero pasado, Castillo dejó claro que su encomienda consiste en trabajar en el desarrollo de la orquesta como instrumento, para lo cual se ha centrado y centrará en el repertorio que le es afín a la misma: el del barroco, del clasicismo y de los dos primeros tercios del siglo XX, así como obras de reciente creación

Su estrategia en ese sentido, según explica, ha consistido en tratar de equilibrar el repertorio ya establecido con obras poco interpretadas o difundidas incluso de aquellos autores que gozan del gusto y la predilección del gran público: Una de nuestras líneas ha sido tocar lo menos conocido de los compositores más conocidos.

De esa manera, por ejemplo, en este sexto programa de la temporada la OCBA toca por vez primera en México tres de las las sinfonías de William Boyce, la 2, la 3 y la 6, para conmemorar el tricentenario del natalicio de ese compositor inglés.

Asimismo, incluye un par de obras del también inglés Vaugham Williams (1872-1958), como parte de otra de las estrategias emprendidas por José Luis Castillo: la de confrontar tradición y modernidad.

Uno de los propósitos es acercar poco a poco al público a ciertas piezas que por motivos cualquiera no han sido de uso frecuente, aclara. Esa labor de investigación del repertorio que le es natural a una orquesta como ésta debe ser uno de nuestros principales baluartes.

En este segundo ciclo del año de la OCBA figuran lo mismo obras de Beethoven, Haydn, Vivaldi, Mozart, Telemann y Mendelssohn que de Arvo Pärt, Aron Copland y Héctor Villalobos, así como estrenos mundiales, entre ellos la sexta sinfonía Degli archi, de Gian Francesco Malipiero, dos piezas de Eddie Mora y la Improvisación para cuerdas de Benjamín Gutiérrez

Mención especial merece la participación de la orquesta en el 33 Foro de Música Nueva Manuel Enríquez, en cuyo concierto de clausura, el domingo 19 de junio, realizará el estreno en México del Concierto para guitarra y orquesta de cuerdas de Jerzy Bauer, así como la premier absoluta de Jesmond Grixti, Adagio de concierto para bongoes, flauta y orquesta de cuerda.

Esta nueva propuesta artística ha sido tomada con buen ánimo por los músicos de agrupación, a decir de José Luis Castillo, quien asegura que hasta el momento no se le han presentado inercias ni resistencias.

Los veo (a los atrilistas) contentos, no digo cómodos, porque ha sido un periodo de trabajo muy fuerte. La velocidad de acercamiento al nuevo repertorio es muy alta, y por otra parte, hemos encontrado y establecido parámetros comunes de comunicación, indica.

Aunque no me corresponde evaluarlo y quizá sea un poco temprano para hacerlo, creo que los resultados han estado bien, me parece que las cosas van por buen camino.

La segunda temporada del año de la OCBA comenzó el 2 de mayo y concluirá el 3 de julio. Sus conciertos tienen lugar los jueves, a las 20 horas, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes y los domingos, a las 12, en la Sala Silvestre Revueltas del Conservatorio Nacional de Música.