Usted está aquí: viernes 10 de marzo de 2006 Cultura Comenzó en Chiapas el quinto encuentro de mujeres indígenas en el arte

Deplora poeta zapoteca la falta de recursos para atender a los pueblos indios

Comenzó en Chiapas el quinto encuentro de mujeres indígenas en el arte

ARTURO JIMENEZ ENVIADO

Tuxtla Gutierrez, Chis., 9 de marzo. De nada sirve crear oficinas de atención a pueblos indios y programas para el desarrollo de las culturas indígenas si no se otorgan los recursos necesarios para cumplir con sus funciones.

Así habló la poeta zapoteca Irma Pineda el pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, durante la inauguración del quinto Encuentro de Creadoras de Sueños y Realidades. Mujeres Indígenas en el Arte, realizado ahora en tierras donde la palabra y la resistencia indígena son una referencia insoslayable para muchas de las decenas de participantes.

Y en el Teatro de la Ciudad Emilio Rabasa, la escritora y promotora cultural agregó: ''Es indispensable que estas oficinas y programas sean fortalecidos no sólo con mayor presupuesto, sino también con personal capacitado y sensible, para que realmente se conviertan en impulsoras y acompañantes de los procesos que los pueblos y comunidades vienen desarrollando para el fortalecimiento de sus culturas".

Pineda no fue la única que esa noche habló con verdad. Ya, por ejemplo, su paisana, la fotógrafa y cantante juchiteca Martha Toledo había dedicado su participación a la luchadora social y humanista Lydia Cacho, asediada por el aparato de Estado.

Fue el preámbulo al inicio, este jueves, en la capital estatal y en Chiapa de Corzo, del encuentro de mujeres indígenas escritoras, pintoras, escultoras, tejedoras, fotógrafas, videoastas, cantantes y curanderas.

Todo ello aderezado con diversas actividades en las dos sedes principales: la exposición colectiva Mujeres de luz e imagen, inaugurada en el teatro Rabasa y trasladada al vestíbulo del Centro Cultural de Chiapas Jaime Sabines; una expoventa artesanal en ese mismo centro, y una muestra gastronómica en el ex convento de Santo Domingo, en Chiapa de Corzo.

Tatuajes en el corazón

Y fue en su turno, la noche del miércoles, que la poeta juchiteca Irma Pineda logró sintetizar buena parte del sentir de sus compañeras creadoras, como la poeta maya Briceida Cuevas Cob, quien aplaudía de puro estar de acuerdo.

''Abrazo fuerte a todas mis hermanas, quienes vienen de distintos pueblos ¿indígenas?, ¿indios?, ¿nativos?, ¿originarios? Como nos llamen no importa, las palabras dolorosas, los eufemismos, no nos importan. Nosotras sabemos quiénes somos y cuál es nuestro nombre", dijo Pineda, y agregó:

''Tenemos tatuada en la piel y en el corazón nuestra raíz: somos mujeres zoque, chontal, tzotzil, tzeltal, chol, tojolabal, rarámuri, mixe, pai pai, purépecha, binnizá, maya, mazahua, nahua y un largo etcétera que nos hace saber que somos diferentes, más no queremos ser desiguales."

Enseguida habló de esa lucha contra la desigualdad con padres, esposos, hijos, del desconocimiento del resto de la sociedad sobre los pueblos indígenas, del racismo, de la indiferencia.

''Somos mujeres que pagamos nuestra cuota de dolor y sangre para que nuestro trabajo sea valorado, para generar o aprovechar los espacios que nos permitan difundir nuestra obra creativa, para que nuestra creatividad no sea etiquetada con menosprecio -ni con menos precio."

Luego habló de la necesidad de que se reconozca y aprecie la diversidad cultural de México y del mundo, de la resistencia de los zapatistas de Chiapas y de otras partes del país. Y entonces dijo lo de la inutilidad de las oficinas de apoyo que no apoyan a los indígenas. Y fue así que comenzó ya, de lleno y en tierra de escritores y de resistencia, el quinto Encuentro de Creadoras de Sueños y Realidades.

 
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