DIRECTORA GENERAL: CARMEN LIRA SAADE
DIRECTOR FUNDADOR: CARLOS PAYAN VELVER
SUPLEMENTO MENSUAL  DIRECTOR: IVAN RESTREPO  
EDICIÓN: LAURA ANGULO   LUNES 27 DE AGOSTO 2007 
NUMERO ESPECIAL


Portada

La Chinantla, fuente de agua, fuente de vida
José Leonardo Hernández Montiel

Contaminación de mantos freáticos en Cancún
Clicerio E. Cedillo

En Oaxaca, el agua de mal en peor

Aguas con los acuíferos de la Cuenca de México

Transgénicos sin fronteras
Mariano Cereijo

Contra un programa de siembra de maíz… contaminante

Otra reserva de la biosfera: Bahía de los Ángeles y Canales de Ballenas y Salsipuedes

La cuadratura del círculo
Eduardo Valle

Cacocracia
Horacio de la Cueva


Correo electrónico:

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Contaminación de mantos freáticos en Cancún

Clicerio E. Cedillo

Desde hace cinco años, el agua del subsuelo en la ciudad de Benito Juárez (conocida mejor como Cancún), así como en sus delegaciones Alfredo V. Bonfil y Puerto Morelos, no sirve ni para lavar ropa por el alto grado de contaminación que presenta. Sin embargo, es la misma que miles de familias, carentes del elemental servicio, utilizan diariamente en sus actividades cotidianas extrayéndola de pozos artesanales.

De acuerdo a investigaciones del doctor Mauricio Cecilio Domínguez Aguilar, especialista del Centro de Investigación y Estudios Avanzados del IPN (Cinvestav), así como de José Zaldívar Pérez, presidente de Fundación Ámbito Caribe, cada año más de 14 mil toneladas de heces fecales son filtradas al subsuelo, mientras que más de 11 millones 250 mil metros cúbicos de aguas residuales contaminan los mantos freáticos a consecuencia de fugas en las redes de drenaje administradas por Aguakán, en Benito Juárez.

De no corregirse esta situación se pone en peligro la salud de la población de escasos recursos –al menos 200 mil personas– asentadas en colonias irregulares en la periferia de Cancún y las delegaciones antes mencionadas, entre las cuales, según Zaldívar Pérez, se incrementa hasta en 20 por ciento anual las afecciones en la piel y los males gastrointestinales y, al mismo tiempo, se atenta también contra la principal fuente de ingresos del municipio: el turismo y sus playas.

Zaldívar expuso la gravedad del problema durante el IV Foro Mundial del Agua celebrado en la Ciudad de México el año pasado. Allí reveló que el agua del subsuelo en Cancún presenta un color amarillento y olor fétido, debido a la alta concentración de materia fecal y otros contaminantes como detergentes y grasas.

Lo anterior, en base a testimonios de habitantes de la zona de Bonfil, donde abundan las porquerizas y caballerizas hasta con 150 animales, cuyos desechos van a dar al subsuelo.

En el caso de Puerto Morelos es muy similar la consistencia y olor del líquido, sólo que es la misma agua supuestamente tratada por la concesionaria del servicio, Aguakán, a decir de Félix Ortiz, tesorero de la Federación Turística de Quintana Roo y secretario del Consejo de Promoción Turística de Puerto Morelos.

Problema ampliamente reconocido

La contaminación del agua no es asunto nuevo. Fue reconocido públicamente por primera vez a fines del 2004 por el ex director de Participación Ciudadana de Benito Juárez, Jaime Hernández Zaragoza.

Este problema, conocido por la Comisión Nacional del Agua (CNA), la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) y la concesionaria Aguakán, ya no se podía ocultar más y se dieron entonces los primeros brotes de enfermedades gastrointestinales y en la piel.

Las zonas más afectadas, principalmente, fueron y son las colonias marginadas.

Para Jaime Hernández era un asunto de responsabilidad entre todas las autoridades y debía ser atendido de inmediato, lo cual no fue así. Las protestas y brotes de enfermedades se dieron primero en la Región 222, la zona de Rancho Viejo y en los asentamientos como Tres Reyes, El Pedregal, El Milagro, Valle Verde, Avante, Las Pencas y Santa Cecilia, además de otros desarrollos de vivienda clandestinos o irregulares. Todos en Cancún.

La falta de agua y redes de drenaje en esos asentamientos obliga desde entonces a la población de escasos recursos a utilizar el agua del subsuelo a través de pozos que ellos mismos, sin saberlo, previamente han contaminado al utilizar cenotes y huecos naturales en el suelo para eliminar las aguas negras, detergentes y grasas, además de metales pesados venenosos para el organismo.

Colonias como las antes mencionadas han sido las más susceptibles a que sus habitantes contraigan enfermedades cutáneas e intestinales debido a la cercanía, entre casa y casa, de las fosas sépticas, cuyos desechos orgánicos se filtran o conectan con los cauces subterráneos de donde se extrae el agua a través de pozos artesanales, sin que se dé tiempo a la eliminación de los coliformes fecales.

