Usted está aquí: martes 18 de abril de 2006 Opinión 1º de Mayo y el sueño mexicano

Marco Rascón

1º de Mayo y el sueño mexicano

El México que sobrevive al sur del río Bravo ha quedado atrapado entre políticos, partidos, oligarquía, filántropos y candidatos anclados en el siglo pasado. Los que se fueron reconstruyen la fuerza laboral, la conciencia del valor del trabajo; quienes nos quedamos esperamos de los gobernantes una despensa, una beca, un minicrédito para subsistir mientras una minoría concentra la riqueza. Frente al orgullo de lo que construyeron los que se fueron, da lástima el país que se ha quedado y el espectáculo de los políticos, que ya advierten su protagonismo acotado por el fantasma del orgullo mexicano laboral en el exterior.

La "ética" de este sistema económico contra el trabajo y el civismo neoliberal establece que los verdaderos ciudadanos, motor de la sociedad civil, son los empresarios filántropos que arriban a la política llevados de la mano por los demagogos profesionales, organizados en supuestos "partidos" que sólo se representan a sí mismos y se enfrentan entre ellos escandalosamente sin proponer otra cosa que el pasado y más de lo mismo.

La simulación, la demagogia, la seudolegalidad, los escupitajos, los intocables, el maniqueísmo, el amarillismo, los complots, los estrategas callejeros, las autocomparaciones con los héroes del pasado, la imposición de listas y candidatos, elecciones fraudulentas, la lucha por porcentajes, la conversión de la ciudadanía en televidente, la crisis de las instituciones, la transferencia de políticos, los cambios de piel, la transformación vertiginosa de corruptos en honestos ha hecho del país un territorio sin futuro, sin lucha real ni objetivos verdaderos.

Los que se fueron debieron andar los caminos polvosos de sus pueblos hasta llegar a las carreteras y de ahí a las fronteras, atravesando ríos sin saber nadar o caminando solitarios por el desierto, y han conformado una fuerza que no sólo pondrá en crisis al país al que llegaron, sino también al de donde vinieron.

La historia laboral-migrante rechazó la celebración del 5 de mayo, adoptada por el imperio como el Día de la Doctrina Monroe. Se fueron y llegaron a Chicago, donde migrantes anarquistas y comunistas reivindicaron en 1886 los derechos laborales y los de una nación de migrantes; por eso el 1º de Mayo fue proscrito en Estados Unidos, porque es el día del proletariado mundial.

Sin duda la movilización pondrá en crisis la política económica y social, así como el discurso demagógico de los países subordinados al imperio y, en cierta medida, constituye una mirada cualitativamente superior a la visión altermundista de los marginados, pues contiene el elemento central de la producción capitalista: el trabajo.

Los que se fueron son el futuro y construyeron el sueño mexicano, inimaginable fuera del territorio que les negó todo derecho. Aquí hubiesen sido considerados "enemigos de la patria", "subversivos" y habrían sido reprimidos tras una huelga o una toma de tierras.

Las manifestaciones que cimbraron el país vecino entre el 10 de marzo y el 10 de abril han sido las más grandes en la historia de ese país, ya que rebasaron en número a las de los derechos civiles de los años sesentas, a las que se dieron contra la guerra de Vietnam, a las protestas contra la guerra en Irak y a las de los altermundistas.

Este 1º de mayo, junto con el boicot a la producción estadunidense, levantarán la memoria de todas las migraciones, así como del proletariado que hizo a ese país y le produjo gran riqueza. Es una respuesta indirecta al belicismo con marchas pacíficas de trabajadores dignos que sostienen la economía de sus países de origen y la de ellos mismos.

Los nuestros, los mexicanos que forman parte central de este parteaguas histórico, nos están marcando lo que es el México del futuro: ellos, los que no le deben nada a nadie, pues han construido la conciencia del valor universal del trabajo, la generación del capital y, con ello, la reconstrucción del valor central para las sociedades y el humanismo del futuro.

Mientras en México los políticos, los partidos, los oligarcas y los candidatos han impuesto la idea entre los pobres de que "nos den" y han establecido la cultura de las despensas, las becas, el reparto filantrópico a cambio de la afiliación a una clientela; mientras la política nacional erige la cultura de la mendicidad y los candidatos reparten monedas, los que se fueron han forjado una perspectiva del salario remunerado, el derecho a la salud y la educación, el ataque profundo a las condiciones que generan la pobreza.

Las marchas de este 1º de Mayo en Estados Unidos serán la suma de derechos civiles, laborales, migratorios, culturales y, al mismo tiempo, una revolución ideológica contra el neoliberalismo y el atraso de los gobiernos. Tras el sueño mexicano migrante creció una nación: detrás de cada ciudadano mexicano que lleva su fuerza y su talento va la nación mexicana toda, que desde allá envía, más que remesas, el ejemplo.

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