Usted está aquí: viernes 10 de noviembre de 2006 Política Arnold enfrentó críticas

Arnold enfrentó críticas

Israel Rodríguez J.

El gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, no tenía ni tres minutos de haber iniciado su participación ante unos 500 hombres de negocios de Estados Unidos y México, reunidos en un hotel capitalino, cuando un grupo de seis jóvenes (cinco mujeres y un hombre) irrumpieron para gritarle consignas antimperialistas, además de calificarlo de perdedor, nazi y fascista.

Alrededor de las 15 horas Schwarzenegger inició su alocución en la reunión organizada por la Cámara Americana de Comercio, en la que estaban presentes algunos empresarios, funcionarios y los gobernadores de Baja California, Eugenio Elorduy; de Tamaulipas, Eugenio Hernández, y de Zacatecas, Amalia García, cuando un grupo inicialmente de seis jóvenes que estaba en el "corral" de prensa se levantó, traspasó el cerco y corrió hacia donde estaban los comensales para empezar a gritar consignas contra George Bush, Dick Cheney, Don Rumsfeld y el propio governator. Inmediatamente los miembros de seguridad que acompañaban a Schwarzenegger y los del hotel empezaron a tratar de atrapar y desalojar a los protestantes, pero no lo lograron ante la oposición de los representantes de los diversos medios de comunicación nacionales y extranjeros, quienes quisieron conocer las causas de la peculiar protesta.

Ya afuera del salón, Ingrid Torres, una de las activistas, se identificó como integrante del Movimiento de Jóvenes LaRouchistas México, mientras era jaloneada por los cuerpos de seguridad. En el salón, los asistentes aplaudían para apagar los gritos y desviar la atención del tumulto de periodistas, fotógrafos y camarógrafos.

Schwarzenegger continuaba con un discurso anecdótico sobre lo mucho que apreciaba y quería a México y alcanzó a decir: "A pesar de esta interrupción, siempre me gusta que la gente pueda expresarse". Otras dos jóvenes que habían permanecido en el interior repitieron las acusaciones en inglés. Mientras que afuera del salón otras jóvenes gritaban: "Esos fascistas van a ir cayendo uno por uno", entre otras expresiones.

Acompañado de una comitiva de 80 hombres de negocios, periodistas y funcionarios de aquella entidad estadunidense, anunció que California abrirá una oficina comercial y de turismo en la ciudad de México.

En un vuelco radical de lo que fue su postura antimigrante en los primeros tres años de su gestión señaló: "México es un vecino muy importante para todos nosotros" y parafraseando al presidente John F. Kennedy dijo: "Esto de ser vecinos, la historia nos ha hecho amigos, la economía nos ha hecho socios y la necesidad nos ha hecho aliados".

 
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