Usted está aquí: miércoles 21 de febrero de 2007 Sociedad y Justicia Denuncian trabajadores larga lista de anomalías en el Instituto de Neurología

Dilación en procesos clínicos, impericia de médicos y falta de medicinas, entre éstas

Denuncian trabajadores larga lista de anomalías en el Instituto de Neurología

Nuevos quirófanos no tienen salidas de emergencia ni espacios para guardar material

ANGELES CRUZ MARTINEZ

Ampliar la imagen Falta de personal, otro problema en el instituto. En la imagen, neurólogos durante una cirugía Foto: Fabrizio León

En el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suárez hay una lista de alrededor de 400 pacientes que esperan su turno para ser sometidos a cirugía. Así, una persona puede esperar hasta año y medio antes de que se le practique la operación. Eso, aseguraron trabajadores, si antes no fallece a causa del padecimiento.

Por la dilación de los procedimientos clínicos, la impericia de personal médico en el tratamiento de enfermedades y otras irregularidades, la contraloría interna del instituto ha recibido al menos 30 quejas de pacientes en los pasados dos años, sin que ninguna haya sido resuelta.

Esos hechos, junto con el hostigamiento laboral, forman parte de un cúmulo de anomalías que empleados del instituto quisieron denunciar el pasado lunes ante el secretario de Salud, José Angel Córdova Villalobos, durante la toma de posesión de la nueva directora, Teresa Corona Vázquez.

No lo hicieron como hubieran querido, porque no fueron invitados a la ceremonia. Los trabajadores de base "nos quedamos afuera". Sólo un grupo logró ingresar al auditorio para plantear al secretario su petición de audiencia.

Comentaron que hace más de seis meses concluyeron los trabajos de construcción de cuatro nuevos quirófanos en un área anexa al edificio de hospitalización, pero no han sido utilizados, entre otras razones, porque su diseño no incluyó salidas de emergencia ni para el equipo de esterilización de material quirúrgico. Tampoco cuentan con espacios para guardar instrumental para cirugía, electrofisiología y microcirugía.

Una propuesta reciente de las autoridades para cubrir las necesidades del área de esterilización es utilizar el equipo central existente en el edificio del hospital. El problema, señalan los empleados, es que el medio de transporte sería el mismo para el material usado que para el estéril, lo cual aumentaría el riesgo de contaminación e infecciones nosocomiales.

Otra irregularidad que los inconformes atribuyen al ex director Julio Sotelo Morales es la remodelación del segundo piso de hospitalización, con la que se construyeron habitaciones privadas, exclusivas para pacientes con capacidad de pago. Aunque su costo, dicen los empleados, es casi equiparable al de un hospital privado, presentan el inconveniente de que sus baños, por ejemplo, no reúnen las condiciones que necesita un paciente neurológico.

El espacio físico de cada cuarto es tan reducido, que si fuera necesario sería imposible ingresar el llamado "carro rojo", indispensable para las maniobras de reanimación de pacientes con paro cardiaco. Otro "detalle" comentado por los trabajadores es que las tomas para gases, también necesarias para tratamientos clínicos, están a los pies de las camas, aunque deberían estar en las cabeceras.

Al referirse al área de urgencias, el personal entrevistado comentó que actualmente está en remodelación, y les preocupa que el proyecto contempla la unión de ésta con la de terapia intensiva, lo cual supondría la eliminación de cinco de las ocho camas ahora disponibles. Las tres que quedarán serán totalmente insuficientes para atender la demanda de servicios médicos de emergencia, indicaron.

Otra carencia que a diario se padece, aseguraron médicos y enfermeras, es la de medicamentos, muchos de ellos básicos en las terapias de enfermedades neurológicas, como la epilepsia. A menudo, comentaron, se tiene que solicitar a los familiares que compren afuera los fármacos, con el fin de poder dárselos a los pacientes.

Además, existe déficit de personal médico y de enfermería. De estas últimas hay 400 plazas, pero se requieren al menos otras 200, expresaron.

Respecto de los médicos, comentaron que durante la gestión de Sotelo Morales fueron despedidos u obligados a renunciar una tercera parte de los especialistas de base. Quienes los sustituyeron, a pesar de que la mayoría tiene más de seis meses de antigüedad, carecen de base, perciben salarios inferiores y tampoco tienen las prestaciones sociales que establece la ley.

Al referirse a la lista de espera para cirugía, el personal mencionó que las dilaciones se deben, en parte, a la forma en que Sotelo Morales organizó los servicios. "Todo es neurología o neurocirugía general. No existen las especialidades, por lo que en los pabellones de hospitalización hay pacientes con problemas de epilepsia, columna, mal de Parkinson y afecciones vasculares cerebrales en un mismo cubículo. Eso dificulta la organización de los tratamientos", añadieron.

Si los pacientes se ubicaran por especialidad, los médicos podrían responsabilizarse de la evolución de cada uno y con mayor calidad en la atención.

Estas son sólo algunas de las demandas que los trabajadores quieren plantear a Córdova Villalobos y solicitarle su intervención para que termine el hostigamiento laboral que, prevén, se agudizará luego de que irrumpieron en la ceremonia oficial de toma de posesión de Corona Vázquez, quien además fue colaboradora cercana de Sotelo Morales.

 
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