Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Martes 18 de febrero de 2003
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Editorial
 
EUROPA: DESARMAR A BUSH

sol-2La resolución adoptada ayer por la Unión Europea, en la que ese conglomerado de naciones fija una postura única ante los intentos de Estados Unidos por obtener respaldo para sus planes de guerra contra Irak, constituye, como señalaron varios de los participantes en la reunión de Bruselas, una respuesta alentadora a los millones de ciudadanos de buena voluntad que en los últimos días han salido a las calles de miles de ciudades para manifestarse en favor de la paz.

Asimismo, el documento, si bien abre la posibilidad del uso de la fuerza contra Bagdad "como último recurso" para eliminar las armas de destrucción masiva que supuestamente posee el gobierno iraquí, señala que "la guerra no es inevitable", descarta el establecimiento de un plazo perentorio para el desarme del régimen de Saddam Hussein, respalda incondicionalmente la tarea del equipo de inspectores encabezado por Hans Blix y restituye la plena autoridad de la ONU y de su Consejo de Seguridad como únicas instancias capaces de determinar las acciones a tomar por la comunidad internacional en la presente coyuntura.

Ciertamente, la resolución europea no emplea un tono suave ni obsecuente hacia las autoridades iraquíes, a las que exige cooperación plena y les advierte que "no se hagan ilusiones" sobre las perspectivas de conservar o desarrollar armas de destrucción masiva. Pero, lo más importante, el documento de la UE tiene el efecto inmediato de desarmar no a Saddam, sino al presidente estadunidense George W. Bush y a sus patéticos aliados europeos -los principales son Tony Blair, Silvio Berlusconi y José María Aznar-, quienes tendrán que desistir, así sea en lo inmediato, de su empeño de lograr que la agresión militar contra el país árabe fuera llevada a cabo por una alianza entre Estados Unidos y Europa occidental.

El documento señalado deja fuera al viejo continente de cualquier empresa bélica inmediata y coloca a Washington en la disyuntiva de abortar sus planes bélicos o de realizarlos en solitario, o en todo caso auxiliado por naciones de talla diplomática y militar muy menor, como uno que otro gobierno del este de Europa, de esos que harían cualquier cosa -incluso jugarse su admisión a la Unión Europea- con tal de recibir asistencia financiera de Estados Unidos.

En suma, la causa de la paz ha ganado un margen adicional de tiempo, y ello da motivos para congratularse a todas las personas lúcidas y bien intencionadas para las cuales resulta inaceptable la propuesta de violencia, destrucción y muerte que pregona la Casa Blanca.
 

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