Usted está aquí: jueves 16 de marzo de 2006 Opinión JAZZ

JAZZ

Antonio Malacara

Vidas diferentes, nuevo disco de Jazztlán

JAZZTLAN NO ES un lugar mítico. Es un quinteto lleno de contrastes que sorprende precisamente por la manera en que equilibra y proporciona las mil voces de su discurso, por la forma de nivelar las formas, por dejarse caer en las simbologías del avantgard, el rock, el clasicismo y el jazz tradicional (incluido un tango furtivo) y aparecer "finalmente", serios y desmadrosos, con un potente y sabroso alegato de jazz contemporáneo.

EL SEGUNDO DISCO de Jazztlán, Vidas diferentes fue presentado el pasado 9 de marzo en la Escuela Nacional de Conservación (General Anaya 187). Evidentemente, la desbordada energía de la grabación se acentúa con el grupo en vivo. Los ecos de Frank Zappa y las irreverencia a la Beefheart, que generacionalmente nos emocionan hasta el tuétano, estallarán para fundirse con la escuela clásica y el cibertango y la nueva sangre nueva. Habrá que oír -y si se puede, hasta escuchar.

EN LA FORMACION DE Jazztlán hay cambios. En el nuevo disco, el segundo en su haber, aparecen tres elementos originales: Alfredo Landa (bajo y stick), Ricardo Ramos (vibráfono y xilófono) y Rafael Sáenz (batería). Jorge Cristians, que en el álbum debut (Jazztlán, 1999) aparece como saxofonista invitado, es hoy parte intrínseca de la alineación. Por su parte, la guitarra de Alberto Medina y el piano de Carlos Gallegos se fueron a encontrar sus propias rutas.

EL PIANO ESTA ahora a cargo de un chaval de 24 años, Arturo Ramírez, quien además hace sonar el violín y colabora con dos composiciones (mismas que, curiosamente, son las más apegadas al bop y la ortodoxia jazzística). Como invitados aparecen Illan Barlavi en la guitarra, Tony Cárdenas en la batería y César Olguín con una breve y excelente cátedra de bandoneón.

Y HAY MAS cambios, porque después de grabar Vidas diferentes Rafael Sáenz se fue a radicar a Chihuahua, por lo que la batería ha sido tomada por el ya célebre Fernando Caballero, mejor conocido en los bajos y exquisitos mundos como El Cabezón. La contundencia de este baterista se ha hecho patente con gente como Roberto Aymes, Margie Bermejo, Carlos Tercero, Arinda Caballero y otros etcéteras que se escapan entre las neuronas. Pero esto resultó suficiente para estar seguros de que su inclusión refuerza enormemente el sonido del quinteto.

EL VIBRAFONO DE Ricardo Ramos (músico sinfónico de profesión y jazzista por necedad y convicción) llama la atención ante un panorama nacional, en el que este instrumento deslumbra por su ausencia. De hecho, sólo recordamos a dos vibrafonistas previos en estas tierras: Fred Tatman (a principios de los años 60) y Víctor Mendoza (autoexiliado en Estados Unidos). El maestro Ramos pulsa el instrumento con sobriedad y delicadeza, aunque en algunos pasajes de Séptimo día (tema épico de Alfredo Landa), las felpas se sacuden con mucho más desenfado.

VIDAS DIFERENTES ES una enésima bocanada de aire fresco para el medio jazzístico local. Jazztlán muestra aquí la enorme cohesión y el cuidado que ha puesto en su trabajo como conjunto, sin que los argumentos solistas sobresalgan particularmente en momento alguno. Es un disco de gran equilibrio sin que sus instrumentistas jueguen al equilibrista. Aunque habría que resaltar tal vez el aliento soprano de Jorge Cristians, el saxofonista argentino-mexicano que ha deambulado con igual soltura de los rumbos de Fernando Toussaint y Freddy Marichal, o por los de Magos Herrera y Margie Bermejo, hasta llegar a esta espiral de riesgos y contrastes. Salud.

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