Usted está aquí: martes 23 de octubre de 2007 Economist Intelligence Unit Virus de la selección natural

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Virus de la selección natural

Para la mayoría de las personas, la idea del aislamiento es incómoda. No obstante, a Paul Turner le interesa debido a que va de la mano con la formación de nuevas especies. El doctor Turner es biólogo en la Universidad Yale, y él y su equipo acaban de ser los primeros en crear una nueva especie biológica en un laboratorio reproduciendo el aislamiento ecológico que ocurre en la naturaleza.

La especie en cuestión es, en definitiva, un virus, pero la prueba del principio es importante. Por otra parte, el método del doctor Turner podría adaptarse para analizar la manera en la que los virus de los animales saltan la barrera de las especies para convertirse en agentes de enfermedades humanas.

Una definición de especie es un grupo de organismos cuyos miembros pueden reproducirse uno con otro, pero no con forasteros. Esos grupos pueden formarse de varias formas. Una consiste en que cierta especie se divida en grupos que se adaptan a productos alimenticios diferentes. Si los alimentos se hallan en sitios diferentes, los grupos nunca se encontrarán. Y al no encontrarse, no volverán a reproducirse entre ellos. De esa manera se convierten en ecológicamente aislados y, entonces, la selección natural puede mantener alejadas las estructuras genéticas.

Ha sido motivo de decepción para los investigadores de la evolución que, si bien pueden reproducir los efectos de la selección natural en rasgos individuales (por ejemplo, resistencia a los plaguicidas o cambios en el comportamiento), no se ha logrado desarrollar una nueva especie de esta manera. Las especies de laboratorio se han creado sólo por los efectos aislantes de la hibridación. La formación de especies por hibridación ocurre en la naturaleza, pero es excepcional.

Según informaron a Evolution, el doctor Turner y su equipo realizaron su truco con un virus de los llamados bacteriófago, los cuales, como su nombre sugiere, infectan a las bacterias. El que estudió el equipo puede vivir en más de una especie de bacteria.

Las versiones normales del bacteriófago del doctor Turner son capaces de parasitar cuatro tipos de bacterias. Turner y su equipo, no obstante, identificaron un virus mutante que puede infectar a otras dos especies. Cultivaron una población de este mutante en una de las especies recién disponibles y descubrieron que después de 15 días se había adaptado tan bien a su nuevo huésped que había perdido la capacidad de infectar a otras bacterias. Se aisló en forma tan efectiva, que nunca pudo hacer conexión con individuos de otras cepas. Se podía considerar una nueva especie.

Las bacterias no son personas, por supuesto. Tampoco son retrovirus bacteriófagos. Pero lo que ha hecho Turner es equivalente al paso que dio, por ejemplo, un retrovirus de chimpancé cuando saltó a seres humanos y evolucionó hasta convertirse en lo que ahora es conocido como el VIH. Al demostrar que los virus pueden convertirse en nuevas especies en el laboratorio, el doctor Turner podría haber inventado un instrumento con aplicaciones médicas. Y, sin duda, ha dado inspiración sicológica a los biólogos evolucionistas.

Fuente: EIU

Traducción de texto: Jorge Anaya

 
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