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El narrador describe en un libro la transformación social y económica de Chile

Intento crear intimidad en un país que cambió de rostro: Rafael Gumucio

Con La deuda me quedé como el tipo que va a una orgía y grita muy fuerte, señala

El autor se ocupa de temas como la corrupción, las marcadas diferencias sociales y el tejemaneje político

Foto
Rafael Gumucio durante la entrevista con La JornadaFoto Yazmín Ortega Cortés
 
Periódico La Jornada
Martes 16 de marzo de 2010, p. 5

Con la novela La deuda quedé como el tipo que va a una orgía y grita muy fuerte, dice el escritor chileno Rafael Gumucio, quien se ocupa en este libro de temas como la corrupción, las marcadas clases sociales que aún señalan a los chilenos o el tejemaneje político.

Al respecto, en Chile todavía no estamos preparados para leer sobre estos temas, expresa en entrevista.

“La recepción crítica de esta obra y amigos me dicen: ‘este libro está bien, la novela está bien escrita, bien hecha... pero no’. ¿Qué es ese pero no?, les pregunto y me responden que es muy íntima y dolorosa y es por esto: la política chilena de los pasados seis meses está llena de mis personajes, de mi novela, de los diálogos de mi novela, y es impresionante ver eso.

Es algo que todavía está en desarrollo; hay una transformación social, económica, que tiene repercusiones personales íntimas que vivimos. Quizá me apuré demasiado en denunciarla y quedé como el tipo que va a una orgía y grita muy fuerte.

En contraste con lo que pueda pensarse, La deuda (Mondadori) no es una novela microchilena, local. El tema sí suena para los habitantes de Chile, porque la ficción tiene como base la historia real de un contador que estafó a personajes de la vida pública de ese país. Sin embargo, sus temas atañen a cualquier país de cualquier lugar del mundo.

Extrañamente, ese libro ha tenido más éxito, más lectores y más simpatías entre los que no son chilenos y no conocen el contexto en el que sucedió, explica Gumucio (Santiago de Chile, 1970).

Claro, yo quería hacer una novela que reflejara un poco una época, un momento, y que hubiera una reacción a lo que sucede en el país, pero creo que funciona como una metáfora para otros lugares y quería que eso se reflejara de manera muy cercana. Mi impresión es que no es microchilena; de hecho la han entendido mejor los que no son chilenos.

Obsesión por la lucha de clases

Otro tema que Rafael Gumucio toca y el lector capta desde las primeras páginas es esa lucha de clases, que “es mi obsesión en este libro. Los que había escrito antes están totalmente desnudos de este tema social o de la lucha de clases; advertí lo importante que es para nosotros y cómo en Chile muchos diálogos están determinados por esa variante socioeconómica, por este resentimiento y esta humillación.

Sentí que hablar del Chile de hoy o de siempre, sin hablar de ese tema, era de alguna forma equivocarse. Le atribuí en la novela la importancia que tiene en la realidad, y reflejar así esta manera subterránea, compleja que el conflicto de clases ha ido adquiriendo en países como Chile.

Otra intención, añade el escritor, fue romper con la literatura que se hace ahora en esa nación sudamericana, en la que en estos momentos “hay muchos temas distintos, entre ellos la recuperación de la memoria afectiva y personal; hay una gran soledad, un gran desarraigo en todos estos libros. Existe un intento de crear intimidad en un país que ha cambiado totalmente de rostro, pero las formas de escribirlo son muy diferentes. Mi novela no se parece en nada a lo que te estoy diciendo.

“Quise romper un poco con todo eso. Ya había escrito ese tipo de novela, de carácter íntimo, familiar, autobiográfica, que reflejaba la vida política y social del país, pero a través de la óptica de un niño, un adolescente o un energúmeno: eso es lo que yo escribía.

“Con La deuda quise romper con eso y presentar una visión más amplia. Es divertida, contradictoria y con una trama que atrapa, pero también te hace pensar que hay un poco más allá de lo que parece.”