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México D.F. Jueves 9 de octubre de 2003

En dos discos circulan temas que "nacieron en 94, a 26 años de la matanza"

A 35 años del movimiento del 68 siguen vivos los cantos de Chávez

"Las composiciones no son las que difunden regularmente las estaciones de radio", explica

Están acompañadas por un libro que incluye fotografías tomadas por Héctor García

ARTURO CRUZ BARCENAS

A 35 años de los hechos del 2 octubre en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, que cambiaron el rumbo del país en todos los órdenes, Oscar Chávez, máximo representante nacional de la canción de protesta, del canto nuevo, alternativo, tradicional, habla a La Jornada de la importancia de no olvidar el suceso, de que las nuevas generaciones sepan que jóvenes como ellos salieron a las calles para exigir al gobierno mayores libertades democráticas, y de que hay testimonios, crónicas cantadas, que hablan de esa lucha, como las contenidas en los dos discos que reúnen los temas que interpretaba en foros, como la explanada de Ciudad Universitaria o la Plaza Roja de Zacatenco.

Los grabó en 1994, bajo el sello IM Discos, y han tenido una circulación "subterránea, a veces subrepticia, porque las composiciones no son las que difunden regularmente las estaciones de radio. Los cidís fueron editados recientemente. Los dos discos están vivos, circulando, en tiendas como Gandhi o Mixup". Nacieron a 26 años de la matanza, en 1994, para "sacar" mucho de lo que se cantó en esos dolorosos días.

El libro que acompaña a los cidís incluye fotos de Héctor García, en las que el Caifán Estilos (su mote en la película que le diera fama) aparece con su guitarra rodeado de estudiantes, niños, académicos, en CU, donde ha intentado volver a cantar, lo cual no ha logrado por miedo a "la boruca" que podría suscitarse. Las tomas de García muestran una escalinata del campus que sirvió de asiento a decenas de muchachos concitados por la voz, las letras de la otra canción, "de protesta", como la llama el intérprete.

Lírica del 68

Con sus típicas patillotas y lentes negros, la camisa remangada, Chávez, entonces más joven, unía su voz a la lírica del 68. Los tiempos eran otros, la sensibilidad diferente, la política a flor de piel, el bipolarismo, el marxismo, la rivalidad Este-Oeste. La URSS o Estados Unidos. Socialismo o capitalismo.

A la sombra de las bardas, los alumnos, algunos abrazados, oían la voz de Chávez, que los animaba en sus convicciones con El corrido del gorila prieto, anónima en la autoría de la letra: "Este es el corrido del gorila prieto/ que llegara un día de Guadalajara./ Fue corriendo luego pa' buscar a Cueto/ y así preguntarle lo que pasaba". La parodia de los hechos que tranchavez_entrevista_64wscurrían y el corrido como crónica de la historia inmediata.

Para el cantor, una generación de pronto se vio enfrentada a la violencia de un gobierno "paternalista e injusto, soberbio y autoritario (...) La mascarada del desarrollo estabilizador llegó a su fin y comenzó la larga agonía de un sistema ferozmente inequitativo. En 160 días de movilizaciones, estudiantes y maestros cambiaron las aulas por un activismo político, noble y solidario. Paralelamente surgió la necesidad popular de plasmar, a toda prisa, la crónica de los acontecimientos con el fin de transmitirlos a otros sectores, ávidos de cualquier información creíble".

Los estudiantes, obligados por la dinámica de los acontecimientos a desplegar su máxima creatividad, cambiaron las letras de algunos temas musicales vigentes en la época e inventaron La lírica del 68, la crónica popular cantada en mítines, plazas, camiones y en las noches de guardia y defensa de los recintos estudiantiles.

Intituitivo y sensible

Oscar Chávez militó en el 68. Intuitivo y sensible, comenzó a tender lazos indestructibles con los sectores más conscientes del pueblo. En la explanada de Ciudad Universitaria o en la Plaza Roja de Zacatenco, guitarra en mano, interpretaba canciones que hablaban de libertad y de justicia: así inauguraba su rebeldía, escribe Francisco Galindo Olivares en el texto que acompaña al disco.

En entrevista, Chávez expresó que del 68 hay grabaciones importantes de Los Nakos, de José de Molina, de Los Folkloristas. "Lo mío fue esto (los dos discos titulados Oscar Chávez, México 68), que fue bastante posterior". "Yo andaba cantando desde 1963. En el 68 yo trabajaba en Radio Universidad. Empecé a cantar en las facultades en 1962, con Pepe González Márquez. Eran otros tiempos."

Interpretaba ante la comunidad estudiantil canciones tradicionales mexicanas, "entre ellas El corrido zapatista, corridos de la Revolución y del folclor latinoamericano que comenzábamos a descubrir. Los estudiantes lo tomaban muy bien. Cantábamos un tema con letra de Nicolás Guillén, una venezolana que se llama La mina; Román Castillo, versos de La Llorona, El conejo".

Entusiasmado, reafirmó su convicción: "Lo digo con todo cariño: yo traía toda la viruela izquierdosa, en el buen sentido, y no me arrepiento. No formé parte del Partido Comunista, pero sí fui simpatizante y estuve cercano. Anduve en lo de la Liga Espartaco, con Pepe Revueltas, Eduardo Lizalde y otras personas".

Después, agregó, cantó en las aulas y en explanadas. "Nunca me coartaron y juntábamos mucha gente alrededor. Amparo Ochoa llegó en 1968 y se unió a nosotros. Trabajamos en La Gran Tasca, que estaba en Abraham González y avenida Morales.

