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México D.F. Sábado 31 de enero de 2004

Immanuel Wallerstein

Historia de dos informes

Pobre George W. Bush. Dos informes aparecidos en enero lo tratan con rudeza. El Carnegie Endowment for International Peace (CEIP, por sus siglas en inglés), Fondo Carnegie para la Paz Internacional, en español, realizó un estudio exhaustivo sobre la evidencia de las armas de destrucción masiva en el Irak de Saddam Hussein y halló que "no eran una amenaza inmediata", justo la conclusión contraria a lo alegado por el régimen de Bush.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó un informe sobre políticas fiscales que detalla el "deterioro" de las finanzas estadunidenses y dice que "se perdieron las ganancias duramente obtenidas en los 10 años previos y que, hasta donde puede verse, en vez de excedentes en el presupuesto se proyectan déficit".

Así que el CEIP (eminentemente centrista, respetable y prudente) afirma que, en efecto, la invasión estadunidense de Irak se basó en cargos falsos, e implica fuertemente que el régimen de Bush lo sabía. Y la ciudadela de la ortodoxia capitalista, el FMI, le propinó al gobierno estadunidense la clase de reprimenda pública que comúnmente le dedica a los dudosos regímenes del tercer mundo. Así, declara que las políticas económicas básicas del régimen de Bush son peligrosas para Estados Unidos y el mundo. No se puede decir entonces que Bush y compañía hayan sacado buenas calificaciones por sus actividades de los pasados tres años. Revisemos ambos informes en detalle.

El CEIP dice que el programa iraquí de armas de destrucción masiva representaba una amenaza "en el largo plazo", pero no inmediata. Continúa diciendo que "el programa de energía nuclear iraquí se suspendió por muchos años (y que) los agentes tóxicos habían perdido casi todo su poder letal desde principios de 1991". Esto ocurre porque en la primera guerra de Irak y en las inspecciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y las sanciones "se destruyó eficazmente la capacidad de producción de armas químicas de gran escala en Irak".

Entonces, Ƒpor qué los informes de los servicios de inteligencia afirmaban lo contrario? El CEIP analiza el "dramático viraje en las evaluaciones de inteligencia" en 2002 y resalta que "el personal de (los servicios de) inteligencia parece haber recibido fuerte influencia de los planificadores de políticas; que los funcionarios sobredimensionaron la amenaza de las armas de destrucción masiva iraquí y su programa de balística más allá de los hallazgos".

Además, afirma categóricamente que "no había evidencia sólida de una cooperación entre el gobierno de Saddam Hussein y Al Qaeda". Y va más allá, inclusive, al afirmar que "no existe evidencia que apoye el alegato de que Irak hubiera transferido sus armas de destrucción masiva a Al Qaeda, y en cambio hay mucha evidencia que sostiene lo contrario".

Así que el CEIP concluye que "no existe evidencia de que la disuasión fuera inútil (...) Había por lo menos dos opciones preferibles a la guerra que habrían podido tomarse sin respaldo internacional: permitir que continuaran las inspecciones de Unmovic/AIEA hasta su fin, o imponer un programa más duro de sanciones coercitivas".

En resumen, el CEIP valida todos los argumentos centrales de Francia, Alemania, Rusia y el Consejo de Seguridad de la ONU, y los argumentos principales de los opositores a la guerra, fuera de Estados Unidos. Por supuesto, como sabemos, ahora el régimen de Bush dice que las nunca vistas armas de destrucción masiva no eran realmente importantes (algo que no se dijo durante la guerra ni en los meses subsecuentes). Ahora dicen que el punto central de la guerra era derrocar a Saddam Hussein. Por supuesto, muchos de los opositores dicen también que ese era el objetivo desde siempre.

Y el antiguo secretario del Tesoro, Paul O'Neill, confirma ahora esto al informar que en los primeros días del régimen de Bush el presidente le dijo a su gabinete que estaba en busca de alguna excusa para derrocar a Saddam Hussein. Bush aún lo niega. Dice que decidió esto después del 11 de septiembre de 2001. No importa el momento de la decisión, pues no es, ni fue, un objetivo legítimo de una política exterior, por ser contrario a los más elementales preceptos de las leyes internacionales.

