Usted está aquí: viernes 10 de junio de 2005 Ciencias Buscan contrarrestar efectos de virus en producción de camarones

Trabajan en conjunto Cinvestav, Universidad Autónoma de Campeche y el ITM

Buscan contrarrestar efectos de virus en producción de camarones

La situación provoca pérdidas anuales de hasta 6 mil millones de dólares en todo el mundo

Ayudará la investigación a delimitar zonas, temporadas y especímenes de alto riesgo

JOSE GALAN

Ampliar la imagen Barco camaronero en Topolobampo, Sinaloa FOTO Francisco Olvera

Para contrarrestar los efectos devastadores de diversos virus en los sistemas de producción y en las poblaciones silvestres de camarones, que a escala mundial ocasionan pérdidas hasta por 6 mil millones de dólares, investigadores de tres instituciones académicas del sureste mexicano desarrollan un proyecto para determinar la prevalencia de esos virus y evitar pérdidas económicas en uno de los principales productos marítimos de exportación de México.

Miembros de la Universidad Autónoma de Campeche, el Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados (Cinvestav) Unidad Mérida, y el Instituto Tecnológico del Mar (ITM), con sede en Campeche, consideran que está plenamente documentado el catastrófico efecto que las enfermedades virales causan a la camaronicultura que se practica en los países ubicados en la franja tropical del planeta. Sin embargo, la dinámica de las infecciones, y el papel que juegan diversas variables tanto en poblaciones de camarón en cultivo como en su medio natural, apenas empiezan a ser evaluadas y entendidas.

Según datos del Centro Mexicano del Camarón, que agrupa a los principales industriales y productores del ramo, la producción anual en México se situó, en 2004, en alrededor de 125 mil toneladas de la especie marina. De ellas, cerca de 30 por ciento fue exportado a Estados Unidos, con un valor promedio de 550 millones de dólares, en un gran porcentaje producto de empresas acuícolas o granjas, ubicadas en el Mar de Cortés, el Océano Pacífico y en el Golfo de México.

Los investigadores sostienen que el entendimiento de la relación de posibles variables ambientales y de manejo con la presencia de enfermedades letales es de vital importancia para la elaboración de protocolos que definan acciones con el objetivo de disminuir la incidencia de los virus, lo que inclinaría la balanza de un proyecto acuícola hacia el éxito.

Resaltaron que en Campeche y Yucatán se están haciendo grandes esfuerzos para iniciar la camaronicultura con especies nativas, cuyo rendimiento, hasta ahora probado en laboratorio y a nivel piloto comercial, ha sido prometedor. El proyecto que desarrollan tiene precisamente la intención de ayudar al desarrollo de la acuacultura en ambos estados, al determinar factores de riesgo positivamente asociados a la presencia de enfermedades como las provocadas por el Virus de la Mancha Blanca, el Virus de la Cabeza Amarilla, el síndrome de Taura, y el virus de la necrosis infecciosa hipodérmica y hematopoyética,

Consolidar la acuacultura en la Península de Yucatán

En términos prácticos, el proyecto de investigación ayudará a caracterizar especímenes de alto riesgo que debieran ser rechazados en caso de búsqueda de reproductores del medio natural o, en su caso, especímenes cultivados destinados a la siembra o reproducción. Además, contribuirá a delimitar temporadas y zonas de mayor riesgo en caso de que las capturas tengan como fin la colecta de reproductores de medio natural.

Finalmente, ayudará a detectar actividades de manejo y/o características de diseño de las granjas, que normalmente se soslayan, pero que pudieran favorecer la morbilidad y la mortandad por enfermedades.

El equipo de investigación está encabezado por Rodolfo del Río Rodríguez, del Centro de Ecología, Pesquerías y Oceanografía del Golfo de México de la Universidad Autónoma de Campeche, y colaboran en él Alvaro Gerardo Palacio Aponte y Ramón Humberto Zetina Tapia, del mismo centro; Víctor Manuel Vidal Martínez y María Leopoldina Aguirre Macedo, del Cinvestav-Mérida, y José Luis Arzabala Molina, Juan Quintín Román Tiburcio y Alvaro Josué Escamilla González, del Instituto Tecnológico del Mar, en Campeche. También aporta su esfuerzo James Ferguson Turnbull, del Instituto de Acuacultura de la Universidad de Stirling, en Escocia, Reino Unido.

Los investigadores señalan que el estudio es el primer trabajo conjunto en el que se involucran tres instituciones nacionales establecidas en la región, y en las que se realiza investigación que tiene un objetivo común: contribuir a consolidar la acuacultura como una actividad rentable y sostenible para la península de Yucatán.

 
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