Usted está aquí: lunes 12 de marzo de 2007 Espectáculos El cine argentino tiene una deuda con su país, dice Gustavo Postiglione

Presenta el creador La peli, en el festival de cine de Mar del Plata

El cine argentino tiene una deuda con su país, dice Gustavo Postiglione

Pocas sorpresas entre los nuevos trabajos; destaca En obra, de Eduardo Pérez

JORGE CABALLERO ENVIADO

Ampliar la imagen El director Gustavo Postiglione Foto: cortesía del festival de cine de Mar del Plata

Mar del Plata, 11 de marzo. El nivel de competitividad y ansiedad de los filmes participantes en la edición 22 del Festival Internacional de Cine de Mar de Plata ha tenido sus bajas y latas (altas, perdón).

Hasta el momento, en la Sección Oficial, la sexta cinta proyectada fue La peli, del argentino Gustavo Postiglione, en la que narra los entretelones de un director de cine que al rodar un filme de estilo combativo y militante -con reminiscencias de las creaciones cinematográficas propias de los años 70-, entra en parálisis creativa. Mientras se debate en cómo avanzar, se topa con la joven Ana, con quien mantiene un romance pasional. Esta relación lo hace cambiar completamente el sendero de su película, pero cuando Ana lo abandona, padece un nuevo bajón y debe enfrentarse al mundo. La pregunta que le surge es si podrá acabar su rodaje.

Después de sus tres cintas anteriores, El país dormido, El asadito y El cumple, ahora con La peli, con un reparto que incluye a Darío Grandinetti, Norman Briski y Carlos Resta (quienes hacen un mismo personaje), Noelia Campo, Jazmín Stuart, y Natalia Orebro, el director argentino informó: "A partir de esta película termino una etapa y empiezo otra. Quiero seguir indagando en el tema del lenguaje del cine, la narrativa, para asumir un riesgo mayor, y para hacerlo, necesitaba terminar lo que había empezado con El asadito hace ya una década. Mi cine es una apuesta de riesgo: si no sigo en esa línea dejaría de seducirme".

Espejo volteado

Sobre este mismo tema, Postiglione agregó: "El cine (nacional) tiene una deuda consigo mismo y con el público, que es encontrar una forma de contar que tenga que ver con lo estrictamente propio, como que siempre hay un espejo puesto en otro lado, sean cifras o números o cofradías europeas. Me gustaría encontrar ese lugar donde poner el espejo".

Otras que han desfilado por la competencia fueron la inaugural Offside, comedia iraní de Jafar Panahi, que no satisfizo del todo.

El tema que aborda Panahi es el sometimiento que sufren sus compatriotas mujeres. Como muestra tomó el caso de un grupo de féminas adolescentes que quieren ver un encuentro de futbol que decide el pase al Mundial de Alemania 2006 de la escuadra local, pero la asistencia de las mujeres a los estadios, para ver hombres corriendo en shorts está prohibida. Una cinta que sí tuvo una buena acogida fue El hombre de la embajada; la tercera producción de Dito Tsintsadze cuenta la historia de la relación que nace entre un diplomático (Burghert Klausner) de la representación de Alemania en la ciudad de Tbilisi, con una adolescente lumpen refugiada (Lika Martinova), historia relatada de manera exacta y con pocos pero sustanciosos diálogos.

En la carrera por el premio Astor de Oro, otro de los largometrajes ya proyectado fue Algunos días en septiembre, primer trabajo de Santiago Amigorena, relato de suspenso patriotero que comienza con la desaparición de un agente de la CIA y la relación que sostiene con una francesa. Los papeles principales están a cargo de Juliette Binoche, John Turturro y Nick Nolte; sin embargo, el elenco de famosos no salvó el abominable cuento.

Flandres, la sorpresa

En la sección Punto de vista, la que sobresalió fue Flandres, del francés Bruno Dumonlos: la historia perversa y seviciosa de Demester, quien divide su tiempo entre su granja y caminar con Barbe, su amiga de la infancia. Demester ama secreta y dolorosamente a Barbe, y acepta de ella lo poco que le puede dar; junto con otros amigos de su edad, él parte hacia una guerra a un país no preciso de Oriente. La barbarie y el miedo lo convertirán en un verdadero soldado. Mientras ella, sola y consumida, espera que regrese.

En el puerto argentino que vio sumergirse a Alfonsina Storni en su mar, el cineasta Dumonlos habló sobre el contenido de su cinta: "La idea de no identificar de qué conflicto se trata, tiene que ver con que cada uno pueda imaginarse su propia guerra y hacer su correspondiente evaluación política y emocional. Vengo de promover el filme en Estados Unidos y allá están muy conmovidos por el desastre de Irak; para otros, puede ser Afganistán. Las lecturas del largometraje han sido de lo más diversas y hasta contradictorias. Y eso es precisamente lo que más me interesa".

Demester agregó que en su cinta quiso "mostrar cómo es la guerra, cualquier guerra, pero desde un punto de vista humano, completamente alejado del sentimentalismo hollywoodense y de la obscenidad de las imágenes televisivas. Aquí se muestran las historias previas, las vivencias íntimas de los personajes, y eso genera una extraña identificación por parte del espectador".

Con Flandres, el cineasta se ha colocado como uno de los autores contemporáneos más provocadores dentro del cine, con su mirada entre impía y hueca, que le mereció el gran Premio del Jurado en el pasado Festival de Cine de Cannes.

Latinoamericanos

En obra fue otro de los trabajos que se presentó en la categoría Latinoamericana por el premio Ernesto Che Guevara; esta película, dirigida por el argentino Eduardo Pérez, emocionó hasta las lágrimas a los asistentes marplatenses que se dieron cita en el Teatro Colón. Presenta a Christian, un albañil que trabaja durante la semana con su cuñado y sus hermanos remodelando una antigua construcción del barrio de Palermo. Los fines de semana emprende el viaje de regreso a su casa en Guernica, Buenos Aires.

En obra es el retrato de un hombre visto desde sus vínculos fundamentales: la familia, el trabajo y su gran pasión, la música. Una celebración de la vida representada en la gente diaria, la de la clase trabajadora de cualquier parte del mundo.

La segunda en debutar en la tercera ronda de esta franja -que no llegó a colocarse del todo- fue la brasileña El cielo de Suely, que presenta a Hermila, una mujer chamaqueada que sucumbe al amor y que se regresa a su pueblo. La protagonista, después de efectuar varios trabajos pesados decide rifar su cuerpo como si fuera de diamante.

Aunque el filme está dirigido por Karim Aïnouz -quien debutó con Madame Satã- y también producido por Walter Salles, no tuvo buena acogida por el público, que, para ser exactos, sólo aplaudió tibiamente por compromiso, pues la actriz principal, Hengameh Panahi, se encontraba entre los espectadores.

 
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