Usted está aquí: viernes 19 de mayo de 2006 Política La ofuscación

Luis Javier Garrido

La ofuscación

El daño que está ocasionando al país Vicente Fox con su pretensión absurda de influir después de 2006, por un lado al tratar de imponer a Felipe Calderón en la silla presidencial, y por el otro, con las iniciativas desesperadas que realiza al darse cuenta de la imposibilidad de lo anterior, buscando acotar a su sucesor, ha ocasionado un enorme desprestigio a las instituciones del Estado, y a él en lo personal, pues ha realizado desde acciones criminales (Sicartsa y Atenco) hasta bochornosos actos de corrupción (la ley Televisa y las designaciones en la Cofetel).

1. La obsesión de Vicente Fox por imponer a un candidato panista como su sucesor en la silla presidencial lo ha conducido desde 2003 a una serie de iniciativas, a las que lo han impulsado su esposa y sus asesores de El Yunque, y en las que ha estado tutelado por Carlos Salinas de Gortari, erigido en su protector y guía, que algunos han llamado "desafortunadas" pero que han sido muchas de ellas abiertamente delictivas. Y que no sólo lo han llevado a él a un descrédito absoluto, sino que han deslegitimado a los poderes del Estado, desacreditado a las instituciones del gobierno y a amplios sectores de la sociedad civil, perjudicando de manera muy clara a los mexicanos.

2. La iniciativa de Fox para lograr el "desafuero" de Andrés Manuel López Obrador e impedirle ser candidato, ante la certeza que tenía de su seguro triunfo electoral (2003-2005), y la que, como ahora se sabe, trabajó disciplinadamente con Salinas, lo condujo a desprestigiar inútilmente junto con él a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (el Poder Judicial), a la Cámara de Diputados (el Poder Legislativo), y no se diga a instancias oficiales dependientes de él como la PGR, o privadas como Televisa. La guerra sucia que libra ahora contra López Obrador (2005-2006), y con la que cree podría impedir el triunfo de la coalición Por el Bien de Todos, y que también está fracasando, lo ha llevado (además de hundirlo aún más en el fango del desprestigio como un delincuente electoral mucho más burdo de lo que fueron los presidentes priístas) a dar al traste con el Instituto Federal Electoral (IFE), que de supuesta institución clave de la presunta "nueva democracia mexicana", como se le quería considerar, ha pasado a ser, bajo el manejo de Fox y de Elba Esther Gordillo, una oficinita al servicio de Los Pinos.

3. La campaña electoral de 2006, en consecuencia, lejos de mostrar al mundo que México tiene un régimen democrático, está exhibiendo las mismas miserias del pasado: la utilización descarada de recursos públicos para comprar el voto; un Presidente en campaña que no atiende los asuntos de Estado y se dedica con plena impunidad a tratar de destruir al que muy probablemente será su sucesor; instituciones electorales nada confiables, y una imposibilidad de conocer las propuestas de campaña porque los medios, y en particular la televisión, son parte de la campaña de desinformación oficial.

4. Los analistas de la derecha, que sostienen que se han producido grandes cambios políticos en México en los últimos 20 años y que esto sólo lo niegan quienes no creen en la vía electoral y que, supuestamente, quisieran deslegitimar las próximas elecciones, actúan como avestruces que se niegan a ver la realidad y que insisten en soñar con la Foxilandia democrática de la que nos habla El Yunque todos los días. México está muy distante en 2006 de tener un régimen democrático, no se diga en lo económico y en lo social, sino sobre todo en lo relativo al funcionamiento de las instituciones, y en especial en lo político-electoral.

5. La responsabilidad del desastre institucional en que se halla el país no es desde luego sólo de Fox, aunque él sea el principal culpable, pues lejos de atender gravísimos asuntos de Estado, como la relación con Estados Unidos, que está militarizando la frontera con su complicidad, se halla como un tropical "aprendiz de brujo" fraguando en Los Pinos las más perversas iniciativas con tal de detener a López Obrador. Esa responsabilidad la comparten el PAN, que abandonó cualquier supuesto principio ético que tuviera, y Felipe Calderón, que aceptó fungir como un candidato sin dignidad alguna con tal de que lo inflaran, y se lanzaron por la vía de la delincuencia electoral.

6. La verdad de las cosas es que hoy día quien busque ganar unas elecciones en México, y sobre todo unas elecciones presidenciales, tiene que vencer los enormes obstáculos que representa un sistema electoral que no es nada más inequitativo e injusto, sino fraudulento.

7. Un análisis de lo que es la "democracia realmente existente" en el mundo desmiente las tesis de los "transitólogos" mexicanos y su percepción sesgada de la realidad de nuestro país. a) En ninguno de los regímenes euro-occidentales, que los analistas neoliberales ven como modelos de democracia, es posible que un gobierno utilice los programas de ayuda social para imponer al candidato oficial, como lo está haciendo con cinismo Vicente Fox, que está tratando de comprar el voto de los pobres en operativos que no utilizó siquiera el propio PRI, pues según Alianza Cívica, otrora su aliada, implican entre 4 y 25 millones de votos (El País, 15 de mayo). b) En ninguno de esos países existe la posibilidad de que un gobierno realice una campaña para destruir las posibilidades de un candidato, pasando de ser una "campaña negativa", conforme al modelo estadunidense, lo que ya es aberrante, y transformarse en una verdadera guerra sucia del Estado contra un candidato. c) En ninguno de ellos se puede ver a un jefe de Estado y de gobierno arrastrar, de manera impune y sin decoro, la investidura presidencial en su obsesión por imponer a su candidato, como lo está haciendo Fox ahora, al utilizar ilegalmente todos los recursos logísticos, económicos y políticos a su alcance, y hacer todos los días, de manera personal, campaña por éste, llegando incluso a la barbarie de instaurar una política de violentas represiones -como las de Lázaro Cárdenas o Atenco- para crear un clima de miedo. d) En ninguno de los países considerados como democráticos por la derecha mexicana, la instancia encargada de organizar el proceso se halla en manos de los dirigentes de los partidos, como acontece ahora con el IFE.

8. La desesperación de Fox, al constatar todos los días que él y el partido del gobierno van enfilados a una derrota electoral en julio, no lo hace más que seguir cometiendo actos ilegales y vergonzosos, como lo muestra el más reciente de los escándalos que acaba de dar, en su pretensión de que más fuerzas del PRI se subordinen a Calderón. Ya Salinas y él han convencido a algunos de los salinistas y zedillistas más corruptos a subordinarse a Calderón, pero ahora van más allá.

9. La denuncia del PVEM de que Fox personalmente le pidió a sus dirigentes que retiraran su respaldo al PRI y se pasaran a apoyar a Felipe Calderón a cambio de una serie de beneficios, lo que desde Los Pinos se considera como urgente para que éste pueda llegar a triunfar (Milenio Diario, 18 de mayo), configura una nueva causal para que Fox pudiese ser destituido, no obstante lo cual el vocero presidencial una vez más no ha podido responder a la acusación más que expresando una serie de impertinencias (18 de mayo).

10. La ofuscación de Fox y de la derecha mexicana no podrá, sin embargo, seguir siendo señalada sólo desde los diarios: tendrá que recibir una lección del pueblo.

 
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