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México D.F. Martes 2 de septiembre de 2003

Fox, PAN y Gordillo "sellaron" pacto para sacar adelante las reformas pendientes

"ƑEn qué país vives? šMentiroso!", reclamo a un discurso colmado de autocomplacencia

ROSA ELVIRA VARGAS

En adelante nadie podrá llamarse robado: el presidente Vicente Fox, el PAN y la coordinadora de los diputados del PRI, Elba Esther Gordillo, sellaron ayer en San Lázaro una alianza sin rubores ni disimulos. Sacar las reformas "postergadas" fue la consigna que los tres llevaban. Y por lo que se vio, de nada valieron este lunes, o harán mella después, los gritos aislados que a lo largo de la ceremonia lanzaron, más en chacota que con auténtica indignación, algunos diputados del tricolor. El pacto ahí está y se tomó a espaldas de algunos de ellos.

Porque más allá del enigma de por qué Fox Quesada afirmó que México debe caminar "a partir de 2006 por la senda del futuro", el coro a tres voces -con el susurro de acompañamiento de Convergencia- hizo patente que la partitura era la misma.

"No queremos que se privaticen las industrias" del sector energético, pero se requieren nuevas fuentes de inversión, leyó Francisco Barrio, el coordinador de los diputados del PAN. "Sin inversiones en el sector energético, la economía mexicana no logrará desplegarse... hay plena coincidencia en que no se venderán las empresas del Estado", lo secundó Elba Esther Gordillo.

"Mi gobierno no privatizará la Comisión Federal de Electricidad ni Pemex... (pero) no debemos aplazar la decisión de fortalecerlas, capitalizarlas, modernizarlas y ampliar su radio de acción", remató con un do de pecho el presidente Fox.

Casi al final y con el ingenio que le animaba el estreno de su curul, la diputada priísta por Nuevo León, Margarita Martínez, lanzó su vozarrón de fiestas patrias al Presidente: "ƑDónde están las sorpresas?"

Y bien visto esa fue, de entre todas las consignas con las que ella trajo y llevó cada capítulo del mensaje presidencial, la más precisa. Cuáles sorpresas, si ese compromiso estaba -ahora sí- más que cantado.

En todo caso podría decirse que ayer sólo tomó carta de legitimidad, pues a final de cuentas ya cada cual está en el sitio desde el que puede incidir. Pero que tampoco canten victoria.

De inmediato, cuando apenas iba Fox en los primeros metros del recorrido que lo llevó a San Lázaro, un grupo de legisladores de criterio independiente y sin ninguna posibilidad de que les tomen el pelo ya declaraban y hacían la denuncia. creel_informe

Fox sabe de tales resistencias. Por eso en su mensaje apeló al patriotismo; ubicó su renovado credo en ocho principios de democracia, pluralismo, libertad y respeto, y hasta estrenó neologismo -faccionales-, todo para buscar con renovado ahínco -es una nueva Cámara, Ƒno?- sus anheladas reformas.

Con estudiada precisión retomó sus viejos y exitosos recursos de campaña, para dedicar una frase laudatoria o de apenado reconocimiento de carencias a cada uno de los sectores de la población y en cada renglón de la vida nacional, según fuera el caso. šVaya!, hasta raspó a su gabinete al aceptar que se le ha reclamado a su gobierno falta de experiencia y una mejor gestión.

Nada adelantó, por supuesto, pero una vez más con esa aceptación se robustecía la especie de que, por fin ahora sí, el jefe del Ejecutivo realizará cambios de fondo en su equipo de gobierno.

En los otros planos, a lo largo de los casi 90 minutos de lectura, se vio a un Vicente Fox que, a semejanza del 2000, tenía algo que decir para endulzar el oído de su auditorio. Hablaba de cine y de proezas deportivas. Congelaba salarios de funcionarios de alto nivel para el próximo año y hasta se permitía diagnosticar que en México "el ambiente político está congestionado".

También adelantaba que atenderá el reclamo de acabar con la impunidad y prometía revisar el régimen jurídico al que están sujetos los servidores públicos, lo que de inmediato muchos interpretaron como mensaje directo a Diego Fernández de Cevallos o alusión clarísima a Guido Belsasso.

Luego ofrecía nombrar un comisionado que se ocupe de las tareas de investigación de los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez e insistía en el compromiso de su gobierno con los derechos humanos.

