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La honestidad es la clave de la permanencia del grupo, comenta Steve Brown en entrevista

Tuxedomoon destila los sonidos del mundo real para darles otro sentido

Presentará Vapour Trails, el viernes en el Lunario del Auditorio Nacional

Siempre hemos estado en la búsqueda de lo que hay en nosotros mismos, sin importar lo comercial, expresa

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Los integrantes de Tuxedomoon en el río Támesis, en LondresFoto Cortesía del grupo
 
Periódico La Jornada
Miércoles 18 de noviembre de 2009, p. 8

En 1977, dos jóvenes intérpretes del violín, piano y sax tuvieron la inquietud de mezclar los sonidos de estos instrumentos con sintetizadores, que sólo podían encontrar en el laboratorio de música electrónica del San Francisco City College.

En ese entonces, la electrónica era música muy abstracta, serialista, sin ninguna melodía o armonía, casi matemática. Entramos a la clase sólo para usar el equipo que tenían, ya que ni Blaine ni yo éramos seguidores de esa escuela; pero queríamos hacer un híbrido. La electrónica era música que sólo se escuchaba en las universidades con tres personas sentadas en una sala. Nos dijimos: por qué no tocamos nuestra mezcla en los bares o lugares más concurridos, comentó en entrevista Steven Brown, creador, junto con Blaine L. Reininger, de una de las bandas de art-rock más vanguardistas: Tuxedomoon, que regresa a México para celebrar el 30 aniversario de su fundación, con un concierto el próximo viernes 20 de noviembre en el Lunario del Auditorio Nacional.

Inclasificable dentro de un género, Tuxedomoon ha sorprendido. Desde la creación de una bizarra ópera como The Ghost Sonata (editada en 1981), hasta crear piezas por encargo, como del coreógrafo Maurice Béjart para Ballet Divine, la agrupación estadunidense ha cosechado reconocimientos. No se puede olvidar cuando su música fue llevada al cine por el alemán Wim Wenders, para el filme Las alas del deseo.

De lo áspero a lo hipnótico

En sus inicios se movió entre sonidos más ásperos, contextualizados en una época punk y new wave, pero después creó un peculiar estilo proveniente del uso de cajas de ritmo junto a instrumentos de viento, del que surgían atmósferas hipnóticas. A mediados de los años 80, su música se hizo más fácil de digerir, por lo que fueron captados por un público más amplio, con lo que ganaron importante reputación en la escena internacional.

Su meta siempre fue sonar distintos sin perder nunca ese sonido rasposo que los identificaba, que bebía de fuentes experimentales, de la electrónica contemporánea y de grupos vanguardistas de la época, al margen de sus acercamientos al jazz libre.

Al principio fue difícil porque era una época de punk rock, y nosotros, con nuestro sax, violín, piano... casi nos matan, pero poco a poco la gente captó nuestra intención, relató Brown, quien vive en México desde hace varios años, donde fundó el grupo Nine Rain, junto con músicos mexicanos.

Con su lenguaje minimalista y su forma de superponer capas y texturas, las piezas de Tuxedomoon han sido interpretadas por artistas como Martín Gore, de Depeche Mode, y otros más contemporáneos, como DJ Hell.

Tuxedomoon es una banda de locos, aceptó Steven Brown. Primero salieron de Estados Unidos huyendo, en ese entonces de Ronald Reagan. Se refugiaron en Europa, pero el carácter inquieto de cada uno de ellos los lanzó por diversas partes del mundo: México, Atenas, Bruselas, Nueva York... Por el camino fueron absorbiendo nuevas influencias sonoras del suelo que pisaban. Por eso en Vapour Trails (2007), placa que presentarán en la tocada y que fue grabada en Grecia, se escucha el inglés, el griego y el español.

“Siempre que se interactúa con otros músicos que realizan cosas diferentes a ti, te llenas de ese polen –comentó Brown, quien trabaja con una banda de viento mixe, en Oaxaca. En el nuevo disco, Blaine canta en griego, toca la guitarra como un griego. Siempre hay reflejos, pero en nosotros no es tan obvio. Las influencias se perciben más destiladas y distorsionadas del mundo real cuando pasan por nuestras manos; sale algo difícil de descifrar. Tuxedomoon modifica los sonidos para darles otro sentido. Ahora estamos influenciados por los ambientes en los que nos encontramos.”

Steven Brown consideró que la clave de la subsistencia de la banda es la honestidad, porque desde el principio el único criterio que teníamos era realizar algo que nadie más estuviera haciendo. Siempre en la búsqueda que provenía de uno mismo, sin importar lo comercial ni el público, sólo lo que nos gustaba. Pensamos que tarde o temprano el público apreciaría eso.

Sin explosiones

Agregó: Nunca hemos vendido muchos discos, pero los que hicimos en los años 70 la gente los sigue adquiriendo. No hacemos explosiones de sangre, pero es muy constante nuestra flama.

Unos viven en Bruselas, otro en Nueva York, ¿Cómo siguen conectados? Es la pregunta. Ahora es más difícil, respondió Brown. Por primera vez hicimos una pieza por correo electrónico para una estación de radio en Alemania, pero no sé si nos guste seguir haciéndolo. Lo mejor es estar juntos, pero cada vez es más difícil trabajar todos.

En coincidencia con el 30 aniversario, el sello Crammed publicó, en edición limitada, la caja 7707–The Tuxedomoon 30th Anniversary Box (2007), que incluye tres cedés y un devedé: Vapour Trails (su nuevo álbum), Lost Cords (una selección de rarezas e inéditos grabados entre 1977 y 1997), 16o2o7 – 39º N 7º W (directo grabado en febrero de 2007 en Portugal) y Found Films (devedé con todos sus videos).

Tuxedomoon se presentará el 20 de noviembre en el Lunario del Auditorio Nacional, a las 21 horas. Boletos: 200 pesos general, al 5325-9000.