Usted está aquí: sábado 7 de enero de 2006 Opinión Catapún: un levismo sin Levy

Gustavo Leal F.*

Catapún: un levismo sin Levy

Fernando Flores Pérez fue designado director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) el 3 de octubre de 2005. Sustituyó al responsable de la más incompetente y corrupta administración en la historia de esta noble institución: Santiago Levy.

Después de desempeñarse -en tiempos priístas- como subdirector administrativo de la gestión de Ricardo García Sainz, levó anclas con él hacia Mexicana de Aviación (1991). En el sector aéreo permanece 13 años. Ya con las alforjas bien forradas, fue rescatado por el entonces secretario de Trabajo, Carlos Abascal, quien lo nombró subsecretario, representante ante el Consejo Técnico y luego lo catapultó a la dirección del IMSS.

Además de "negociar" -a larga distancia- el régimen de jubilaciones y pensiones de sus trabajadores (buscando "evitar" una requisa que tanto se acariciaba desde Los Pinos) y ofrecer, ¡el 18 de octubre!, que en "15 días" se presentaría un magno "proyecto de ingeniería financiera" -hasta ahora invisible-, ¿qué más ha hecho en esos tres meses?

Poco, casi nada. No ha renunciado a cobrar el insultante salario que se asignó Levy (213 mil pesos mensuales) y tampoco da muestras -salvo por el relevo de algunos funcionarios- de siquiera tomar cartas sobre las presuntas corruptelas escandalosas de la élite-Levy.

A pesar de haberse comprometido a "investigar" las denuncias de corrupción y "revisar" los procedimientos de compra de medicamentos a empresas distribuidoras, así como "restablecer" la credibilidad y el prestigio del organismo, la compactación de la estructura administrativa del IMSS -aprobada por el consejo técnico el 27 de octubre- pareciera haberse diseñado para no transparentar las presuntas irregularidades de esa elite-Levy en, al menos, cinco áreas estratégicas.

Por orden de importancia y tamaño se ubica, primero, el área que adquiere los bienes informáticos -dirección de innovación y desarrollo tecnológico-, entonces a cargo de Luis Miguel Chong, a quien la Secretaría de la Función Pública suspendió por irregularidades en la evolución de su declaración patrimonial.

Sigue el área de obras (coordinación de construcción y planeación inmobiliaria) -dentro de la dirección de administración y calidad-, a cargo de Ernesto Camacho Jasso, quien estaba bajo el mando de Luis Guillermo Ibarra (ya relevado).

En tercer lugar está el área de abasto en sentido amplio (coordinación de abastecimiento y equipamiento) -en la dirección de administración y calidad-, que incluye la factura de medicamentos, el cual estuvo a cargo de Margarita Villafaña, junto con María Elena Blanco, ambas bajo el mando de Luis Guillermo Ibarra (ya relevado).

En octubre de 2005 Víctor González Torres informó a Flores que 61 por ciento de las compras realizadas en 2004 se hicieron a empresas distribuidoras, es decir, a "revendedoras de medicamentos", y que esta denuncia había sido presentada por primera vez dos años antes, aunque Levy "la ignoró". Desde entonces la "corrupción se incrementó: hoy se fugan 5 mil millones de pesos en adquisición de medicinas".

Luego aparece el área de ingresos (unidad de fiscalización y cobranza) -dentro de la dirección de incorporación y recaudación-, a cargo de Juan Manuel Jiménez Illescas, bajo la responsabilidad de José Antonio Alvarado, también autor del más que controvertido Siarefi. Por último aparecen las nefandas Umaes (coordinación de unidades médicas de alta especialidad), a cargo de Héctor Aguirre Gass, y el manejo de fondos de investigación (Fofoi) -en la coordinación de investigación en salud-, con la participación del doctor Martínez Cairo. Todos bajo el mando del director de prestaciones médicas de Levy, Onofre Muñoz.

¿Encubre Fernando Flores a esta casta? ¿Lo hace a través de Sergio Salazar, el panista responsable de la recién creada y monumental dirección de administración y evaluación delegacional que manejará en el electoral 2006 un presupuesto que supera ¡120 mil millones de pesos! y sospechosamente asume las funciones de las direcciones de calidad y personal? Además de su estrechísima colaboración con el turbio Levy y la cercanía con Fox, ¿está aprovechando Salazar esos recursos y mando sobre los delegados para impulsar la candidatura de Felipe Calderón desde el IMSS?

Si no quiere pasar a la historia como encubridor, Flores dispone aún de 10 meses para indagar; de ser el caso, fincar responsabilidades y, sobre todo, disculparse con los trabajadores por los insultos que les profirió Levy. No basta con remover a algunos funcionarios.

Pero Flores tampoco aprovechó su primera comparecencia en el Senado (22 de noviembre) para deslindarse con corrección de la incompetente gestión de Levy. Sentó ambiguamente algunas "diferencias" que todavía está obligado a precisar: ¿por qué "se" magnificó el pasivo laboral? ¿Por qué es un fracaso la "reforma" Levy a los labriegos? ¿Por qué "se" responsabilizó del pasivo a los trabajadores del IMSS? Entre muchas otras.

Eso sí, como "estilo" de "gobierno", Flores empieza a seguir los fracasados pasos de Levy: maquillaje de cifras, distorsión de los problemas, renuncia a actuar sobre lo que efectivamente los determina y, si es preciso, hasta falsear la realidad. Visitando la Anafam, Flores se atrevió a sostener que el desabasto ¡"ha dejado de existir"! El surtimiento, agregó, es "oportuno" y se ubica en "97 por ciento" en el primer y segundo niveles. Y en "algunas" Umaes, remató, el "abasto llega a ser de ciento por ciento". ¿Ignorancia interesada o vil cinismo?

Al día de hoy, el saldo de la "gestión" de Flores se reduce a un levismo sin Levy y manos libres para el panista Sergio Salazar. Pero, como Levy, Flores pagará, tarde que temprano, la factura.

* Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco

 
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