Usted está aquí: lunes 28 de julio de 2008 Cultura La poesía es un éxtasis, es seguir la música de las palabras: Carmen Alardín

■ Rinden homenaje a la tamaulipeca en el Palacio de Bellas Artes

La poesía es un éxtasis, es seguir la música de las palabras: Carmen Alardín

Carlos Paul

Ampliar la imagen Para la poeta Carmen Alardín, es bueno pensar que no la están elogiando, "pues así uno mejora cada vez más, aunque todavía dudo de algunos de mis textos". En la imagen la acompañan su nieta Sofía Garza Alonso y el escritor Héctor Carreto Para la poeta Carmen Alardín, es bueno pensar que no la están elogiando, “pues así uno mejora cada vez más, aunque todavía dudo de algunos de mis textos”. En la imagen la acompañan su nieta Sofía Garza Alonso y el escritor Héctor Carreto Foto: María Luisa Severiano

La poesía, “más que conocimiento, es un éxtasis, es seguir la música de las palabras”, consideró la poeta Carmen Alardín (Tampico, Tamaulipas, 1933), momentos antes del homenaje que se le rindió por su trayectoria y su 75 aniversario de vida, en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

“La poesía es un éxtasis, no hay conocimiento de por medio como el del filósofo”, explicó la autora. “Aunque hay algunos poetas y filósofos, como mi amigo Ramón Xirau, que dicen que la poesía es conocimiento, para mí, siento que la poesía es un éxtasis, y si hubiera más poetas no habría necesidad de droga, porque (la poesía) es un éxtasis más potente. Y lo digo porque habrá muchos que alguna vez probamos o hemos fumado mariguanita; entonces, yo puedo asegurarles que la poesía es un éxtasis más intenso de lo que produce la droga. No se trata de entenderla, sino de sentirla. Es el mensaje que me gustaría ofrecer a los jóvenes”.

Alardín comenzó a escribir y publicar en 1957, año en el que participó en un taller literario coordinado por Juan José Arreola. “Es difícil empezar joven, porque no sabes si te están elogiando por los años que tienes o porque les gustó el poema.

“Es bueno pensar que a uno no lo están elogiando, porque así uno mejora cada vez más. Conforme transcurre el tiempo, a lo largo de la trayectoria, uno duda si eligió bien; eso es lo malo de empezar joven. Uno dice, a lo mejor fue el entusiasmo. Y esa duda te hace trabajar más. Todo eso me sirvió, hizo que me esforzara más. Estoy muy contenta (por seguir escribiendo poesía), y aunque por supuesto hoy día no tengo duda de la vocación que tengo, todavía dudo de algunos de mis textos”.

Distinguida, entre otros reconocimientos, con el Premio Xavier Villaurrutia en 1984, por su libro La violencia del otoño, Carmen Alardín es licenciada en letras alemanas y letras mexicanas por la Universidad Nacional Autónoma de México, y se especializó en el Goethe Institut de Munich, Alemania. En 2004 se instituyó el Premio Literario que lleva su nombre.

En el acto, los escritores y poetas Lucía Rivadeneyra, Natalia Toledo, Héctor Carreto, Rocío González y Dionicio Morales citaron algunos poemas de la homenajeada, como ejemplo de su labor y para destacar la manera en que Alardín vive, percibe y expresa la cotidianidad.

En su intervención, Rivadeneyra apuntó que Alardín es una poeta “que contagia su intensidad. En sus libros se descubre y redescubre a una poeta que sabe cómo seducir a la cotidianidad. Con su infinita capacidad para amarrar la realidad a las palabras, consigue hacerle bien a éstas y a los lectores. Alardín hace el bien con sus palabras”.

Natalia Toledo –antes de leer un poema de su autoría, en español y en zapoteco, dedicado a la escritora– también se refirió, de manera poética, a las formas y el tiempo en la poesía de Alardín.

Como “bordadora de tramas e imágenes”, Héctor Carreto definió a Alardín. “La poeta no sólo otea el universo de lo diminuto que puede encontrar en el jardín de su casa, también saca de sus páginas nuestro concepto de lo grande. La suya es una poesía del asombro, de la luz que alumbra la naturaleza, del equilibrio, entre lo móvil y lo estático, entre lo interior y lo exterior, entre la noche y el mediodía, entre lo inmenso y lo diminuto”.

Alardín, destacó por su parte Rocío González, “es intensa y rica también por la abundancia de temas y asuntos que le provocan curiosidad. Desde animales, como caracoles, elefantes, arañas y hormigas, pasando por el amor, la muerte y la naturaleza.

Para concluir, su nieta Sofía Garza Alonso leyó un poema de su autoría dedicado a su abuela y otro de la propia homenajeada.

Actualmente, Alardín prepara un volumen llamado Poesía Reunida, cuya publicación aún no se determina.

 
Compartir la nota:

Puede compartir la nota con otros lectores usando los servicios de del.icio.us, Fresqui y menéame, o puede conocer si existe algún blog que esté haciendo referencia a la misma a través de Technorati.