Usted está aquí: martes 23 de octubre de 2007 Política Pide Bush 500 millones de dólares para asistencia antidrogas a México

PLAN MÉXICO

El financiamiento de emergencia supera 10 veces el promedio en este rubro los últimos años

Pide Bush 500 millones de dólares para asistencia antidrogas a México

“Abordar amenazas comunes”, el objetivo

David Brooks y Roberto González Amador (Corresponsal y Enviado)

Ampliar la imagen La canciller Patricia Espinosa, durante la conferencia La canciller Patricia Espinosa, durante la conferencia Foto: Marco Peláez

Nueva York y Washington, 22 octubre. El presidente George W. Bush solicitó hoy 500 millones de dólares en asistencia antidrogas a México para el año fiscal 2008 –superior 10 veces al promedio de asistencia estadunidense anual en este rubro durante los últimos años–, como parte de un paquete de aproximadamente mil 400 millones de dólares durante un periodo de entre dos y tres años.

La solicitud fue caracterizada por Bush como parte de un “financiamiento de emergencia” crítico para la seguridad nacional de Estados Unidos. La Casa Blanca informó que estos fondos son para apoyar “los esfuerzos de cooperación sin precedente para abordar las amenazas comunes a nuestras naciones al combatir el crimen trasnacional y el narcotráfico”.

La petición forma parte de un proyecto de ley de gasto suplementario de 46 mil millones de dólares para las guerras en Irak y Afganistán, utilizando así esa iniciativa como un “vehículo legislativo” para el plan bilateral. El anuncio de Bush, por lo tanto, se enfocó casi exclusivamente en la necesidad de que el Congreso apruebe los fondos “suplementarios” para mantener su política bélica en esa región a lo largo de 2008, al pedir este monto adicional sobre los 150 mil 500 millones de dólares que ya han sido solicitados en otro proyecto de ley.

En sus declaraciones desde la Casa Blanca, el mandatario hizo sólo una breve referencia a la cláusula sobre México dentro del proyecto de ley que presentó hoy. “Junto con el apoyo para nuestras tropas en Afganistán e Irak, el (gasto) suplementario también incluye financiamiento de emergencia para otras necesidades críticas de seguridad nacional”, afirmó. Entre las cinco que mencionó informó que el proyecto de ley “otorga asistencia vital a nuestros socios en México y América Central que están trabajando para desarticular los cárteles de droga y combatir el crimen organizado y detener el tráfico humano”.

El anuncio fue notable por su bajo perfil, ya que fue el momento culminante de una negociación bilateral de siete meses que desembocó en una propuesta que ambos gobiernos han presentado reiteradamente como un paso “sin precedente” en la cooperación bilateral. Evidentemente la decisión de que el presidente sólo dedicara una frase a lo que sería el programa de cooperación antidrogas más grande en el hemisferio después del Plan Colombia, y que lo hiciera en un acto dedicado a promover el financiamiento de su guerra en Irak, está diseñada para reducir el perfil público de esta iniciativa, por el momento.

Esta tarde, la Casa Blanca emitió un comunicado del secretario de prensa sobre el programa, en el que declara que “para combatir las amenazas de narcotráfico, crimen trasnacional y terrorismo en este hemisferio, el presidente está solicitando hoy 500 millones de dólares como parte de un programa de mil 400 millones para financiar la cooperación en seguridad con México”. Agrega que los mandatarios Bush y Felipe Calderón han hablado en múltiples ocasiones sobre la “asociación estratégica” entre ambos países contra “las amenazas comunes” que enfrentan. Afirma que “el presidente (Bush) aprecia mucho las acciones valientes que Calderón ha adoptado en confrontar estos peligros, y su deseo de elevar nuestra relación a un nuevo nivel de cooperación”.

El comunicado señala que “Estados Unidos hará todo lo que pueda por apoyar los esfuerzos de México para romper el poder y la impunidad de las organizaciones de la droga y fortalecer las capacidades para abordar estas amenazas conjuntas”.

