Usted está aquí: domingo 3 de febrero de 2008 Mundo Perlas electorales

Perlas electorales

David Brooks

Hombres de acción

En momentos de crisis, incertidumbre, ansiedad, sensación de impotencia, no resulta sorprendente que las “figuras de acción” regresen al escenario nacional. Ayer, el invencible Terminator –el gobernador de California Arnold Schwarzennegger– apoyó al veterano de guerra John McCain (presente estaba un aparentemente ex hombre de acción, el ahora fracasado Rudolph Giuliani) como candidato presidencial republicano. Se unió a otro “hombre de acción”, el protagonista de Rambo y Rocky, Silvester Stallone, que también apoya a McCain.

Y la figura más famosa del mundo de la lucha libre en este país, Hulk Hogan, se pronunció en favor de Barack Obama. Claro, cómo olvidarse de Chuck Norris (Walker, Texas Ranger, entre otros papeles de enorme talento), quien acompaña al persistente Mike Huckabee.

¿Éstos –o sus personajes ficticios– podrán rescatar la democracia? ¿O tal vez sólo a uno o dos candidatos?

Lana democrática

En 2007, Obama y Hillary Clinton recaudaron poco más de 100 millones de dólares cada uno. Del lado republicano, John McCain sólo recaudó 42 millones, pero ahora que es el favorito está logrando más de un millón de dólares en un solo evento, como fue el caso en Nueva York la semana pasada. Mitt Romney, quien tiene una fortuna personal de hasta 250 millones, invirtió más de 17 millones de su dinero en su campaña el año pasado. Mike Huckabee sólo obtuvo 9 millones en 2007. Pero los peores inversionistas políticos fueron los que apostaron por Giuliani, quien recibió 62 millones para financiar una de las peores derrotas de la historia reciente, y la ironía es que parte de esta lana era de “expertos” en inversiones: banqueros de Wall Street. Tal vez el peor fue Fred Thompson, quien recaudó casi 22 millones en 2007, se gastó casi todo, y no logró obtener ni un solo delegado.

Citas notables

La senadora Hillary Clnton, respondiendo a una pregunta de por qué sería benéfico para el país tener a otro Clinton después de 20 años de un Clinton o un Bush en la Casa Blanca: “Pues se necesitó a un Clinton para limpiar después del primer Bush y yo creo que se podría necesitar a otro para limpiar después del segundo Bush”.

Madres y esposas

“Mi mamá hacía pancakes cada mañana en nuestra casa”, recordaba el precandidato Mitt Romney en un acto político disfrazado de plática informal con una familia cualquiera en California, para escuchar al pueblo, o algo así. De pronto, corrigió: “¡Mi esposa!.. Dije ‘mi mamá’… es mi esposa”, informa el Washington Post.

Presidentes y el cambio

La palabra mágica de esta elección es “cambio”. Nadie lo define, pero todos se pronuncian en favor. Pero resulta que los ciudadanos no tienen grandes expectativas sobre esas promesas. Una reciente encuesta de opinión de Associated Press/Yahoo News registró que aunque una amplia mayoría considera que un presidente sí tiene gran influencia sobre una amplia gama de temas, no están convencidos de que se puede lograr un cambio en como funciona Washington: 55 por ciento cree que es posible, pero 44 por ciento lo duda, sin importar quién resulte electo.

Oposición republicana

Si John McCain gana la nominación republicana, será la primera vez desde 1976, con Gerald Ford, que un republicano triunfe en su partido a pesar de la oposición de su ala organizada más conservadora, comenta el columnista E. J. Dionne, del periódico The Washington Post.

Hablando de cambio

Con el retiro de John Edwards de la contienda demócrata, sólo quedan dos en el campo de juego. Ahora, sin importar el resultado, por lo menos en imagen, el candidato nominado por los demócratas este año se registrará como un paso histórico: por primera vez el candidato presidencial de uno de los dos partidos nacionales será una mujer o un afroestadunidense.

Verso contra prosa

Tal vez por primera vez en la historia –o que alguien recuerde– un político nacional fue caracterizado por un medio nacional como “un poema”. Los Angeles Times, que el viernes apoyó a Barack Obama, presentó un amplio argumento de la razón por la cual se pronunció por él, concluyendo así: “En el idioma de la metáfora, Clinton es un ensayo, sólido y razonado; Obama es un poema, lírico y lleno de posibilidad”.

Y los demás, ¿qué serán?

 
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