Estos son microorganismos con una estructura parecida a la de una bacteria común que se llama escherichia coli y se transmiten por medio de los excrementos. Se encuentran normalmente en el intestino del hombre y en el de otros animales y hay diversos tipos de escherichia; algunos no causan daño en condiciones normales aunque otros, según la Secretaría de Salud, pueden causar hasta la muerte.

Sin drenaje más de 200 mil personas

Según el especialista del Cinvestav del Instituto Politécnico Nacional, Mauricio Cecilio Domínguez Aguilar, en su investigación, con base en niveles de percepciones salariales, se desprende que más de 200 mil personas en el municipio de Benito Juárez (donde se ubica Cancún) dependen del 30 por ciento de la población económicamente activa, con ingresos de entre uno y dos salarios mínimos.

Son quienes, en su gran mayoría, habitan en las zonas marginadas o colonias irregulares, así como en las regiones ubicadas en las orillas de la ciudad, carentes de drenaje.

En su investigación, el especialista señala que 146 mil personas cuentan con redes de drenaje pero no lo usan, lo que agrava la situación. Explica también que once millones 250 mil metros cúbicos de aguas residuales contaminan los mantos freáticos a consecuencia de fugas en las redes de drenaje administradas por Aguakán.

Lo anterior es una muestra de la gravedad del problema, de ahí que José Zaldívar Pérez exhorte a las autoridades a tomar medidas drásticas para resolverlo en forma integral. De lo contrario, afirma, se pone en alto riesgo la principal fuente de sostenimiento económico de la población de Benito Juárez, sin descartar a municipios como Isla Mujeres, Cozumel y Solidaridad, donde la contaminación avanza a pasos agigantados.

Benito Juárez, añade Zaldívar, es el gran delta de los ríos subterráneos de la península de Yucatán, donde se ubica el mayor afluente del mundo con estas características, debido a la porosidad del subsuelo y que lo hace sumamente susceptible de contaminarse.

La solución, opina, está en construir plantas de tratamiento en cada fraccionamiento, colonia o región, porque ya resulta anticuado y hasta obsoleto construir redes gigantescas de drenaje, que son poco funcionales porque presentan innumerables fugas y se prestan a fraudes.

En este sentido, explica que la capacidad de las tres plantas de tratamiento de Aguakán, ubicadas en las Regiones 94 y 237 y la Caribe 2000, están rebasadas debido a lo cual la concesionaria arroja directamente al pozo las “aguas servidas” sin el correcto tratamiento.

La ley, cero a la izquierda

La pregunta de cómo frenar la grave contaminación se la hacen día con día los ecologistas. Se responsabiliza a Aguakán por ser la concesionaria. Pero no obstante de que se le subsidia y apoya, ni así da una solución al problema.

El municipio de Benito Juárez cuenta con un reglamento de Ecología y Gestión Ambiental publicado en el Periódico Oficial del estado el 30 de junio de 1999 donde, según Zaldívar, ahí está la clave. Este reglamento establece que la Comisión Municipal de Ecología tiene, entre otras obligaciones, evaluar las manifestaciones de impacto ambiental de las obras y actividades públicas o privadas que se pretendan realizar en el territorio municipal, que puedan generar deterioro ambiental significativo, que sean de competencia municipal y que sean presentadas a su consideración por la Dirección General de Ecología (como las residencias y caballerizas de Bonfil).

Añade el documento que dentro de los primeros 30 días naturales de cada año la Dirección General de Ecología Municipal deberá presentar ante el ayuntamiento, para su aprobación, el Programa Municipal de Gestión Ambiental.

En ese reglamento, el Artículo 52 señala que todas las descargas de aguas residuales que se realicen en las redes colectoras o los derrames e infiltraciones en los terrenos deberán satisfacer las normas oficiales ecológicas aplicables, correspondiendo a quien genere dichas descargas realizar el tratamiento que se requiere. Tal vez por eso le “tiran la bolita” a Aguakán, por ser la concesionaria, aunque no cumpla.

Surgen entonces varias interrogantes: ¿Qué pasa con los fraccionamientos? ¿Por qué no construyen en cada desarrollosu propia planta?

La tecnología y biotecnología ya existen. Se debería readecuar el convenio con Aguakán, al que se le subsidia y se le solapa ¿Por qué será?

En síntesis, las fracciones I a la IX de ese mismo artículo que refieren que se debe cumplir con las normas oficiales que impidan la contaminación del subsuelo, como ya antes se describió, son sólo palabras.

En Benito Juárez, esta ley es letra muerta o un cero a la izquierda que nadie toma en cuenta. Nada se aplica al respecto desde hace 12 años, coincidentemente con la entrega de la concesión a Aguakán, convertido en la principal causa de la contaminación en las zonas marginadas porque simplemente no cumple con su trabajo.

Finalmente, en los artículos 56 al 58 de ese mismo reglamento, se exponen las obligaciones de los particulares que se ubiquen en zonas donde no esté disponible el sistema municipal de drenaje y alcantarillado. Por supuesto, no cumplen.

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