Usted está aquí: miércoles 2 de noviembre de 2005 Cultura Velada poético-musical puso a vibrar la tumba de Villaurrutia

Recordaron al escritor en su cripta del panteón del cerro del Tepeyac

Velada poético-musical puso a vibrar la tumba de Villaurrutia

Los poemas que dedicó a la muerte no aluden a algo terrible, sino previsible: David Verduzco

La delegación Gustavo A. Madero dedica 12 ofrendas a las mujeres asesinadas en Juárez

ANA MONICA RODRIGUEZ

Ampliar la imagen Martha Verduzco durante la declamaci�e poemas de Xavier Villaurrutia, la noche del lunes, en el pante�el cerro del Tepeyac FOTO Roberto Garc�Ort� Foto: Roberto Garc�Ort�

El cementerio enclavado en el cerro del Tepeyac vibró y sucumbió junto con sus majestuosas tumbas con La nostalgia de muerte, velada poético-musical en honor de Xavier Villaurrutia, quien en ese sitio comparte el lugar con otros célebres personajes.

La noche del lunes, a unos metros de la entrada del camposanto, se inició el espectáculo. Infinidad de veladoras que alumbraron el camino y escalones mostraron, a pesar de la oscuridad que cubría el lugar, el arte arquitectónico y escultórico de las tumbas ahora deterioradas por el abandono y el paso de los siglos.

La mística del Día de Muertos se manifestó con la infinidad de pétalos de cempasúchil regados, que guiaban con su naranja fosforecente a los invitados al vestíbulo del antiguo cementerio.

Numeroso cortejo

De espaldas al camino, Martha y David Verduzco encabezaron la escenificación de los poemas y, la música, creada ex profeso por Joaquín Gutiérrez Heras para este homenaje, fue ejecutada por Mercedes Gómez, en el arpa, y Beverly Brown en el chelo.

Los espectadores entre los que se encontraba Martha Patricia Ruiz Anchondo, jefa delegacional en Gustavo A. Madero, disfrutaron de la función sonorizada que se repetirá hasta la noche de hoy en el cerro que bordea la Villa de Guadalupe.

Nocturno amor, Volver, Nocturno de los ángeles fueron algunos de los poemas escritos por Villaurrutia a propósito de la muerte y declamados con parsimonia por los Verduzco, quienes idearon también para este programa la escenografía mortuoria que se prolongó hasta la tumba del poeta mexicano, iluminada desde sus cimientos con infinidad de veladoras y adornada con las flores tradicionales.

Al fondo, también se colocó una pintura del artista Gabriel Macotela en tributo al extinto escritor.

Al concluir en el vestíbulo la lectura, los declamadores iniciaron el recorrido hasta la tumba de Villaurrutia, seguidos por el numeroso cortejo que antes los había escuchado.

Martha, ataviada de negro, de cuello a pies, dijo sobre la lápida algunas décimas del creador homenajeado. El sentir y el dramatismo impuesto por Verduzco pudo haber llegado a más, si su largo atavío hubiera sido alcanzado por la flama de una veladora a un escaso milímetro de su cuerpo.

Tímidos aplausos de los presentes cerraron el espectáculo. Mientras Ruiz Anchondo alentaba a que alguien dijera algunas palabras.

Ni infierno ni rencarnación

David Verduzco explicó, tras la función: ''Xavier Villaurrutia tenía la filosofía de que nosotros surgimos de la nada, cuando morimos regresamos a la nada; no existe el paraíso, el infierno ni la rencarnación".

Sus poemas dedicados a la muerte, continuó, no aluden a algo terrible y de temer, sino inminente y previsible.

Sobre el homenaje al poeta, dijo que esta es la primera ocasión en que ellos musicalizan poemas de Villaurrutia.

En la celebración de Día de Muertos, dijo la jefa delegacional, además de la velada poética, también se dedican 12 ofrendas a las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, ''van a estar en los 11 panteones que tiene la delegación y que serán enmarcadas con un cuadro del maestro Luis Morales"; además de la ofrenda colocada en la instalaciones de la delegación Gustavo A. Madero.

 
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