Usted está aquí: lunes 24 de noviembre de 2008 Política Especialistas critican postura oficial de “criminalizar” a los más pobres

■ “Estar en esa condición no significa que se sumarán a la delincuencia”

Especialistas critican postura oficial de “criminalizar” a los más pobres

Gabriel León Zaragoza

La preocupación del gobierno federal de que el desempleo y la ausencia de desarrollo en algunas localidades del país hagan de la población “presa fácil” de organizaciones del crimen organizado, son declaraciones “retóricas” con las que el secretario de Desarrollo Social, Ernesto Cordero, pretende justificar las “deficiencias” con las que ha operado, debido a que en el fondo sabe la administración no ha logrado avances ni resultados importantes, coincidieron en señalar expertos en temas de pobreza y seguridad de las universidades Nacional Autónoma de México (UNAM) y Autónoma Metropolitana (UAM).

Esta postura oficial “es una falacia”, debido a que estar en condición de pobreza no quiere decir que quienes se sitúen en ella “se van a ir al crimen organizado”, afirmó el director del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe de la UNAM, Adalberto Santana.

El especialista en temas de narcotráfico negó que al haber desempleo los sectores más pobres sean reclutados en automático por grupos del crimen organizado.

“Grupos delincuenciales como el narcotráfico van a requerir mano de obra calificada, es decir, militares y policías, pero no gente pobre. Eso es criminalizar la crisis que se viene sobre México o que ya está”, afirmó.

Lo que requiere la administración federal, sostuvo, es “revisar su modelo de desarrollo social, que ha propiciado que la violencia de grupos privados se haya convertido en una empresa rentable, que dirigen grupos bien organizados con capacidad militar”.

Pedro Isnardo de la Cruz, especialista en temas de seguridad nacional de la UNAM, aseguró que con el aumento de los índices de pobreza nacional se corre el riesgo de que grupos delictivos recluten a jóvenes.

Advirtió que en la experiencia internacional, el que “no haya credibilidad en lo que hace el gobierno y que haya un sistema de corrupción mucho más corrosivo al interior de los cuerpos policiales a todas las escalas y compaginado con episodios de crisis económicas críticas, puede ser mucho más grave que el propio fenómeno de la pobreza en sí para disparar el nivel de incidencia delictiva”.

En general, dijo en entrevista, los funcionarios de la administración federal “saben que no han logrado avances ni resultados importantes; hay detenciones, decomisos, pero la raíz del problema está en el piso de credibilidad de quienes encabezan la lucha contra el crimen organizado. Con este nivel de rendimiento, la sociedad va a mostrarse indiferente y a buscar crear sus propias respuestas”.

Sergio Martínez, investigador de la UAM en temas de educación y pobreza, señaló que al mostrar una preocupación por atender a los pobres en sus comunidades, la administración federal muestra el recurso de la “retórica” ante “lo que no ha podido atender”.

“En esas comunidades pobres las redes del narcotráfico ya llegaron. Las declaraciones son retóricas y tardías, porque, ¿tendrán algo nuevo para atender la pobreza vinculada a la violencia en esas localidades?, si lo que han mostrado es que ni le entienden ni la atienden”, apuntó.

 
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