Usted está aquí: martes 19 de diciembre de 2006 Capital Carecen reclusorios locales de suficiente personal de custodia

Informe de la CDHDF sobre la situación en penales

Carecen reclusorios locales de suficiente personal de custodia

ALEJANDRO CRUZ FLORES

El personal de custodia y seguridad en las cárceles de la ciudad de México es insuficiente, situación que se agrava ante el aumento constante de la población penitenciaria, además de que no cuentan con la capacitación necesaria para llevar a cabo sus labores, señala el informe sobre la situación de reclusorios en la ciudad elaborado por la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF).

El documento agrega que las condiciones laborales de estas personas son inadecuadas en cuanto a la dotación de equipo de trabajo y la existencia de áreas de descanso bien conservadas. Asimismo, indica que, aunque en menor medida, los custodios continúan con prácticas violatorias a los derechos humanos de los internos, como la extorsión y "tratos crueles e inhumanos".

Aunque el organismo no precisa el número de efectivos de seguridad que trabajan en estos centros de reclusión, se calcula que éstos no pasan de tres mil ­para una población de más de 32 mil reos--, de los cuales, según las cifras de la CDHDF, dos terceras partes apenas terminaron la secundaria y el resto el bachillerato.

Aunado a eso, más del 50 por ciento dijo que le gustaría desempeñarse en otro tipo de trabajo, principalmente porque la mayoría considera que las funciones que llevan a cabo "son de alto riesgo para su vida".

En cuanto a la capacitación, la CDHDF señala que aún y cuando la Dirección General de Prevención y Readaptación Social ha implementado cursos para tal efecto, éstos han sido insuficientes ya que no abarcan temas como los derechos humanos y en la mayoría de las ocasiones, los custodios no pueden acudir a los mismos por la falta de personal que cubra su ausencia.

Por otra parte, el informe de la CDHDF indica que la extorsión es una práctica permanente en los reclusorios capitalinos, ya que los internos deben pagar al personal de seguridad para poder efectuar llamadas telefónicas, proteger su integridad física, tener acceso al servicio médico u obtener privilegios. Además de que reciben dinero de los familiares de los reclusos para permitir la introducción medicamentos, alimentos u otros objetos a los penales.

En tanto, de acuerdo con las entrevistas realizadas por la CDHDF, 33 por ciento de los reclusos denunció por lo menos 12 diferentes formas de maltrato que van desde la violencia verbal y física hasta "actos de tortura como suspensión del sueño, la incomunicación y la negativa de acceso a luz solar", entre otras.

 
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