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Guerra a Libia
Entre combates confusos continúa la disputa por la estratégica Ajdabiya
The Independent
Periódico La Jornada
Lunes 11 de abril de 2011, p. 34

Ajdabiya, 10 de abril. Columnas de humo negro se elevaron sobre Ajdabiya este domingo, cuando cohetes y bombas de mortero estallaron en esta ciudad desierta por cuyo control han luchado durante semanas las tropas de Kadafi y las fuerzas rebeldes.

Los combates son muy confusos; cada bando observa con recelo toda pickup que se acerca con una ametralladora en la caja para discernir si es amiga o enemiga. Ajdabiya sigue cambiando de manos conforme pequeños grupos armados hacen esporádicas incursiones en la ciudad, alguna vez habitada por 140 mil personas, la mayoría de las cuales ha huido.

La OTAN asegura que sus aviones han destruido 25 tanques del gobierno, 11 en el camino a esta ciudad y 14 en las afueras de la sitiada localidad rebelde de Misurata, en el oeste del país. Pero en torno a Ajdabiya las fuerzas del gobierno usan pickups, por lo regular Toyota o Datsun, lo cual hará imposible distinguirlos de los rebeldes o la población civil.

Los combatientes de ambos bandos son poco numerosos: tal vez unos cientos del lado insurgente este domingo, a pie o en vehículos. Construían una línea de retirada a unos 16 kilómetros de Ajdabiya, pero no consistía más que en unos cuantos camiones con lanzacohetes, arma muy poco precisa.

Periódicamente se esparcen rumores entre combatientes y refugiados por igual sobre el inminente acercamiento del enemigo. Los hombres de Kadafi han cortado el camino, exclamaba un hombre de aspecto atemorizado, señalando el camino que va a Ajdabiya. No era cierto, pero, como durante un tiempo no pasaron vehículos desde el lado opuesto del camino, parecía indicio de que había sido cortado más adelante.

Es difícil conocer hechos verificables. Parece que un ataque de OTAN destruyó dos vehículos y causó la muerte de seis personas en el lado más lejano de Ajdabiya. El hospital local informó que 13 personas perecieron. Se dijo que a cuatro soldados rebeldes les rebanaron la garganta.

Un argelino, detenido en un retén rebelde y acusado de ser mercenario, fue ejecutado, pero es muy probable que fuera un trabajador migrante.

Ajdabiya y la zona circundante son vitales porque su caída haría que el bastión rebelde de Bengasi, ubicado 160 kilómetros al norte, fuera más vulnerable a los ataques. Su pérdida podría expulsar a los rebeldes de la faja costera conocida como Al-Jalij, donde las ciudades de Brega, Ras Lanuf y As-Sidra son esenciales para la industria petrolera libia. La caída de Ajdabiya también sacudiría el apoyo internacional a los rebeldes y llevaría a otros que los respaldan a sospechar que el fin del líder libio Muammar Kadafi no está tan cerca como esperaban.

Ninguno de los dos bandos parece tener suficientes efectivos para una embestida. Los soldados de Kadafi han mantenido la moral en alto pese a los ataques aéreos; también han emboscado varias veces a los rebeldes, permitiéndoles avanzar por la carretera principal y luego atacándolos en el desierto. En teoría no les sería difícil abrirse paso hasta Bengasi, que está a hora y media en automóvil hacia el norte. La aviación de la OTAN tendría dificultades para distinguir entre las fuerzas de Kadafi, los rebeldes y los civiles. Si aquéllas se acercaran lo suficiente para disparar unos cuantos cohetes a la capital rebelde, podrían desencadenar un éxodo.

Enviados de la Unión Africana se reunieron hoy con el régimen y este lunes lo harán con los líderes rebeldes para buscar un cese del fuego, un corredor para llevar ayuda humanitaria a quienes la necesiten, y el inicio de conversaciones entre ambos bandos. El presidente sudafricano Jacob Zuma y otros líderes africanos que llegaron al aeropuerto de la capital libia fueron recibidos por una muchedumbre de adeptos a Kadafi con pancartas que decían: ¡No a la intervención extranjera!

Las fuerzas rebeldes se sostienen con dificultad por falta de líderes políticos y militares efectivos, escaso adiestramiento, mala organización y, pese al entusiasmo popular por su causa, insuficiente número de combatientes en el frente. Los rebeldes dicen que no obtienen suficiente apoyo de los ataques aéreos de la OTAN, pero sólo los aviones de la organización internacional evitan que Kadafi recupere Bengasi, aunque necesitaría un ejército más grande para adentrarse en las colinas del norte de Cirenaica.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya