Usted está aquí: jueves 18 de octubre de 2007 Mundo Contraproducente para Rusia, salir del tratado nuclear del 87

Habría consecuencias irreversibles: jefe del Estado Mayor

Contraproducente para Rusia, salir del tratado nuclear del 87

Ratifica el rechazo al escudo antimisiles estadunidense

Juan Pablo Duch (Corresponsal)

Moscú, 17 de octubre. El general Yuri Baluyevsky, jefe del Estado Mayor del ejército ruso, afirmó este miércoles que por ahora sería contraproducente que Rusia abandone el Tratado sobre Fuerzas Nucleares Intermedias (FNI, firmado en 1987), a pesar de que el presidente Vladimir Putin amenazó con la posibilidad de comenzar a fabricar de nuevo misiles de corto y medio alcance.

Debido a los compromisos impuestos por ese tratado hace 20 años, la Unión Soviética y Estados Unidos destruyeron todos los misiles de ese tipo que tenían en sus arsenales, mil 849 la primera y exactamente mil menos el segundo, pero hoy por hoy Rusia considera que está en una situación de desventaja al aparecer países, cerca de su territorio, capaces de desarrollar esa clase de artefactos balísticos.

El titular del Kremlin, durante la reciente visita de los secretarios estadunidenses de Estado y Defensa, Condoleezza Rice y Robert Gates, esgrimió la posibilidad de dar por enterrado el Tratado FNI, como medida de presión adicional contra los planes de Estados Unidos de instalar componentes de su escudo antimisiles en la República Checa y Polonia.

Los emisarios de la Casa Blanca trajeron a esta capital “nuevas iniciativas” que pretenden reducir la desconfianza de Rusia, convencida de que el sistema estadunidense de defensa antimisiles afecta su seguridad nacional.

Baluyevsky ratificó hoy el rotundo rechazo de Rusia. “Una de las llamadas iniciativas es dar acceso a nuestros especialistas en las instalaciones que se piensa construir, pero ello no obliga a nada”, confirmó lo que ya había trascendido a la prensa.

“Y lo verdaderamente nuevo –ironizó– es la propuesta de que nuestras estaciones de radares en Gabalá (Azerbaiyán) y Armavir (sur de Rusia) formen parte del escudo antimisiles de Estados Unidos. Por su puesto, no podemos aceptar este planteamiento”, subrayó Baluyevsky.

Para el militar ruso las discrepancias de fondo se derivan de la distinta percepción que tienen Rusia y Estados Unidos respecto del “problema nuclear” iraní.

Rusia no comparte la tesis de que Irán representa una “amenaza”, como quedó demostrado durante la muy publicitada participación de Putin en la cumbre de los países ribereños del Caspio, que acaba de celebrarse en Teherán, donde ratificó su voluntad de impulsar la relación bilateral, sin excluir el espinoso campo del uso pacífico de la energía nuclear.

“Estamos convencidos, con base en la información confiable (de inteligencia) que manejamos, de que Irán no está en condiciones de fabricar misiles balísticos intercontinentales en el corto y mediano plazos, y hay elementos para dudar que algún día realmente pudiera llegar a producirlos”, reiteró el máximo responsable del Estado Mayor del ejército ruso.

Pero Baluyevsky no coincide en todo con el titular del Kremlin. Al expresar una inusual opinión divergente, que equivale a enmendarle la plana al presidente de Rusia, su jefe, el general advirtió: “En lo personal, no me precipitaría a desconocer el Tratado FNI, pues ello podría traer consecuencias irreversibles”.

En su opinión, “un elevado número de países están técnica y tecnológicamente en disposición de producir ese tipo de misiles (…), y no sería descabellado pensar que puedan dotarlos de ojivas de alta precisión, así como de destrucción masiva. Y esto es lo que debemos impedir”.

Para Baluyevsky no hay en este momento “ninguna necesidad imperiosa” de abandonar el Tratado FNI y sería mejor poner el acento en que se adhieran al mismo otros estados.

 
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