LETRA S
Agosto 7 de 2003

Resistencia viral, serio problema futuro

ls-relojesFernando Camacho Servín

A 20 años del descubrimiento del sida, los avances médicos contra la enfermedad se producen a cuentagotas, lo que pone en riesgo la existencia misma de países completos. Por ello, hay que ser muy cautelosos al evaluar los triunfos y retrocesos de la ciencia para elaborar una vacuna que frene al llamado "mal del siglo". Gustavo Reyes Terán, director del Servicio de Infectología del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), aseguró lo anterior y añadió que a la fecha el sida se ha convertido en una "patología de la pobreza", como la tuberculosis, el paludismo y otras enfermedades infecciosas.

Entrevistado luego de su participación en la segunda conferencia de la Sociedad Internacional contra el Sida, realizada en París del 13 al 16 de julio pasado, el especialista explicó que la situación de la pandemia no ha variado mucho en los últimos años: "Actualmente se calcula que hay más de 43 millones de personas infectadas, muchas todavía sin saberlo, y se han acumulado más de 25 millones de muertes en lo que va de la enfermedad. Sin embargo, comparadas con la primera década de la epidemia, 95 por ciento de las nuevas infecciones y la mayoría de las muertes están ocurriendo en el mundo subdesarrollado, lo cual establece una diferencia muy clara con lo que estuvo ocurriendo en el inicio, cuando las naciones afectadas eran primordialmente del primer mundo."

Respecto a los nuevos inhibidores de fusión, como el T-20, que fueron presentados como una nueva esperanza en la conferencia, Gustavo Reyes señala que este medicamento ha mostrado ser benéfico en pacientes con múltiples fracasos terapéuticos y cuyo virus es resistente a la mayoría de los fármacos. "Pero debe considerarse --dice-- que requieren combinarse con al menos dos fármacos antirretrovirales para los cuales el VIH sea sensible. Aún no se define su potencial en pacientes que han tenido un solo fracaso terapéutico y tampoco se sabe cuánto dura, en promedio, su eficacia clínica. También es necesario dejar claro que ya se ha observado resistencia del VIH al T-20 y otros fármacos con acción similares."

Los inhibidores de fusión, añade, presentan desde hace más de un año los mismos resultados, y no hay ningún indicio de que se vaya a erradicar el virus. Por otra parte, es muy aventurado decir cuándo podría descubrirse una posible vacuna, aunque los expertos coinciden en que es difícil este hallazgo en un plazo de cinco años o menor. El presupuesto para investigación biomédica básica del VIH/sida es insignificante al compararlo con el asignado a los estudios clínicos, la mayoría de ellos patrocinados por empresas farmacéuticas.

La estrategia brasileña

En medio de este panorama tan poco halagador, la estrategia brasileña de combate a la enfermedad ha despertado elogios y es considerada un ejemplo a seguir, sobre todo en los países subdesarrollados. Hay cifras contundentes que avalan esta visión: desde que el país amazónico se brincó las patentes de los grandes laboratorios y garantizó el acceso universal a los medicamentos antirretrovirales, se han registrado 50 por ciento menos muertes y 75 por ciento menos hospitalizaciones.

A pesar de ello, el investigador considera necesario esperar más tiempo, "unos tres años más", para analizar los resultados, pues apunta que hay factores sociales, culturales y psicológicos que determinan la eficacia de un tratamiento antirretroviral, y los más importantes son el acceso a los medicamentos, la capacidad médica para prescribirlos y una buena adherencia (seguimiento del paciente) al tratamiento. En México, explica, hay factores que impiden la adherencia al 100 por ciento, entre ellos la pobreza y la falta de infraestructura médica. Es una cuestión que escapa a lo médico. "En Brasil se ha garantizado el acceso al tratamiento para todos, y aun dado inapropiadamente tú vas a ver cambios en tiempo de supervivencia, en calidad de vida, en reducción de enfermedades oportunistas, ¿pero contra qué lo comparas? Contra la muerte obviamente es una mejoría, pero hasta donde sé no hay un estudio que diga qué tan bien se están administrando los fármacos y qué tanta adherencia hay", advierte.

El director del INER concluye que le gustaría que en México hubiese acceso total al tratamiento junto con una mejoría en la infraestructura médica que incluyera educación total a los pacientes. "Pero es utópico --dice-- justamente porque son problemas sociales y políticos. No tengo pruebas para sustentarlo, pero intuyo que en los países en desarrollo si no va de la mano el acceso al tratamiento con la educación de los pacientes y la mejoría en la infraestructura médica, el problema de resistencia viral va a ser serio en los próximos años."