Usted está aquí: lunes 15 de enero de 2007 Opinión Paraíso de la comida chatarra

Iván Restrepo

Paraíso de la comida chatarra

Unos días antes de finalizar sus labores de 2006 la Cámara de Diputados recibió una iniciativa para modificar la legislación vigente para poner candados a la promoción de alimentos chatarra y bebidas alcohólicas. La presentó el diputado Samuel Aguilar y, de ser aprobada, obligaría a los fabricantes de "alimentos de calidad nutricional inadecuada" y a los de bebidas alcohólicas a colocar leyendas precautorias con mensajes en los que se advierta a los consumidores sobre los riesgos que ocasiona consumir tales productos. Sería una forma de prevenir y controlar padecimientos considerados como verdaderas epidemias y en cuyo control el gobierno gasta enormes sumas. También se propone crear un programa contra el sobrepeso y la obesidad.

Aunque la iniciativa se queda corta ante la magnitud del problema citado, puede ser un primer paso hacia una política de Estado sobre la materia. Para establecerla es útil el ejemplo de lo que se hace en otras partes, comenzando por Estados Unidos, sede de las principales compañías que elaboran alimentos chatarra y donde en los últimos años se han adoptado medidas para atacar la mala alimentación patrocinada por grandes consorcios. California y otros estados prohibieron ya la venta de refrescos de cola en las escuelas y regulan la publicidad de alimentos y bebidas con altos contenidos de azúcar, sal o grasas. Hasta la cadena de café Starbucks eliminará el uso de grasas "trans" en los productos que expende en los 2 mil 700 establecimientos que posee en ese país, ya que son muy peligrosas y producen colesterol. Sin embargo, no las retirará de los establecimientos que tiene en otros países, como México.

En Gran Bretaña, los anuncios de comida chatarra fueron retirados de los programas de televisión dirigidos a los menores de 16 años como parte del empeño gubernamental de reducir la creciente obesidad que registra ese segmento poblacional. La medida fue cuestionada por grupos ciudadanos y de médicos que luchan por la salud pública y el consumo de alimentos sanos. Sostienen que debe irse mucho más allá y prohibir la publicidad de tal comida en todos los programas de televisión. Los productores de comida chatarra y los anunciantes se quejaron contra la medida y aseguran que no dará resultado.

En España la política contra la comida chatarra y la publicidad engañosa de los alimentos ha enfrentado a las grandes cadenas estadunidenses y locales con la ministra de Salud, Elena Salgado. Según datos oficiales, uno de cada dos españoles registra sobrepeso y la obesidad crece entre los niños y jóvenes, clientes predilectos de los 5 mil lugares controlados por 29 empresas donde se expende comida rápida, forma ideada por los anunciantes para nombrar la comida chatarra. En febrero de 2005 se llegó a un acuerdo con tales empresas para reducir las raciones "gigantes" que publicitaban y que contenían alto nivel calórico. No obstante, la cadena estadunidense Burger King sacó una hamburguesa: la XXI, con casi mil calorías por unidad. El gobierno logró que fuera retirada, pero la trasnacional no ratificó por escrito el acuerdo, aunque asegura estar dispuesta a colaborar en las campañas por una educación alimentaria y contra la obesidad.

México es un paraíso de la comida chatarra gracias a la tolerancia de las autoridades, a la falta de educación sobre los males que trae y a la publicidad engañosa. Además, porque el gobierno abandonó hace medio siglo su obligación de proporcionar agua potable a la población, dejando el camino libre a las dos grandes cadenas elaboradoras de refrescos de cola y agua embotellada. No debe extrañar entonces que la más reciente encuesta nacional de salud y nutrición advierta que aumentan la obesidad y la anemia. No escapan a estos problemas los segmentos con ingresos medios y altos, con recursos suficientes para alimentarse bien. Seguramente los poderosos intereses empresariales extranjeros y nacionales que se benefician con la venta y la publicidad de la comida chatarra y los refrescos de cola tratarán de evitar cualquier medida que los afecte. Ellos fueron aliados y beneficiados por el señor Fox. También el que lo remplazó está en deuda con ellos.

 
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