Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 23 de noviembre de 2008 Num: 716

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Andrea Camilleri: actualizando el referente
JORGE ALBERTO GUDIÑO

Siete poemas
LEDO IVO

Del Chavo del Ocho a la efedrina
JUAN MANUEL GARCÍA

Carlos Fuentes: La memoria y el deseo
ANTONIO VALLE

El pensamiento de Hermann Keyserling
ANDREAS KURZ

La filosofía en México ¿para qué?
GABRIEL VARGAS LOZANO

Gays de California, ¡uníos!
ROBERTO GARZA ITURBIDE

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Columnas:
Mujeres Insumisas
ANGÉLICA ABELLEYRA

Paso a Retirarme
ANA GARCÍA BERGUA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

La Jornada Virtual
NAIEF YEHYA

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ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Artes Visuales
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Finalmente, Radiohead en México

Se confirmó: la banda más importante del rock anglosajón contemporáneo vendrá a México para tocar en el Foro Sol del DF (16 de marzo). Claro que, estamos seguros, se abrirá una segunda y, tal vez, una tercera fecha, pues se trata del show más esperado de los últimos tiempos. Lo mejor es que, congruentes con su filosofía parecida a la de Pearl Jam, los integrantes del grupo no aceptan patrocinadores ni preventas como las que usualmente frustran a miles de melómanos “desposeídos” de crédito bancario o palancas. Ello permitirá que todos adquieran sus entradas con poca antelación y en cierta igualdad de condiciones.

Ahora bien, ¿por qué pagar cuando la crisis pinta tan ruda? Un seguidor de su música por no hablar de un “fan fatal” no necesita meditarlo (auguramos unas colas de antología); pero bueno, para quien ignore la importancia del acontecimiento compartimos cinco razones.

1. The Bends (Capitol, 1995). Tras el éxito de su disco debut Pablo Honey abanderado por el hitazo “Creep”, muchos esperaban que Radiohead sufriera en los abismos del olvido como tantos que imitaron el grunge estadunidense de Nirvana. Cosa rara, el quinteto británico decidió confiar en una insipiente autenticidad para editar, apenas dos años después, su primer gran obra, The Bends, calificada con cinco estrellas alrededor del globo y considerada punto de quiebre y nacimiento del Radiohead de hoy.

2. OK Computer (Capitol, 1997). Cerrando un paréntesis creativo de dos años, el grupo apuntaló su grandeza con este que para muchos es su mejor trabajo. Al son de himnos como “Karma Police” y “Paranoid Android”, Radiohead demostraba, a) que daría la espalda al éxito radial que los dio a conocer porque opacaba su búsqueda, b) que era capaz de renovarse, mejorar y hacer dos álbumes “de época” al hilo, y c) que nunca miraría hacia atrás en pos de consolidarse en una vanguardia amorfa, con líderes en extinción. A ello contribuyó, desde luego, la inclusión de un nuevo aliado que vería en el proyecto su trampolín a las grandes ligas: Nigel Godrich, uno de los más destacados y ocupados productores del mundo.

3. Kid A (Capitol, 2000). Luego del estatus de culto alcanzado con sus pasos previos, los de Radiohead extendieron su proceso creativo a tres años (las giras igualmente crecían) y, una vez más, supieron darle vuelta a la tuerca. Apoyados por segunda ocasión en Mr. Godrich, para Kid A echaron mano de la depresión milenarista y se llevaron a la boca las palabras de dos generaciones confundidas, melancólicas, nihilistas y sí, afectadas y esnobistas también. Inventores de un emo distinto (ni darketo ni punketo), experimentaron con ediciones de lujo, interesadas en el arte-objeto, que los conectaran más estrechamente con la gente, incluso a contracorriente del mp3 y su irreversible conquista. Con este disco, para acabar pronto, hasta sus detractores hicieron reverencia. Todos estaban de acuerdo: era uno de los mejores platos de la historia.

4. In Rainbows (Radiohead, 2007). Situado más allá del bien y del mal, con Amnesiac y Hail To The Thief Radiohead cerraría una trilogía en cuyo centro vibraban las programaciones, los teclados y la fe perdida. Disco en vivo de por medio y metidos en asuntos paralelos, sus miembros dejaron correr cuatro años para, sí, de vuelta, dar una lección musical, financiera y administrativa a la decadente industria discográfica. Este, su último álbum, se vendería en internet digitalmente al precio que la gente quisiera pagar (incluso nada). Más tarde saldrían ediciones normales y de extra lujo, lo que inteligentemente comprometió a sus fieles, acomodándolos en las listas de los más vendedores. ¿Su contenido? Sí, de enorme calidad. Finalmente se reunían el viejo Radiohead de Pablo Honey y el de Kid A, subiéndole el volumen a la batería y las guitarras.

5.- Thom Yorke y Jonny Greenwood. El primero no sólo es el líder vocal y espiritual del combo; además es un buen guitarrista y extraordinario cantante. De tinte agudo y frágil, su valor descansa en el encomiable dramatismo que, unido a melodías desgarradoras, hieren y hacen reflexionar en igual medida. De mirada estrábica, Yorke lanzó en 2006 un trabajo maduro, intuitivo. The Eraser contó con la colaboración de Jonny Greenwood, mas no del resto del conjunto. Por su lado, este cómplice y copiloto de Radiohead ha comenzado con el pie derecho una carrera paralela en la creación de bandas sonoras, gracias al soundtrack de la cinta There Will Be Blood. Experto en la urdimbre de texturas arpegiadas y de tensiones ambivalentes, el pianista se convertirá, estamos seguros, en un compositor trascendental para el cine por venir.

¿Una razón extra? Las letras que renuncian a la cursilería, conscientes de un poderoso creacionismo: “Soy el siguiente acto esperando tras bastidores. Soy un animal atrapado en el calor de tu automóvil. Soy todos los días que elegiste ignorar. Tú eres todo lo que necesito.” (“All I Need”, In Rainbows).