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No fue protegido como industria en el TLCAN, admite funcionaria de Imcine

El cine mexicano enfrenta una monopolización cultural

El problema se centra en la distribución y la exhibición, pero es difícil definir una sola causa, dice la cineasta María Inés Roque

Norteado se exhibirá de forma comercial en Chile

 
Periódico La Jornada
Domingo 6 de febrero de 2011, p. 6

Lebu, Chile, 5 de febrero. El gran problema que presenta el cine mexicano es que nos estamos enfrentando a una monopolización cultural, aseveró hoy en Lebu, Chile, la realizadora María Inés Roque.

La subdirectora de Apoyo a la Producción Cinematográfica del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) afirmó que el problema se expresa en la distribución y la exhibición, pero, acotó, “es muy difícil centrar el análisis en una sola causa.

Formamos parte de un sistema complejo, en el cual hay muchos factores involucrados, dijo Roque, quien participó como jurado en el 11 Festival Internacional de Cine de Lebu, el cual concluyó en esta pequeña ciudad, ubicada a 660 kilómetros al sur de Santiago.

La directora de Papá Iván mencionó como ejemplo que en México, desde que el llamado séptimo arte entró al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLCAN) no fue protegido como una industria cultural, como lo hizo Canadá en su momento.

“Esto tiene consecuencias. Competimos con un monstruo que está muy consolidado, a través de la televisión, del start system, de producción; de mercancías y productos culturales y no culturales los cuales avasallan y dominan el mercado”, indicó.

Trabajo en redes sociales

Afirmó que, en ese sentido, “el Estado está haciendo, por lo menos desde el instituto, un trabajo en redes sociales, formación de públicos desde la infancia y la adolescencia, en las escuelas.

El instituto está abriendo frentes para, desde distintos ángulos, atacar este problema, con la mira puesta en el mediano y largo plazos, explicó.

La documentalista mexicana nacida en Argentina dijo que las dificultades afectan en particular al cine nuevo y experimental.

En especial, a las películas que no tienen grandísimos presupuestos para promoción y poder competir con las producciones estadunidenses, ya que las distribuidoras independientes no pueden lanzar sus películas en las mejores condiciones, dijo.

La funcionaria destacó la labor del Imcine para promover en los circuitos culturales, en los festivales el quehacer fílmico que se hace hoy en México, que probablemente sea el más diverso que ha habido en la historia de este quehacer nacional.

Hay de todo en contenido, formas, en perspectiva y alcance. Hay empuje y una altísima producción de cine documental. Hablamos de cine, pero no sólo de 35 milímetros, concluyó.

Transacción

Por otro lado, Norteado, del director mexicano Rigoberto Perezcano, se convirtió hoy en la primera cinta vendida en el curso del Festival Internacional de Cine de Lebu, clausurado este sábado.

Fue adquirida por la distribuidora chilena Los Filmes de la Arcadia, del empresario Alex Dole.

Este es uno de los objetivos del festival, como punto de encuentro de realizadores, productores y distribuidores nacionales e internacionales, explicó Claudia Pino, directora del festival chileno.

Por su parte, Alex Dole indicó que festivales como el de Lebu ofrecen una oportunidad única de conocer a realizadores y sus obras, para poder mostrarlos masivamente.

Norteado comenzará a exhibirse en Chile en abril próximo, adelantó Dole, quien además compró también otra cinta mexicana, Cinco días sin Nora, de Mariana Chenillo, exhibida asimismo en el festival.

Norteado, escrita por Perezcano con Édgar San Juan –productor de la película–, cuenta con la actuación de Harold Torres, Sonia Couch, Alicia Lagunas y Luis Cárdenas. La música es de Debussy y Los Relámpagos del Norte.

Es el primer largometraje de ficción de Perezcano, tras una serie de documentales, y se presentó en el certamen, dedicado este año a la cinematografía mexicana.

Para el director, la venta de su película es un logro y un estímulo a su trabajo. Destacó la recepción del público chileno.

La cinta ha ganado premios en Rotterdam, San Sebastián, Estados Unidos, Marrakech y Abu Dabi, y es una de las películas exitosas del nuevo cine mexicano.

El filme, dijo Perezcano, “no es uno más sobre la migración; lo que realmente me interesaba era hablar sobre la nostalgia, el abandono en esta situación que pasan miles de mexicanos.

“Habla de cómo una persona intenta buscar una mejor calidad de vida que no le da el país, pero sobre todo, sin caer en el drama; es decir, trata el tema desde otra perspectiva.

Es una película de migración, pero esperanzadora, concluyó Rigoberto Perezcano.