Esta noche, el gobierno mexicano difundió un comunicado de ambos gobiernos, en que ofrecen un nuevo nombre al plan:

Iniciativa Mérida, que fue definido como “un nuevo paradigma de cooperación en materia de seguridad”.

El documento ofrece el marco de la nueva cooperación binacional ante “amenazas comunes” y declara que “nuestra meta común es maximizar la eficacia de nuestros esfuerzos en la lucha contra las organizaciones criminales, así como para detener el narcotráfico (incluyendo el de precursores químicos), el tráfico de armas, las actividades financieras ilícitas, el tráfico de divisas y la trata de personas”.

Afirma que “la Iniciativa Mérida complementará acciones específicas para: 1) Reforzar los esfuerzos internos de procuración de justicia en México; 2) Reforzar los esfuerzos internos de procuración de justicia en Estados Unidos, y 3) Ampliar la cooperación bilateral y regional dirigida a la amenaza de la delincuencia trasnacional”.

Subraya que “nuestras estrategias para la ampliación de la cooperación están basadas en el pleno respeto de la soberanía, jurisdicción territorial y marcos legales de cada país, y están orientadas por los principios de confianza mutua, responsabilidad compartida y reciprocidad”.

Sin embargo, ni las palabras del presidente Bush ni el comunicado de su secretario de prensa ofrecen detalles específicos sobre el programa de cooperación y tampoco mencionan medidas que adoptará Estados Unidos para cooperar con México en lo que ambos gobiernos han insistido en que es una “responsabilidad compartida” en la lucha antidrogas.

Joy Olson, directora de la Oficina de Washington sobre América Latina (WOLA), ONG especializada en las relaciones hemisféricas, comentó hoy que “la cooperación es una calle de dos sentidos. Aunque el paquete menciona un monto no especificado de dinero para reducir el consumo de drogas en México, no ha sido acompañado por ninguna nueva iniciativa federal para reducir la demanda de droga en Estados Unidos”.

Podría haber contratistas privados, dice el Dallas Morning News

Por otro lado, el Dallas Morning News reportó este fin de semana de que el plan podría incluir la participación de contratistas militares privados estadunidenses para la capacitación de efectivos mexicanos en el uso de nuevas tecnologías y equipo. Señala que ése es un asunto espinoso, particularmente por la controversia actual aquí sobre el uso de contratistas privados en la guerra en Irak.

Funcionarios de ambos países han reiterado (lo reafirman en su comunicado conjunto de hoy) que el plan no considera que tropas o agentes estadunidenses realicen operaciones en México.

Según detalles filtrados y/o anunciados durante los últimos meses por autoridades de ambos gobiernos, el plan contempla programas de capacitación de fuerzas antidrogas en México, incluso el fortalecimiento y mejoramiento de algunos aspectos del sistema judicial, así como mejorar las telecomunicaciones y el uso de tecnologías avanzadas en la lucha antinarcóticos, especialmente para el monitoreo del aerospacio y las vías marítimas.

Políticas legislativas demoraran el programa

Justamente por estar insertado dentro de un proyecto de ley sobre la guerra en Irak, el programa antinarcóticos para México ahora estará sujeto a la marea político-electoral de este país. Fuentes legislativas aquí informan a La Jornada que aunque se pronostica la aprobación eventual de este proyecto de ley, será debatido en el Congreso por lo menos hasta febrero de 2008.

Para algunos observadores veteranos, Bush acaba de colocar a la relación con México en la óptica de su política bélica, al anunciar este programa como parte de “financiamiento de emergencia” para prioridades de “seguridad nacional” de Estados Unidos, y ubicando este plan dentro de una iniciativa de ley dedicada a la guerra en Irak y Afganistán, y la llamada “guerra contra el terrorismo”.

 
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