Usted está aquí: miércoles 10 de mayo de 2006 Política En ''precoma'', brillante universitario y artista

Tiene doble fractura de cráneo con exposición de masa encefálica

En ''precoma'', brillante universitario y artista

Nuestra presencia ahí, cita con la historia, dice su padre

BLANCHE PETRICH

El pronóstico médico del estudiante universitario Alexis Benhumea es reservado. Es un muchacho de 20 años que usa lentes, habla ruso y practica danza clásica. Tiene la colección completa de discos de los Beatles y toca guitarra. Lleva inconsciente seis días. Los más recientes informes del hospital regional Ignacio Zaragoza lo reportan en estado de "precoma", luego de una doble fractura de cráneo con exposición de masa encefálica.

Su trayectoria como estudiante de la UNAM es destacada; cursa cuarto semestre de Economía y su lugar de ingreso a matemáticas, en la Facultad de Ciencias como segunda carrera, pende de un hilo. Su padre, Angel Benhumea, quien no se separa de su lado, se aferra a su fe en la ciencia y en los neurocirujanos que están a cargo del muchacho. "Llegó al borde de la muerte, ya superó tres paros respiratorios y espero que salga con bien, con todo el corazón." Inclusive piensa ya cuando entre en "la cuarta etapa", la de la rehabilitación.

A pesar de este drama, el señor Benhumea expresa que la participación de Alexis en la protesta de San Salvador Atenco, que terminó en feroz represión, era "una cita con la historia a la que no podíamos faltar". Opina que el costo que está pagando su familia con la tragedia del joven "era inevitable; mayores hubieran sido los costos de no haber acudido".

Familia acostumbrada a la lucha social

Los Benhumea son gente acostumbrada a la lucha social. En su juventud, Angel estuvo en las refriegas de 1968 como estudiante de la Preparatoria 6. Organizado en un grupo político que reúne a trabajadores de la UNAM, Chapingo, el Seguro Social, telefonistas y otros sindicatos, es adherente a la sexta Declaración de la Selva Lacandona, al igual que sus hijos. En otros momentos ya habían estado manifestándose al lado de los campesinos de Atenco en contra de las expropiaciones que había pretendido el gobierno foxista en sus inicios. También apoyaron a los trabajadores del IMSS, cuando recientemente se les modificó el contrato colectivo. En virtud de ese activismo estaban los tres -el padre y sus dos hijos- aquella tarde del 3 de mayo, en la Plaza de Tlatelolco, cuando el subcomandante Marcos llamó a la movilización hacia Atenco, en solidaridad con los miembros del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra.

Minutos después de las seis de la tarde iban llegando los Benhumea a la comunidad mexiquense y tomando su lugar en las vallas de activistas que pretendían detener el paso de la policía por la calle Fresno, la principal entrada al pueblo. A los primeros disparos cayó Alexis, a unos cuantos metros de Angel. ''Todavía lo levantamos y pudo dar unos pasos. Decía '¡mis lentes!' Y se desplomó. Lo cargamos y corrimos para alejarnos del avance de miles de granaderos, como robocops. Nos resguardamos en una casa".

Ahí pudieron apreciar el daño. Suponen que fue un proyectil de gas lacrimógeno, que tiene una cabeza recubierta de alumnio, el que le dio de lleno a Alexis en el parietal. ''Prueba -remarca el padre- que los disparos eran a más de un metro sesenta del suelo; tiros a matar, no a dispersar."

Eran cerca de 30 personas refugiadas -atrapadas- en aquella casa, entre estudiantes y pobladores. Las horas críticas para la vida de Alexis empezaron a transcurrir. El relato es a varias voces, compañeros y compañeras de Angel que lo acompañan en su interminable guardia en el hospital. Recuerdan ir contando los minutos y las horas, ser testigos de la agonía del joven, mientras en la calle se escuchaba el fragor del enfrentamiento, los helicópteros, los perros, los disparos. Durante la noche, Alexis sufrió una hemorragia, inflamación cerebral y convulsiones. Entre los refugiados había un médico que salió a pedir una ambulancia y nunca regresó. Fue detenido.

Las 10, las 11 de la mañana y no había forma ni de salir ni de que ingresara la vital ambulancia. Finalmente, a media tarde, consiguieron una combi que los llevó al hospital regional del IMSS de Iztapalapa. Veinte minutos después ya estaba en cirugía.

Angel Benhumea no coincide con quienes opinan que los que acudieron a reforzar las posiciones de los atenquenses en Texcoco hubieran caído en una trampa y en una provocación. "Lo que el subcomandante Marcos lanzó en Tlatelolco fue una propuesta de solidaridad. Nuestra idea era que el gobierno, al ver a toda esa gente ahí desplegada, no se iba a atrever a entrar a reprimir. Pero no resultó así. Atenco fue escenario de un operativo planificado por el Estado mexicano con dos objetivos: primero, desarticular a los sectores que se están organizando a la luz de la sexta Declaración de la Selva Lacandona, un movimiento anticapitalista desde abajo, empezando por uno de los grupos más combativos, los compañeros de Atenco. Y segundo, descarrilar los objetivos que queremos alcanzar con la otra campaña."

Para este trabajador administrativo de la Facultad de Economía, éste es apenas uno de los golpes represivos que vienen antes de que concluya el sexenio foxista. "Es la misma táctica que usó George W. Bush para crear miedo y ganar votos. Se inventó una guerra y ganó las elecciones. Pero Fox no puede inventarse una guerra. Entonces, la idea del gobierno es crear un estado de inestabilidad para, con complicidad de los medios de comunicación, generar confusión en el periodo prelectoral. Así la gente va a tener miedo, no va a salir a votar y la derecha va a aprovechar la situación."

Pasa de medianoche en el área de espera del hospital al aire libre y comienza a chispear. Angel Benhumea y sus compañeros sacan fuerzas de su desesperación.

-¿No creen, entonces, que cayeron en una provocación?

-No. Estamos claros que no podíamos faltar a esa cita histórica. No podíamos, no debíamos dejar solo al pueblo de San Salvador Atenco en esa situación.

-Pero para usted tuvo un costo muy alto.

-Era inevitable. Mayores hubieran sido los costos para el país si no hubiéramos ido. La tuya es una interpretación incorrecta. Este fue un caso como el de la defensa de la siderúrgica Lázaro Cárdenas. Los mineros la defendieron a costa de sus vidas. Hoy son un ejemplo para todo el mundo. Nosotros pensamos igual que los trabajadores de Sicartsa.

Entre los análisis sobre la descomposición actual del sistema político, y los planes del padre para cuando Alexis salga de aquí, arrecia el frío nocturno. A nuestras espaldas las luces de la torre hospitalaria siguen prendidas. De pronto, Angel Benhumea recuerda las palabras del médico de la guardia nocturna: ''Una situación nada halagadora''. Y concluye: ''Son palabras que duelen, pero yo sigo pensando cuando mi hijo pase a la cuarta etapa, la de la rehabilitación''.

 
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