Usted está aquí: sábado 26 de febrero de 2005 Deportes El marchista Daniel García debutará en 50 km, en el GP de Tijuana

Regresa luego de estar ausente un ciclo olímpico por lesión

El marchista Daniel García debutará en 50 km, en el GP de Tijuana

JORGE SEPULVEDA MARIN

Luego de un ciclo olímpico de ausencia en las competencias, por una lesión sufrida en la pierna derecha, Daniel García, campeón del mundo en caminata de 20 kilómetros, así como monarca de la Universiada y otras pruebas, regresará el 22 de marzo al Grand Prix de Tijuana para debutar de manera oficial en 50 kilómetros, distancia en la que espera clasificar para el Mundial de Helsinki.

Asegura que no empezará de cero, porque ya había probado en diversas ocasiones caminar esa distancia, además de que desde hace varios meses se entrena para lograr un tiempo aceptable y aspirar a representar al país en la prueba europea de agosto.

Bajo la dirección de Miguel Angel Sánchez, preparador que lo vio nacer como deportista y llevó a ganar los títulos importantes que ha obtenido, el andarín lamentó que en los pasados años "perdí poco a poco prácticamente todo lo que fui ganando.

"Primero las becas y, en consecuencia, el apoyo médico de las autoridades, por lo que fueron años muy duros para mí".

Llegó a pensar, narra con serenidad, que el único camino que podía seguir "era el retiro. Imagínate que te quedas sin nada.

"Sólo tuve el apoyo de mi familia, que me hizo muy fuerte y lo sigue haciendo en este momento. Muchas veces no hubo ni una persona que me diera masaje y era muy importante para recuperarme de la lesión."

En 2001 sufrió un desprendimiento de ligamentos cruzados del muslo derecho, por lo que fue sometido a un intervención quirúrgica, y un año más tarde tuvo una recaída que lo obligó por lo menos 24 meses más a tener intensos cuidados y trabajo de rehabilitación.

"Fueron días difíciles porque llega un momento en el que no sabes ni qué hacer. Te cuidas y te duele. Empiezas a entrenar y debes frenar, esperar más tiempo. Ves cómo los demás están compitiendo y tú tienes que consolarte sólo viendo", reflexiona.

De las competencias que se perdió no quiere ni acordarse. La da pena ajena ver la actuación de sus compañeros, quienes lograron una buena preparación para Atenas 2004, pero no dieron los resultados que la marcha tenía acostumbrada a la afición. "Claro que se entrenaron, pero no pudieron", recuerda con nostalgia.

Pero ahora está de vuelta, con una preparación que intentó solo, con los conocimientos prácticos y de su licenciatura en entrenamiento deportivo, aunque se dio cuenta de que necesitaba un profesional y regresó con Miguel Angel, quien de sobra lo conoce.

El marchista percibe que hay una severa crisis en la marcha mexicana, en 20 y 50 kilómetros, y piensa que tiene una deuda consigo mismo: ganar la única presea que le hace falta, la olímpica, que se le negó en sus mejores tiempos.

 
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