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En la cinta abordé 10 historias a partir de lo que yo sentía cuando tenía 15 años: Guillermo Ríos

“Perras devela esa explosión de hormonas que da fuerza al deseo”

Las adolescentes tienen nuevos códigos sexuales que rebasan a las generaciones anteriores, comenta el realizador

Tengo la fortuna de no amarrarme a un método o sistema, señala

Foto
Una escena de la película que se estrenó el pasado fin de semana
Jorge Caballero
 
Periódico La Jornada
Martes 8 de marzo de 2011, p. 9

En la cinta Perras, estrenada el fin de semana pasado, el cineasta Guillermo Ríos expone la ética, estética y erotismo de 10 jóvenes. Comentó: Creo que las historias de estas adolescentes son producto de nuestro contexto social, las cuales se han multiplicado en respuesta a un entorno hostil. Procuré abordar la de cada una de ellas desde un punto de vista ético.

Precisó: “Para que la historia quedara en la cabeza del público abordé a los personajes desde su condición humana, no de manera paternalista, sino como yo sentía la vida cuando tenía 15 años, cuando tener una mala calificación era un drama tremendo. Imagínate qué podría suceder si se presentaba una circunstancia más compleja.

Me acerqué el tema a partir de lo que yo sentía en esa etapa, en la que afloran nuestros primeros miedos y deseos, cuando estamos en una explosión de hormonas que hacen que tenga mucha fuerza querer, odiar, desear.

–¿Cómo te encontraste con esta historia?

Perras fue una obra de teatro primero, y me acerqué a ella a partir de una preocupación muy primaria que tengo: ¿cómo hacer para que los adolescentes y jóvenes asistan al teatro con la misma pasión con la que van a un concierto?, pues juntan dinero para ir, compran en reventa y tratan de entrar a como dé lugar... ¿cómo escribir algo que genere, guardando las proporciones, mucho interés? Entonces abordé el tema a partir de sus canciones, de su universo y desde su punto de vista.

“Esta obra, en la que ellas son las protagonistas, como en las canciones, les hablaba de lo que sienten y perciben en el mundo, les hablaba del amor, del odio, del deseo, del sexo. Hace 35 años escuché que Octavio Paz dijo: ‘Si nuestro trabajo no refleja la erótica, la estética y la ética de su tiempo, no sirve’. Creo que, por un trabajo de conjunto, Perras logra reflejar su época.

En cuanto al trabajo para cambiar el lenguaje teatral a cinemático, Ríos comentó: “Fue exactamente igual, aunque había muchas propuestas para hacer más breves los diálogos porque no eran cinematográficos. Pienso que los diálogos son buenos o malos... muchos creadores esperamos a que nos lleguen las instrucciones de afuera en lugar de creer en nuestro instinto y podemos equivocarnos o acertar, pero lo importante es lanzarnos y yo lo hice.

“Soy autodidacta para escribir y tengo la fortuna de no amarrarme a un método o sistema, sino que me voy contando la película como quiero, sin restricciones. Al final de la filmación me di cuenta de que era una mezcla de estilos cinematográficos: está el homenaje al cine de terror, a las comedias escatológicas para adolescentes, así como las escenas de Adrian Lyne, la épica a la Ridley Scott y obviamente la de Galilea Montijo, que es totalmente un homenaje al cine noir, igual a Loren Baccal o Rita Hayworth, dos grandes del cine negro. Así se fue conformando la propuesta cinematográfica.”

–¿Qué comentarios le han hecho?

–Un crítico me comentó que le había gustado mucho cómo había quedado, pero que el final lo decepcionó. Sentí como si estuviera hablando de mi bebé y me dijera que está orejón. Sin embargo, creo que una de las gracias de Perras es que tiene múltiples lecturas y cada sector del público la recibe de manera diferente. A los jóvenes les ha fascinado; se encuentran reflejados en algunos de los personajes.

Apuesta a la emoción

Ríos concluyó: “Creo que las adolescentes están gruesas porque tienen nuevos códigos sexuales que rebasan a las generaciones anteriores. Lo veo como el empoderamiento de la mujer: si mi hijo de 16 años llega y me dice que le gusta hacerle tal o cual cosa a las chavas me siento muy bien, pero si llega mi hija y me dice que le gusta hacerle cosas a los chavos me escandaliza. Las mujeres ya se atreven a decir y hacer esas cosas. Procuro ir al cine a sentir y agradezco mucho cuando una película me hace llorar; soy un espectador muy pedestre, por eso apostamos por la emoción en Perras.

Así en Perras se descubre a la más bonita del colegio, a la coja que quiere su fiesta de 15 años, a la chica que seducía a senadores, a la niña que medía la tarde por rosas, a la ciega que lo ve todo; a Iris, quien sólo quiere ser bonita; a la que ya corrieron de muchas escuelas, a la que se escapaba por su televisioncita de colores; a Frida, quien cree que Dios está detrás de una computadora, y a María del Mar, que sabe que la verdad nunca se sabe. Es un thriller en el que se descubre el universo femenino adolescente.