Usted está aquí: miércoles 23 de agosto de 2006 Economía México SA

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Carlos Fernández-Vega

El BM contradice el discurso foxista sobre pobreza

En informe evidencia resultados débiles en salud, protección financiera y capacidad de respuesta

Ampliar la imagen El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, a su llegada al aeropuerto de Pekín, China, para una visita destinada a estrechar lazos económicos y energéticos entre los dos países. El mandatario calificó la relación bilateral de "absolutamente complementaria" Foto: Ap

Justo cuando el inquilino de Los Pinos presumía, con el tino que lo caracteriza, que "las generaciones que están terminando la primaria serán las últimas que van a ver pobreza en nuestro país" (¿quedarán invidentes?), el Banco Mundial divulgaba su nueva evaluación sobre la pobreza en México, la cual dista de la afirmación presidencial.

Tal valoración (Descentralización, pobreza y desarrollo en México), la tercera del organismo financiero por encargo gubernamental, no convalida el discurso foxista ni la euforia que en él provoca la autodenominada política social del "cambio": el país, dice, "ha logrado progresos de gran importancia en algunas áreas no monetarias del bienestar, pero mucho menor progreso en otros aspectos, como el ingreso de los pobres. A pesar de lo ganado recientemente, en especial para los pobres extremos, la pobreza sigue siendo un reto".

Las políticas sociales para satisfacer las necesidades básicas de los pobres extremos están bien desarrolladas, pero las políticas para contribuir al crecimiento de su ingreso aún no. "Todavía está pendiente la integración de una agenda más amplia para los pobres moderados. La mayor parte de los pobres extremos y moderados queda fuera del sistema de protección social y enfrenta riesgos significativos, como crisis de salud, desempleo o falta de ingreso en la vejez. De igual forma, queda por tratar una amplia gama de temas institucionales, como el fortalecimiento de la rendición de cuentas, en especial en el caso de las estructuras descentralizadas".

Los pobres son un grupo heterogéneo y, entre otras dimensiones de pobreza, su ubicación es importante en el diseño de intervenciones apropiadas para el alivio de ésta. Los pobres urbanos están limitados al desempeño de empleos de baja calidad marcados por la productividad también baja y las limitaciones en la protección social. Con el propósito de continuar apoyando a los pobres rurales para salir de la pobreza, resulta importante aumentar la productividad agrícola, en especial para los agricultores pequeños y medianos. Asimismo, el sistema de salud en México tiene un desempeño deficiente en relación con los riesgos que enfrentan los pobres.

A pesar de los avances en salud, señala el Banco Mundial, la mitad de la población sigue sin estar asegurada y una décima parte no cuenta con acceso a servicios de salud. En el caso de los pobres rurales, la prioridad consiste en proporcionar acceso a un paquete básico de servicios preventivos y curativos. La extrema pobreza trae consigo un alto nivel de mortalidad y morbilidad. Asimismo, cuando las familias sin cobertura de seguridad social enfrentan situaciones serias de salud, incurren en gastos catastróficos que los llevan a la pobreza. Mientras sólo 2.7 por ciento de los asegurados sufrieron situaciones de salud excesivas en 2004, 5.6 por ciento de los no asegurados tuvieron que enfrentarlas.

Con el propósito de superar la pobreza, los pobres rurales requieren más que transferencias como las de Oportunidades o las remesas privadas. Necesitan también de un ingreso sostenible y de oportunidades de empleo. Muchos programas federales se orientan hacia estos fines.

El Banco Mundial hace las siguientes observaciones sobre algunos programas gubernamentales oficialmente involucrados en el combate a la pobreza:

-Educación básica: la cobertura en el primer ciclo de educación secundaria es aún limitada para los pobres. Desde una perspectiva internacional, la calidad de la educación es baja, al igual que después de controlar el nivel de ingreso. El grueso del gasto se distribuye en forma inercial: el aumento en el gasto por estudiante refleja los incrementos en salarios (magisteriales). Los resultados de las pruebas no están correlacionados con el gasto por estudiante.

-Salud: buena parte de los mexicanos, especialmente los pobres, sigue sin tener acceso a cobertura de seguridad social y enfrenta altos gastos de bolsillo. Las diferencias entre resultados e indicadores son importantes, pero no necesariamente entre los estados pobres y los ricos; también son desiguales con respecto al tiempo. El grueso del gasto se distribuye de manera inercial, aunque el gasto per cápita de la población sin cobertura de seguridad social se ha duplicado en la última década (Zedillo-Fox). El sistema muestra resultados débiles para los pobres en cuanto a salud, protección financiera y capacidad de respuesta.

-Alianza para el Campo: el programa no está orientado adecuadamente hacia los pobres. Se detectan algunos efectos sobre los resultados, como la productividad y los salarios. Sin embargo, no existen normas claras de resultados, por lo que tampoco se cuenta con indicadores de eficiencia concretos. Los recursos están asignándose a los estados de acuerdo con una complicada fórmula que incluye variables como el PIB agrícola, la tierra cultivada, la superficie irrigada, el número de unidades de producción y la contribución estatal.

Las rebanadas del pastel:

¿Para qué se desgasta el TEPJF, si allí está la tremenda bocaza del inquilino de Los Pinos?

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