En suma, la autocomplacencia de siempre, con apenas algunos toques autocríticos. Un discurso que, como el de Francisco Barrio, pintaba un México absolutamente distinto al que en su turno describieron Pablo Gómez, del PRD, y Oscar González Yáñez, del PT.

Este último de plano demandó la salida del gabinete presidencial de Fernando Canales Clariond, secretario de Economía, y señalaba el problema del desempleo ahí, en la misma cara del secretario del Trabajo, Carlos Abascal. Sin embargo, ambos funcionarios permanecieron impertérritos. Tampoco afectaron los constantes gritos contra el desabasto de medicinas y la mala calidad de los servicios públicos al secretario de Salud, Julio Frenk, pues fue el primero en levantarse de su asiento para aplaudir al Presidente una vez concluida la lectura de su documento.

Al jefe del Ejecutivo federal le ganó la risa cuando -y de nuevo en esas imágenes que recordaban tanto al Fox de los tiempos de campaña- legisladores del PRI le gritaban: "šhoy, hoy, hoy!", en el momento en que comprometía su "esfuerzo personal" para cumplir los programas del agro y ejercer "puntualmente" el presupuesto autorizado.

Muy pocas veces los legisladores le dieron tregua, aunque el fuego graneado provino sobre todo de las filas del PRI. Tampoco hubo profusión de mantas de ninguna de las bancadas, más allá de las que mostraron algunos diputados por Chiapas, donde no gobierna el tricolor, para asegurar que aquella entidad está en la miseria y es afectada por altísimas tarifas de energía eléctrica.

Quién sabe si en desafío a alguna línea previa o si se les permitió el derecho de pataleo, pero los priístas estaban desatados. Le gritaban "šmentiroso!", "ƑEn qué país vives?" y otras linduras por el estilo. Pero el gesto más auténtico se vio en el duranguense Pedro Avila, quien temblándole la voz y las manos se levantó para exigirle al mandatario que no se eliminen subsidios a la electricidad ni siga aumentando el precio del gas.

A su vez, los perredistas se ubicaron en una actitud de reproche pasivo. A algunas cosas decían sí, pero en general descreían de todo. Su más irreverente conducta estuvo en el recorrido que hizo por todo el recinto camaral Eliana García, para repartir incluso a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación un volante del Comité Eureka donde se reclama: "Libera a un desaparecido", y que mostraba las fotografías de las víctimas de la represión en los años setenta.

La legisladora caminaba sin inmutarse por entre el sillerío y llegaba hasta el palco de invitados especiales, para entregar el exhorto lo mismo a la esposa del Presidente, Martha Sahagún, que a sus familiares cercanos, a los líderes partidistas de PRI, PAN, PT, PRD y Convergencia, y a empresarios que ocuparon también el mismo espacio. Todo esto, mientras Fox leía.

Al mismo tiempo e instalada ya en su "burbuja", Elba Esther Gordillo tampoco se aplicaba en seguir el Informe. Flanqueada por Miguel Angel Yunes Linares y Octavio Islas, la maestra tenía su propia discusión. De vez en cuando volteaba para ubicar a los "gritones" de su bancada, pero hasta ahí.

Fox seguía en ese lenguaje que tomaba prestado de sí mismo, de otras épocas y, en algunos pasajes, hasta de otros presidentes. Porque más de uno ubicó un aire lopezportillista cuando habló de la necesidad de "saldar la deuda histórica que tenemos con la población rural..."

En efecto, como reclamaría la diputada, no hubo sorpresas. Porque después el mismo guión dispuso que todos los logros que había reseñado en las 15 cuartillas anteriores los borrara de un plumazo para introducirse en el oscuro universo de las carencias y hasta de la catástrofe.

Todo, claro, para preparar el terreno hacia lo que, una vez más, intentará en su declarada alianza con los diputados del PAN y la coordinadora del PRI. "Son imprescindibles reformas estratégicas que liberen el gran potencial, fortalezcan al Estado, generen condiciones que estimulen el crecimiento económico y transformen la incertidumbre en confianza por el futuro del país", casi clamaba.

Reiniciará sus intentos por llevar adelante su proyecto reformista. Total, el futuro empieza en 2006. El lo dijo.

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