Usted está aquí: viernes 24 de febrero de 2006 Estados Reconocen autoridades la muerte de al menos 26 de los mineros atrapados

El lugar donde estarían "no es respirable y no puede sustentar vida", informan

Reconocen autoridades la muerte de al menos 26 de los mineros atrapados

Confrontación entre autoridades federales y estatales; nadie quiere dar las malas noticias

LEOPOLDO RAMOS Y ALONSO URRUTIA CORRESPONSAL Y ENVIADO

Ampliar la imagen Familiares de mineros atrapados en espera de noticias Foto: Marco Peláez

San Juan de Sabinas, Coah., 23 de febrero. Pese al hermetismo oficial en torno a las labores de rescate de los mineros atrapados, esta noche se conoció que médicos que participan en las operaciones reportaron al gobierno del estado y a las autoridades federales el fallecimiento de cuando menos 26 de los 65 trabajadores. Sin embargo, la versión gubernamental fue, hasta el cierre de esta edición, que el lugar donde estarían entre 18 y 26 obreros -a la altura del diagonal 23- "no es respirable y no puede sustentar la vida".

En un comunicado de prensa, la Secretaría del Trabajo y Previsión informó: "se han recibido los primeros resultados de los análisis de calidad del aire en el interior de la mina, a la altura del diagonal 23, efectuados a través de los barrenos de servicio y corroborados por científicos mexicanos y estadunidenses. En opinión de los médicos socorristas de Momosa y de Micare, el aire analizado no es respirable y no puede sustentar la vida".

El propio gobernador de Coa-huila, Humberto Moreira, ratificó en una entrevista con la empresa Televisa que a la altura del diagonal 23 "es imposible vivir... y la traducción al dicho de que no se puede sustentar la vida es muerte".

Sin embargo, el titular de la secretaría mencionada, Francisco Javier Salazar, insistió en que no podía confirmar el deceso de alguno de los mineros y tampoco el hallazgo de cuerpos. Pero también el funcionario se presentó anoche ante los familiares de los trabajadores atrapados para "aclarar la información". Les repitió aquello de que el aire "no es respirable", lo cual enardeció a quienes lo escuchaban. Al menos tres personas se desmayaron al escuchar sus palabras.

La esperanza de los familiares del grupo de 26 trabajadores que (según el plano de trabajo en el socavón) estarían en el diagonal 23 (lugar hasta donde pudieron acercarse los rescatistas y tomar muestras de aire) es que por alguna razón, cualquiera, su padre, hermano, hijo... no estuviera en el lugar al momento de la explosión.

Así, la esperanza de encontrar con vida a los 65 carboneros atrapados desde el domingo se desvanece momento a momento, porque a más de 100 horas de la catástrofe, especialistas estadunidense en el análisis y tratamien-to de gases informaron que dentro de la cavidad las condiciones del aire "son cada vez menos respirables", dadas las elevadas concentraciones de metano.

Las contradicciones informativas se originaron por el soterrado enfrentamiento entre el gobierno del estado y el federal. Nadie quiere aparecer ante la opinión pública dando la mala noticia.

La tragedia ha tensado la relación entre autoridades federales y el gobernador Moreira, quien tuvo un enfrentamiento verbal con el director de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación, Arturo Vilchis, cuando éste último se quejó de la irritación que muestran hacia las autoridades federales los familiares de los mineros.

"Fue el lunes por la tarde", recordó el gobernador, cuando Vilchis arribó al lugar del accidente y fue confrontado por las familias. "Estaba enojado porque la gente le reclamaba apoyo y se quejaba de que la mina era insegura. Después de reunirse con la gente tuvo un desplante, un comentario contra los familiares de los mineros, y no se lo toleré. Le pedí que se condujera con respeto hacia la gente; se molestó y tuvimos un enfrentamiento a palabras."

De hecho, Moreira Valdés está molesto con el gobierno federal porque tanto Vilchis como el secretario Francisco Javier Salazar tomaron el control de la situación 36 horas después de la tragedia.

"Sinceramente sí llegaron tarde, y ese tiempo se pudo haber aprovechado en poner en marcha una serie de operaciones para acelerar la búsqueda de los mineros. Nosotros desde el principio estamos aquí. Yo llegué el domingo por la mañana, pero el gobierno del estado no tiene facultades para intervenir en este tipo de asuntos, pues le competen a la Federación, a la Secretaría de Trabajo, y ellos llegaron 36 horas después, lo cual irritó mucho a la gente", agregó el gobernador.

Mientras la relación entre el gobierno federal y el estatal es ríspida, la expectativa de rescatar con vida a los trabajadores atrapados 150 metros bajo tierra es cada vez menos alentadora.

Días atrás el gerente de Pasta de Conchos y funcionarios de la Secretaría del Trabajo confiaban en que los 65 mineros atrapados estaban con vida, ya que en ningún momento se suspendió la ventilación interna.

Pero este jueves la expectativa fue muy distinta, pues Escudero aseguró que "las condiciones del aire, a medida que se avanza -en las exploraciones- son cada vez más pobres en oxígeno y más cargadas de metano, lo que lo hace cada vez menos respirable".

 
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