Cultura
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Michael k. Schuessler y Miguel Capistrán recopilan 18 ensayos en México se escribe con J

Rastrean autores contribución de la comunidad gay en la cultura

El libro, del sello Temas de Hoy, nos refleja, nos dice cuáles son nuestras aportaciones a las artes

Incluye textos de Carlos Monsiváis, Salvador Novo y Pável Granados, entre otros

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México se escribe con J se presentará en la Feria Internacional del Libro de Minería, en marzoFoto Marco Peláez
Ericka Montaño Garfias
 
Periódico La Jornada
Domingo 6 de febrero de 2011, p. 2

¿Cuál ha sido la participación de la comunidad gay en la formación de la cultura mexicana, y cuál ha sido el desarrollo de la cultura gay en el país? La respuesta, los quiénes y qué hicieron, se encuentra en las 271 páginas del libro México se escribe con J, recopilación de 18 ensayos, que nace de la necesidad de vernos reflejados y decirnos a nosotros mismos cuáles han sido nuestras aportaciones a las artes, a la cultura y a la poesía, expresa Michael K. Schuessler quien, junto con Miguel Capistrán, se lanzó a la aventura de coordinar el volumen.

Es un libro que parte de lo subjetivo, añade Schuessler, porque “hemos sido víctimas de la objetivización, de que una mayoría heterosexual y no tolerante diga: ‘así son los jotos, son afeminados, son así, son asado’, y crean desde las icónicas imágenes de Posadas (los famosos 41 detenidos en una redada en 1901) una representación indudablemente afeminada y burlesca del ser homosexual masculino. México se escribe con J es un intento por definir nosotros mismos quiénes somos, y que responde a ese gran vacío de que vas al cine o lees una novela, y ¿dónde estamos? ¿Dónde nos representamos? Nada más encuentras, hasta hace relativamente poco, burlas, caricaturas”.

Referentes históricos

La cultura gay en México es básicamente una cultura creada no sólo por escritores, sino también pintores, puede hablarse incluso de científicos, teatristas, de dramaturgos, cineastas; o sea, todas las ramas, todas las disciplinas de la creación humana, dice a su vez el ensayista Miguel Capistrán.

Todo ser humano es idéntico; tener una preferencia sexual diferente no le quita su condición de humano: la cultura está, desde hace siglos, en todas sus manifestaciones, llena de creadores que viven esta condición, una condición que se ha marcado, pero si uno revisa otros periodos de la historia de la humanidad, no se hacía ninguna diferenciación. Sin ir más lejos y el lugar común: el caso de Grecia, donde había la iniciación de los muchachos a quienes los llevaban a una especie de tutor, por llamarlo así, que lo iniciaba en su vida sexual y no precisamente en una vida heterosexual. Por lo demás, basta recorrer la nómina de la historia de la humanidad para ver cuántos creadores tenían esta condición, entre comillas.

–Este libro es a la vez un recuento de todos los esterotipos del homosexual; ¿es mostrar y decir: esto es justamente lo que no es ser homosexual?

–Exactamente –responde Schuessler.

“Un poco habla de eso, porque al decir México se escribe con j aludimos no a un debate de corte nacionalista, sino que estamos tomando este término despectivo, utilizado por una mayoría heterosexual para definir, para llamar a los homosexuales, a las locas, a las queenas y para reivindicarlo, para encomiar ese término, como han hecho otras comunidades de gays, por ejemplo, en Inglaterra, que tomaron la palabra queer y le cambiaron el significado, se apropiaron de ese término inicialmente despectivo, para celebrarlo, y decir: ‘sí somos eso y somos mucho más’”

En el caso de este libro, agrega Capistrán, el término cultura es tan amplio que faltan por ejemplo algunas manifestaciones que, por ser la primera experiencia editorial, no se alcanzaron a cubrir y, sobre todo, tampoco hubo la posibilidad por limitaciones editoriales, porque el número de páginas se redujo al que tiene el volumen. Hay aspectos dentro de la historia del país que hay que investigar con más cuidado, sobre todo desde la época prehispánica, porque cuando llegan los conquistadores se horrorizan de que haya algunos grupos indígenas que practican la homosexualidad.

Es cierto que existen libros de académicos acerca de cuestiones de cultura e historia gay, pero esta es la primera vez, hasta donde sé que en México aparece un libro diseñado para el lector medio para que pueda aprender, adentrarse, en esta llamada cultura gay mexicana; en ese sentido creo que es importante, subraya Schuessleer, autor de Elenísima, la biografía de Elena Poniatowska.

En México –habla Capistrán– “no hay un antecedente de una publicación que incida dentro de este tema con la amplitud con que aquí se trata, puesto que se abarcan muchos aspectos de la cultura, y claro, hay algunos asuntos que obviamente hay que revisar; de lo que se trataba era de llamar la atención. Ahora, esperemos que las lesbianas –concretamente– asuman su papel y desde su experiencia también aborden el tema”.

Ambos destacan los avances que ha habido en años recientes en el Distrito Federal en cuanto a los derechos de los homosexuales, sin embargo, esto no ocurre fuera de la capital mexicana.

El DF, islote significativo

La ciudad de México “tampoco es el paraíso todavía, pero ya es un islote bastante significativo. La intolerancia priva desde luego en todo el país, y creo que todavía estamos bastante relegados en ese sentido, y con manifestaciones de intolerancia increíbles, como las que se han dado en Guadalajara; ya no sólo las actitudes del cardenal Sandoval Íñiguez, sino estas supuestas ‘clínicas’ para curar la homosexualidad que tienen todavía”, expresa Miguel Capistrán, investigador e historiador de literatura mexicana.

México se escribe con J, publicado por el sello Temas de Hoy, incluye textos de Carlos Monsiváis, Salvador Novo, Pável Granados, Enrique Serna y José Joaquín Blanco, entre otros. Se presentará el 6 de marzo en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.