Usted está aquí: martes 19 de septiembre de 2006 Opinión Los de Abajo

Los de Abajo

Gloria Muñoz Ramírez

Resistencia tijuanense

Tijuana representa el atropellado paso de inmigrantes, la explotación de trabajadores en las más de 800 maquiladoras, el tráfico de mujeres y menores de edad destinados al comercio sexual, la impunidad con la que se mueven los narcotraficantes, el despojo de tierras a los pueblos indios y un etcétera repleto de agravios contra una población en constante movimiento. Pero Tijuana también es lucha y resistencia.

Las fiestas patrias fueron el marco para hablar aquí de despojo y explotación, sobre todo de organización de este y del otro lado de la frontera. Las invasiones a las tierras de los pueblos kumiai, kiliwa, pai pai, cucapas, mayos y seris, del noreste de México; la resistencia a la instalación de regasificadoras en las costas de Baja California; la lucha contra el basurero tóxico en Sitobac, Sonora; el rechazo organizado de los yaquis al proyecto de escalera náutica; la marginación extrema en la que sobreviven los pueblos triquis y mixtecos (provenientes de Oaxaca) en esta zona, y la infatigable defensa seri de la codiciada isla Tiburón, fueron algunos de los temas con los que inició el primer Encuentro Transfronterizo de la otra campaña.

Al cruce de la calle Segunda y Constitución, centro de la ciudad, a un costado de la zona roja conocida como La Coahuila, llegó la voz de los más de 30 hombres y mujeres de San Salvador Atenco, quienes acumulan más de tres meses en injusta prisión. Hombres y mujeres procedentes de Mexicali, Ensenada, Tijuana, Sonora, San Diego, Los Angeles, Oxnard, Oakland y San Francisco exigieron su libertad y castigo a los culpables de las violaciones y demás abusos cometidos contra la población durante los operativos policiacos de los pasados 3 y 4 de mayo.

El testimonio de Josefina, representante del Frente de los Pueblos en Defensa de la Tierra, recordó que la resistencia en Atenco ha sido castigada por el gobierno con presos políticos, fugitivos, mujeres violadas y un pueblo que aún hoy padece el hostigamiento y la persecución mediante rondines policiacos cotidianos.

Un foro de "mujeres de rostro rebelde", con voces y expresiones distintas, se llevó a cabo junto a uno de los cientos de table dance que invaden la ciudad. En el Sótano de Rita se habló del trabajo en las maquiladoras, de las mujeres maltratadas, se recitó poesía, se bailaron danzas prehispánicas y árabes, se exhibió una muestra de artes plásticas y se escenificó una ecléctica puesta en escena. Por otro lado, en el piso de arriba una mujer semidesnuda complacía a un puñado de parroquianos. Afuera miles de jóvenes con copas de más, de este y del otro lado, atiborraron las calles vestidos de festejo patrio y montados en vehículos que -lo juro- bailan sobre sus llantas. Esto es Tijuana.

Voces de la resistencia indígena se escucharon en las instalaciones de un antiguo cine hoy conocido como el Multikulti. Aquí, una kumiai, autoridad tradicional de Peña Blanca, habló de las invasiones constantes a su territorio y de la lucha imparable por su defensa. "Nos invaden, pero nosotros no abandonamos", dijo.

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