Usted está aquí: viernes 25 de abril de 2008 Gastronomía Se quejan restauranteros de pérdidas en sus negocios por la ley contra fumadores

■ Ahora sí los comensales llegan, comen y se van; ya no hay sobremesa: Marco Rascón

Se quejan restauranteros de pérdidas en sus negocios por la ley contra fumadores

Arturo Cruz Bárcenas

Ampliar la imagen A las afueras de un restaurante de la colonia Condesa A las afueras de un restaurante de la colonia Condesa Foto: José Carlo González

La aplicación de la Ley de Protección a la Salud de los No Fumadores del Distrito Federal ha causado la reducción de 30 por ciento de la clientela en antros y restaurantes del Centro Histórico, lo cual retardará la recuperación económica de la inversión; ha disparado la demanda de contratación de espacios en terrazas de la colonia Condesa, para fumadores; ha puesto en crisis la sana costumbre de la sobremesa, y ha aumentado el riesgo de actos de corrupción de inspectores, expresaron propietarios de negocios de comida y bebidas.

Leonardo de la Sierra, dueño del restaurante bar Alfonso, de Motolinia 18, esquina 5 de Mayo, Centro Histórico, opinó: “Están violando todos nuestros derechos, no nos dan libertad de elegir; nos están tronando económicamente; el efecto sobremesa ya no existe.

“El anís, el coñac, mucha gente lo toma –o tomaba– acompañado de un puro o un cigarrillo. Muchas veces la mitad de la venta se va en la sobremesa. La gente sale a fumar; voy a pedir al gobierno que ponga ceniceros en las calles. ¿Quién los va a pagar? Ya nos fregamos todos. Mis ventas han bajado 30 por ciento.

“Vamos a tomar Reforma. El camellón está muy bonito; vamos a poner cafés allí. A la delegación le han llegado más de 300 solicitudes para hacer terrazas en las casas de la Condesa. Con esta ley se está dando licencia a unos cuantos para robar”, puntualizó.

Marco Rascón, dueño de Los Peces de la Roma y del Sur (La Extensión de los Peces) y miembro de Gastrónomos Unidos por la Libertad y el Arte (GULA), dijo: “La sobremesa, espacio de reflexión, charla, para relajarse luego de una comida suculenta y abundante, así como oportunidad para resolver los problemas del mundo al calor de un cigarro, está desapareciendo.

“Ahora sí que los comensales llegan, comen y se van; ya no se quedan”, agregó con cierto enojo.

Comentó que dicha ley “no corresponde a un espíritu incluyente, abierto, para una ciudad democrática, inclusive esperanzadora, donde pensemos en desarrollar formas de inclusión por la serie de problemas y nuestra propia historia.

“Creo que con esta ley se llegó extrañamente no al terreno de la salud pública, sino al de una supuesta ideología sanitaria, y eso se acerca más a una filosofía fascista en la que no hay la libertad para que los fumadores tengan un lugar. Creo que la ley debe ser revisada prontamente.”

Osvaldo Caldú, propietario de El Asador Argentino (Dinamarca esquina Marsella), expuso: “Creo que la ley es un poco excesiva en el sentido de que un sector de la población se siente discriminado por los no fumadores”.

Doble riesgo

Agustín Arroyo, dueño del Mesón del Cid (Humboldt 61, Centro), opinó: “Los señores legisladores deberían ocuparse de cosas más importantes. Creo que hay temas en la agenda mucho más relevantes que esta estupidez que a nadie le importa. Los restauranteros necesitamos más información sobre los casos excepcionales. Por ejemplo, tengo salones privados. El concepto de espacio cerrado es muy difuso. No tenemos mesas afuera, pues la acera es muy estrecha. Nadie puede fumar, ni los empleados”.

Humberto Cantú, propietario del Asha Bar, ubicado en Victoria 9, esquina avenida Copilco, expresó: “Definitivamente esta ley se me hace absurda, ya que es algo que está afectando al negocio. En el bar entre 75 y 80 por ciento de la clientela fuma. La gente ahora sale a fumar a la calle y lleva su trago para tomarlo en la vía pública. Eso es un riesgo doble: debemos cuidar que no se nos vayan sin pagar la cuenta y provoca que les pegue más el alcohol, por el contacto con el oxígeno puro. Esta semana el 30 por ciento de la clientela no fue o se va más temprano, porque estar saliendo a la fumada implica problemas”, añadió.

 
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