Ya es muy malo para Bush que un think tank centrista de dudosa procedencia le dé un golpe seco en los nudillos al escolapio Bush. Pero es todavía más humillante que ese mismo castigo provenga de los guardianes de la ortodoxia financiera mundial.

ƑQué dice el informe del FMI? Afirma que los recortes fiscales más los gastos en defensa acicatearon una recuperación económica, pero "con el costo de someter a presión las tasas de interés, más el abandono de la inversión privada y una erosión del crecimiento productivo de Estados Unidos en el largo plazo". Esto hará que dicho país "esté menos preparado para lidiar con el retiro de toda la generación conocida como baby boom".

El FMI concuerda en que la recesión de 2001 puede dar cuenta de alguna parte de viraje presupuestario, pero sólo de "la mitad de éste". Otra cuarta parte proviene del incremento en el gasto discrecional y otra cuarta parte procede de los recortes fiscales. ƑAcaso los recortes fiscales no son buenos para la economía? La gente de Bush grita esto con regularidad. No, dice el FMI: "está por verse si los recortes fiscales adoptados desde principios de 2001 tendrán beneficios significativos. Aunque marginalmente los recortes en las tasas de impuestos al ingreso mejorarán los incentivos al trabajo, la tasa de participación laboral es ya muy alta, y los estudios empíricos sugieren que no es muy elástica". Supongo que es por esto que no hay más empleos como resultado de estos recortes fiscales.

El FMI continúa: "Los modestos incrementos en la eficiencia que puedan surgir de los recientes recortes fiscales tendrán que evaluarse contra los efectos de un prolongado periodo de debilidad fiscal (...) si además es de esperar que los déficit fiscales persistan por tiempo imprevisible, Ƒno será que los beneficios serán contrarrestados por un ahorro público debilitado en las tasas de interés y en la inversión?

Y por supuesto, lo que ocurra en Estados Unidos le incumbe a todos. "Grandes déficit fiscales en Estados Unidos implican riesgos significativos para el resto del mundo (...) Un mayor costo de los préstamos en el extranjero significará que los efectos adversos en los déficit fiscales estadunidenses repercutirán en toda la inversión y el gasto mundiales". Estados Unidos se encamina a un nivel de deuda de 40 por ciento del GDP, "un nivel sin precedente de la deuda externa para un enorme país industrial (...) esta tendencia parece continuar presionando al dólar estadunidense, particularmente porque cada vez más, el déficit en la cuenta corriente refleja poco ahorro y no grandes inversiones".

A continuación el FMI se lanza a volcar sus preocupaciones en torno a la solvencia de la seguridad social y el seguro médico. Esto es terreno común para un informe del fondo, que siempre rezonga por el excesivo gasto en aspectos sociales. Y no hay duda de que el régimen de Bush rezonga por lo mismo. Pero el FMI expresa lo que podría resolver la brecha fiscal: "o un aumento inmediato y permanente, de 60 por ciento, en los impuestos al ingreso, o un recorte de 50 por ciento en los beneficios de seguridad social y seguro médico". Y así, el FMI concluye prudentemente: "Dada la magnitud de este ajuste, parece que deben considerarse ambas medidas".

šWow!, para salir del atolladero que Bush ha ocasionado, Estados Unidos debe aumentar considerablemente los impuestos y hacer recortes nacionales en los estándares de vida. Con ligereza el FMI señala que uno de los problemas es que "la guerra al terrorismo ha combinado presiones en los gastos, pero éstas y otras prioridades requieren considerarse con cuidado para que la carga del ajuste no caiga demasiado sobre las ganancias". En resumen, para que el aumento en los impuestos no sea excesivo, Estados Unidos debe recortar los gastos militares. El FMI concluye que "el problema fiscal estadunidense es todavía manejable, pero el espacio de maniobra se pierde con rapidez".

Si Estados Unidos fuera Sri Lanka o Brasil, el FMI insistiría en el "ajuste estructural" antes de permitir más préstamos. Pero Estados Unidos no requiere préstamos del FMI mientras los chinos y los japoneses continúen invirtiendo en el dólar estadunidense. Así, el mensaje de George W. Bush para Asia oriental es: "por favor sigan sacándonos del atolladero". Habrá que ver si Asia oriental le hace caso. O, para ponerlo más directo, a qué precio.

Traducción: Ramón Vera Herrera

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