"Trabajaba en Radio Universidad y cuando vino el Festival de la canción de protesta, en Cuba, nos invitaron, a Pepe González Márquez y a mí, en 1967. Ahí coincidimos con grupos de Africa, Estados Unidos y otros sitios."

Coincidió con otros artistas en que había "que regresar a los orígenes y rescatar la canción tradicional. Aprendí mucho en el tiempo que trabajé en Radio Universidad, donde se hacían programas interesantísimos, de Carlos Illescas, Irene y Arturo Warman.

"Radio Universidad estaba en ese entonces muy bien. Lo que la mediatizó fueron precisamente los sucesos del 68, pues le quitaron 45 mil vatios. La dejaron con 5 mil; la estranguló el gobierno, las autoridades universitarias, después de la que armó el rector Javier Barros Sierra, ese señor ejemplar."

-Llamas a las canciones de entonces de protesta. ƑEstás de acuerdo con el término?

-A mí me da igual. Las han llamado de tantas formas.

-Gente de Inti Illimani se opone a esa denominación.

-šBueno! Después la manipularon los gringos. Pero había gente gringa muy respetable.

-ƑDónde estabas el 2 de octubre, cuando los hechos en Tlatelolco?

-Estaba en un ensayo en la Escuela de Teatro, atrás del Auditorio Nacional. Curiosamente nos invadieron el plantel los guaruras. Nos amenazaron, nos amagaron. Nos fuimos para la Plaza de las Tres Culturas, pero ya no pudimos pasar. De la gravedad del asunto nos enteramos después. A la altura de Reforma, ya para llegar, cerca de Tlatelolco, había retenes de soldados.

"La canción se redimensionó. En mis discos hay una recopilación, aunque no están todas las que quise porque no me autorizaron. Había parodias con música de Armando Manzanero, Alvaro Carrillo y Francisco Gavilondo Soler, Cri Cri, pero no me lo autorizaron. Me hubiera metido en un lío."

Modesto señaló que no estaba haciendo nada nuevo, puesto que hay parodias que se remontan a la Colonia. "De La casita hay versiones hechas en los años 20. Para mí era importante dejar testimonio".

La flor roja

Indicó como "impresionante" la conmovedora carta que le envió en 1973 una muchacha llamada Margarita, "que nunca conocí y a quien le deseo la mejor de las fortunas. Me atreví a publicar la carta, de la cual conservo el original. En la grabación la lee Ofelia Medina". Le cuenta lo que le sucedió en la Plaza de las Tres Culturas: "No me siento una persona tonta o loca al escribirte esta carta, que tal vez no mande o que tal vez no leas.

"Hace muchos años que yo no estaba bien, no lloraba, no tenía lágrimas. No hablo de ese llanto que nos hace secarnos los ojos y limpiarnos a nariz, es que simplemente no sentía, nada me conmovía, estaba como estática, en un marasmo de soledad, de tristeza y de agonía.

"Sabes, yo presencié eso que tuvo lugar el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco, sin entender de qué se trataba: sólo fui por ir con él, qué fue aquello, aún no me lo explico, esta es la primera vez que voy a tratar de hacerlo; no tenía a quién decírselo, no podía porque yo misma no sabía qué era; qué había pasado. Sólo recuerdo nuestras risas y bromas y de repente el caos, alguien me tomó de la mano y corrimos: no puede ser, estoy soñando, me decía; entonces algo golpeó el pecho de él, él era quien me llevaba de la mano, se paró en seco y al instante surgió una flor roja que le dejó un agujero con pedazos de carne revuelta con grasa y sangre y yo no entendía, caí con él y rodé hacia un desnivel con las piernas heridas y las ropas llenas de sangre (...) Nadie sabía, ni siquiera yo, que lo amaba tanto."

Es sólo un fragmento de la misiva. Oscar tartamudea algo, una especie de sentimiento. Dijo que la muchacha estuvo lejana de la realidad, en otra realidad, "cinco años. Recuperó la memoria cuando escuchó los discos míos, que había puesto la familia. Reaccionó. Guardó la carta, por respeto. De ahí surgió la canción La flor roja: "Una flor roja se detuvo en mi alma; una flor roja que me impide la calma". La cantan a dos voces él y Eugenia León.

Los estudiantes, el pueblo, eran sensibles, pero "la violencia fue tremenda. En los hechos vandálicos del pasado 2 de octubre hubo gente inconsciente, pero también provocación. Hay chavos que actúan de manera ciega, sí, pero hay quienes intentan provocar algo para desvirtuar".

-Ya no cantas en la UNAM o en el Poli...

-Sólo en la sala Nezahualcóyotl, pero en la explanada de CU ya no porque las autoridades le sacan. No es porque yo no quiera. Lo he intentado varias veces, pero no he podido. Lo mismo en la Plaza Roja de Zacatenco. Quisiera cantar en la explanada de CU. Entiendo que no sea fácil, que se necesite un orden, pero las autoridades tienen miedo a la boruca que se pueda armar. Se requieren ciertos apoyos, seguridad. Entiendo. Nunca me he alejado de la necesidad de cantarle a los chavos. Igual, a lo mejor no pasa nada.

"Pero hay que imaginar un concierto con gente como Jaime López, por ejemplo. šLa armamos! Con Marcial Alejandro. Armaríamos un San Quintín bastante interesante."

Son 29 temas los incluidos en los dos discos. "Están vivos, circulando", dijo Chávez.

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