Ojarasca 73  mayo 2003

oficios8


Otra vez Oaxaca

Oaxaca parece a punto de estallar. Los conflictos agrarios y los conflictos políticos han recibido un impulso divisionista por parte del poder caciquil que gobierna la entidad y son ahora más difíciles de detener que nunca antes.

Uno de estos conflictos se recrudece actualmente contra San Isidro Aloapam, anexo de San Miguel Aloapam, por la exclusión de derechos agrarios ejercida contra los comuneros sanisidreños, y la represión que de que han sido objeto. La situación esconde el desmonte del bosque que emprenden algunas personas de San Miguel desde hace unos años junto con una empresa maderera. La defensa del bosque y sus derechos agrarios por parte de San Isidro llevó a algunos comuneros sanisidreños a la cárcel por la acusación de "cambio de uso de suelo, abuso de autoridad, daño en propiedad ajena, perjuicios a la compañía maderera, y otros delitos prefabricados que tienen a catorce comuneros procesados.

La violencia contra San Isidro está ampliamente documentada, como lo prueba el expediente A.P.IIII/110/2002, en que se denuncia la acción de paramilitares de San Miguel y la represión sufrida por intentar que por lo menos se cubran las anualidades provenientes del aprovechamiento forestal que en convenio habían acordado San Isidro y San Miguel desde 1995.

San Isidro Aloapam es sólo una muestra de la represión y el divisionismo que se tiende en Oaxaca y que tiene otros "focos rojos" en Unión Hidalgo, Juchitán, donde la población insiste en la desaparición de poderes por la corrupción de las autoridades y sin embargo se aprehende a uno de los dirigentes de la oposición, el ciudadano Carlos Manzo, fabricándole delitos, como ocurrió el día 13 de mayo; en Quetzaltepec-Mixe donde se dio hace unos días otro enfrentamiento armado por el control político del municipio; en la Mixteca donde las autoridades de Nundaco reprimieron a los integrantes de San Isidro Vista Hermosa por querer separarse del municipio, en Eloxochitlán en la Mazateca donde uno de los líderes más antiguos, Jaime Betanzos, fue víctima de tres disparos, y en los propios valles centrales con la pretensión de despojar a los comuneros de Montalbán, por citar tan sólo los más evidentes (ver Ojarasca 71, marzo, 2003).


Distrito Federal, ca. 1970-76



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