Usted está aquí: sábado 7 de octubre de 2006 Mundo Miles reclaman en Buenos Aires la aparición de Jorge Julio López

Respuesta a la ultraderecha: familiares de víctimas

Miles reclaman en Buenos Aires la aparición de Jorge Julio López

STELLA CALLONI CORRESPONSAL

Buenos Aires, 6 de octubre. Una multitudinaria manifestación reclamó esta noche la aparición con vida de Jorge Julio López, quien desapareció desde hace 19 días en la provincia de Buenos Aires, después de que su testimonio fue clave en la condena a reclusión perpetua del ex comisario de la policía Miguel Etchecolatz, responsable de crímenes de lesa humanidad durante la pasada dictadura militar (1976-1983).

Fue una de las marchas más grandes y amplias de los últimos tiempos y también se interpretó como respuesta a los nostálgicos de la dictadura que anoche lograron escasa convocatoria a una marcha en la que participaron militares y policías, pero mostraron un nuevo y peligroso frente, al recibir la adhesión de monseñor Jorge Bergoglio, en un paso más de enfrentamiento con el gobierno del presidente Néstor Kirchner.

Los manifestantes convocados por las organizaciones Abuelas y Madres Fundadoras de Plaza de Mayo, Hijos de Desaparecidos, el Servicio de Paz y Justicia, familiares y otros pidieron también juicio y castigo para los culpables, y solicitaron abandonar las banderas políticas para que la exigencia sea unánime y evitar así roces entre grupos radicales de izquierda, como ha sucedido durante los últimos tiempos.

Por su parte, el presidente Kirchner apoyó en una población del extremo sur argentino la marcha convocada por los familiares de las víctimas de la dictadura.

Debido a la amplitud de la convocatoria, también asistieron y colaboraron activamente personajes de la cultura y el espectáculo, alcaldes, funcionarios bonaerenses y otros. Militantes de izquierda se agruparon detrás de grandes pancartas que unificaban las consignas y facilitaron que ingresaran miles de marchistas espontáneos.

"Buscaremos a Jorge Julio López día a día hasta que aparezca", dijo Estela de Carlotto, de Abuelas de Plaza de Mayo, al manifestar que el encuentro masivo había sido una "marcha extraordinaria".

El acto, sin discursos, cerró con el poema Pido castigo, de Pablo Neruda, leído por los actores Leonor Manso y Daniel Fanego, y la emoción estalló entre los miles de asistentes.

"Era necesario dar una respuesta a los que están en la sombra y amparados todavía por la impunidad", dijeron por su parte familiares de desaparecidos.

Nilda Eloy, sobreviviente de los centros clandestinos de detención de la provincia de Buenos Aires, quien junto con López fue de los principales testigos contra Etchecolatz, dijo a La Jornada que las grandes movilizaciones en La Plata, en el interior del país y en ésta son un respaldo para "aquellos que vayan a dar testimonio en los juicios contra represores".

Eloy advirtió que falta ahora la respuesta del gobierno ante la gravedad de los hechos y el significado que tiene para el país la desaparición de López.

Otros dirigentes de organismos humanitarios destacaron que después de que el Senado estadunidense aprobara el pasado 28 de septiembre una ley que autoriza la tortura, anula el derecho de los detenidos a conocer las razones de su encarcelamiento, termina con las Convenciones de Ginebra sobre la guerra y otras medidas similares, "hemos visto que esto fue recibido con alegría por los ex dictadores y los responsables de crímenes de lesa humanidad".

Agregó que los represores "sienten que esto respalda lo que hicieron, el genocidio que cometieron, y debido a eso los vemos ahora saliendo a la superficie aquí, en Uruguay, en Paraguay y en otros países."

Para muchos, todo lo actuado por Washington "ayuda a los más temibles personajes del pasado criminal de América Latina", y también a los ex militares de la dictadura y sus familiares, ante lo cual grupos de ultraderecha sugirieron la posibilidad de una amnistía para los represores, que el gobierno rechazó este día.

"Como en Estados Unidos se habla en la actualidad de una especie de amnistía para el personal militar que haya cometido crímenes de guerra en estos años, los dictadores creen que es un mensaje para ellos, lo que amenaza todos los esfuerzos democráticos en la región", dijeron los familiares.

 
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