Cultura
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El pianista ofrecerá un concierto con obras de Chopin en la Sala Nezahualcóyotl

Urge incluir de nuevo el arte sonoro en la enseñanza pública: Federico Osorio

Ser músico solista es una profesión como la de torero, requiere entrega total, dice el instrumentista de renombre internacional

En México hay proyectos, pero falta difusión y continuidad, asegura

Foto
Jorge Federico Osorio durante la entrevista con La JornadaFoto Carlos Cisneros
 
Periódico La Jornada
Sábado 18 de septiembre de 2010, p. 4

Ser músico es una profesión tan demandante y entregada como la de torero, afirma el pianista Jorge Federico Osorio, para explicar porqué son pocos los instrumentistas que logran hacer una trayectoria y renombre a escala internacional.

Esta (la de músico solista) es una carrera ante todo de persistencia; para nada es fácil, hay que tener mucha dedicación y entrega total. Es una carrera sumamente competitiva. Es como con los toreros, en cada presentación hay que salir a darlo todo, a arriesgarse, y uno construye así su nombre, con la actuación del día a día, sostiene.

Entonces, sí es una carrera fabulosa, pero de mucha responsabilidad; cada momento estamos a prueba. Así como hay días maravillosos, también los hay malos, y allí es cuando debe entrar el oficio, el profesionalismo, para tratar de que no se note mucho.

Radicado desde hace varios años en el extranjero, primero en Londres y ahora en Chicago, el reconocido intérprete mexicano se encuentra en el país para ofrecer este domingo, a las 18 horas, un recital en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario.

Ello, como parte del ciclo En torno a Chopin y Schumann, con el que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) conmemora el bicentenario del natalicio de los dos compositores.

Esta será la primera ocasión en la que el pianista, en sus casi 35 años de trayectoria ejecutará un programa integrado exclusivamente con obras de Federico Chopin; en este caso, las sonatas 2 y 3, las baladas 2 y 3, y un par de nocturnos.

No sólo es uno de mis compositores preferidos, según han ido pasando los años; también es una figura primordial para todo pianista. Al lado de Liszt, lo que hizo y logró son momentos decisivos dentro y para la escuela del piano. Ambos autores dejaron bases, inventiva, riqueza y obras muy especiales para este instrumento, señala en entrevista.

Música apasionante

“Específicamente, Chopin con el piano –prosigue Jorge Federico Osorio– fue un revolucionario, un innovador en el sentido técnico; también en el uso de la armonía.

“Creo que los pianistas no podríamos vivir sin él. Pero también es muy importante para otros músicos, como para el compositor y director Pierre Boulez, quien hace poco, en una conferencia, manifestó que su primer amor con la música fue gracias a ese autor polaco.

Eso puede parecer extraño, por lo que son Boulez y su obra, pero como decía (el pianista) Arthur Rubistein, la música de Chopin es casi casi lo que más llega al público en todo el mundo. La suya es una música muy apasionante, sumamente expresiva y llega directo; eso la hace maravillosa.

Para el intérprete, resulta imposible concebir no sólo su vida, sino la del resto de la humanidad sin música, por ser un lenguaje increíble que nadie ha podido definir con palabras, pero que forma y dice mucho de la naturaleza humana.

Incluso se manifiesta convencido de que esa expresión artística cumple un importante papel social: Es parte de la cultura y, como tal, del enriquecimiento de todo individuo, como las letras, la danza, las leyes, las ciencias y todo tipo de conocimiento.

De allí que considere imperativo restituir el arte sonoro y en general la educación artística dentro de los planes de enseñanza pública oficial en México: Urge incluir de nuevo a la música en la educación básica, darle la importancia que merece al lado de las matemáticas, la historia y el civismo para la formación integral de la persona. Fue un error fatal que la suprimieran de los planes de estudio.

Además de la falta de creación de nuevos públicos, Jorge Federico Osorio sostiene que uno de los principales problemas que aquejan a la música de concierto en México es la falta de apoyos y continuidad para ciertos proyectos.

Hay ideas y proyectos buenos, lo que falta es una visión de más largo plazo, darles difusión y continuidad.

Ya en plan personal, el pianista asegura que si algo maravilloso tiene la música con el paso del tiempo es que siempre nos va renovando, cargando de energía, de pensamientos nuevos y frescos. Finalmente, uno crece y madura, aunque lo que más importa es estar en el escenario y entregarse frente a un público que busca experimentar y sentir como uno.