Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Lunes 13 de enero de 2003
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Sociedad y Justicia

Impulsa plan para preservar la zona, que encierra 7% de la riqueza natural del planeta

Atrae al Banco Mundial la biodiversidad de Centroamérica y el sureste de México

El proyecto no considera la bioprospección, sostiene el secretario ejecutivo de la Conabio

ANGELICA ENCISO L. ENVIADA

San Jose, Costa Rica. En Centroamérica y el sureste de México, en medio de la gran riqueza de diversidad biológica -ya que tan sólo en este 0.5 por ciento del territorio mundial se encuentra 7 por ciento de las especies animales y vegetales del planeta-, hay 34 millones de habitantes, de los cuales 20 millones viven en pobreza en las zonas rurales, sin infraestructura de servicios y sin beneficiarse de todo ese capital.

Las ventajas que esa población puede tener por su hábitat apenas las empiezan a recibir mediante el ecoturismo, aunque en gran parte de la zona es incipiente y sólo en Costa Rica hay un desarrollo importante, tanto de esta actividad como de la investigación en diversidad biológica para ser usada con fines comerciales; por ejemplo, la elaboración de fármacos.

La abundante biodiversidad en la región se explica porque es un puente entre las dos masas continentales de América del Norte y América del Sur, la presencia en los países de los océanos Atlántico y Pacífico, además de la existencia de lagunas, volcanes, montañas, arrecifes, islas y llanuras, lo que hace que ahí se localicen centenares de especies endémicas. Todo está en riesgo con la deforestación anual, que llega a las 850 mil hectáreas.

La biodiversidad ha despertado interés en instituciones internacionales y en países desarrollados. Tan es así que el Banco Mundial, por conducto de la Global Enviromental Facility (GEF) -que recibe donaciones de 20 naciones-, promovió el establecimiento del Corredor Biológico Mesoamericano (CBM), constituido por los estados mexicanos de Campeche, Chiapas, Quintana Roo y Yucatán, más Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá.

Las entidades de México incluidas en el CBM incluyen distintas ecorregiones y biomas de alta prioridad: los bosques lluviosos de Tehuantepec y Yucatán; los bosques secos de Yucatán; los humedales de Quintana Roo; los bosques mesófilos templados de Chiapas, que ocupan uno por ciento del territorio mexicano y contienen 10 por ciento de la diversidad floral, indica la estrategia nacional para México. Destaca que tan sólo en Yucatán se han hallado casi 900 especies de plantas y 200 de animales en una sola hectárea de bosque tropical perennifolio.

La estrategia en México es dirigida por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), organismo desconcentrado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, y el documento base de este proyecto sostiene que con la rápida deforestación, la pérdida de biodiversidad e incentivos económicos, se favorecen actividades no tradicionales de uso de suelo, lo cual hará que dejen de hacerse prácticas útiles.

Reducir la pobreza rural

La iniciativa del CBM es parte de la cooperación entre los países de la zona para conservar la biodiversidad, lo cual no se puede lograr "sin trabajar al mismo tiempo en la reducción de la pobreza rural y el fortalecimiento de la viabilidad económica de los países", indica el documento El Corredor Biológico Mesoamericano: una plataforma para el desarrollo sostenible regional. Con recursos por 16 millones de dólares para cinco años, se estableció en Managua la oficina regional de la GEF, que coordina los trabajos desde hace dos años.

El CBM es un sistema de ordenamiento territorial que incluye las 597 áreas naturales de toda la región, las cuales tienen regímenes de administración especial, cuentan con zonas núcleo e impulsan servicios ambientales, como el turismo. En esas zonas se pretende mantener o restaurar el hábitat para que las especies endémicas, en riesgo de extinción o amenazadas permanezcan.

La idea central del CBM es interconectar las reservas y ayudar al desplazamiento de la diversidad biológica entre áreas protegidas, ya que se sabe que la fragmentación de los hábitats es la principal causa de extinción de las especies, sostiene el análisis.

El proyecto considera que conservar la biodiversidad, acabar con la pobreza rural en la zona y reducir los riesgos por desastres naturales y en los asentamientos humanos irregulares requerirá de acciones como restauración de las áreas; oportunidades de ingreso directas para la población a partir del adecuado manejo forestal y el ecoturismo.

Para el caso mexicano, cumplir con el objetivo del CBM de impulsar un paisaje diversificado y sustentable en las Areas Naturales Protegidas ha requerido de la reorientación de ciertas políticas públicas para dejar de estimular la depredación de los recursos naturales.

También se trabaja directamente con las comunidades para que ellas definan la línea que deberán llevar los proyectos del CBM, tomen las decisiones y tengan interés en el trabajo de conservación, explica Jorge Soberón Mainero, secretario ejecutivo de la Conabio.

Detalla que los avances hasta ahora en México se han orientado a la planificación, pues la actividad de campo está por comenzar. Se ha trabajado en la creación de los consejos estatales, los cuales fueron creados por un proceso de consulta democrático de las comunidades y éstos serán los encargados de definir las líneas locales que deberá llevar el proyecto, precisa.

Chiapas es la única entidad donde todavía no se han terminado de establecer esos consejos, pero confía en que el proceso se dé pronto, porque es una de las entidades más ricas en biodiversidad y que requieren ser conservadas. Asevera que los proyectos que han despertado más interés entre los habitantes está la forestería comunal, el ecoturismo, la apicultura y la producción de café orgánico.

Puntualiza que aunque los recursos del proyecto provienen de la GEF, los criterios no los establece el Banco Mundial. Además asegura que dentro del CBM no está considerada la bioprospección -investigación de los recursos biológicos de parte de empresas o instituciones internacionales-, la cual en México todavía no está legalmente regulada y "el CBM terminará por convertirse en una forma de hacer desarrollo comunitario, que la gente viva mejor sin por eso acabar con la diversidad biológica".

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