Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Miércoles 14 de agosto de 2002
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Sociedad y Justicia

Sin fondos para cubrir necesidades básicas de alimentación, 24.7 millones

En la pobreza, 53.7% de mexicanos; fijan nuevos parámetros de medición

El reto, que el Congreso apruebe más recursos para atender a marginados, dicen funcionarios

ALMA E. MUÑOZ

El gobierno federal fijó los parámetros de medición de la pobreza con base en los cuales, y utilizando datos de 2000, determinó que 53.7 por ciento de los mexicanos (de una población total de 101 millones) es pobre y 24.7 millones de personas ni siquiera cuentan con los ingresos necesarios para cubrir las necesidades básicas de alimentación.

La Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso) acusó que durante la década de los 90 hubo un "estancamiento en materia de progreso social" y que, debido al crecimiento demográfico en ese lapso, aumentó en 4.7 millones el número de individuos con "un ingreso inferior al necesario para adquirir los bienes alimenticios mínimos".

Un análisis elaborado por académicos y funcionarios de la dependencia, encabezados por el subsecretario de Prospectiva, Planeación y Evaluación, Miguel Székely, y el coordinador general de padrones de beneficiarios de los programas sociales, Daniel Hernández, señala que la pobreza va de la mano del comportamiento de la economía, de manera que durante la crisis de 95-96 el porcentaje de pobres pasó de 52.6 que había en 1992 a 69.6 cuatro años después.

El nuevo esquema

Ayer, después de 10 meses de haberse creado el Comité Técnico de Medición de la Pobreza, se oficializó el nuevo esquema de trabajo que seguirá el gabinete de desarrollo social y humano para la elaboración de políticas y programas que tienen como objetivo medir y reducir la pobreza, con base en datos obtenidos en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, cuya muestra abarcó 10 mil 108 viviendas (42 mil 535 individuos) y fue levantada entre agosto y diciembre de 2000.

En primera instancia se adoptaron tres nuevos umbrales de medición, a sabiendas de que la cifra cambiará en 2003, cuando se den a conocer los resultados de la encuesta de hogar correspondiente a 2002: pobreza alimentaria, donde se incluye a 24.2 millones de mexicanos (18.6 por ciento de los hogares del país) con ingresos menores a los 15.4 y 20.9 pesos diarios por persona en las áreas rural y urbana, respectivamente, lo cual les impide cubrir las necesidades básicas de alimentación.

Segundo, pobreza de capacidades, que abarca a 31.9 por ciento de la población (25.3 por ciento de los hogares) con percepciones inferiores a 18.9 y 24.7 pesos por individuo en las áreas rural y urbana, respectivamente, con las cuales no pueden alcanzar los requerimientos de educación, alimentación y salud.

Y, tercero, pobreza de patrimonio, que engloba a 53.7 de la población (45.9 por ciento de los hogares) que gana menos de 28.1 y 41.8 pesos por personasojo_vazquez en las áreas rural y urbana, respectivamente, que se precisan para satisfacer las necesidades de alimentación, salud, educación, vestido, calzado, vivienda y transporte público.

Miguel Székely indicó que después de las proyecciones alcanzadas el gobierno se fijó como meta cumplir el compromiso de reducir a la mitad la pobreza para 2015, con el propósito de cumplir con el programa Metas del Milenio, adoptado por varias naciones en foros internacionales. "La idea es trabajar para bajar en cinco años 17 por ciento la cifra." Lo anterior, aseguró, "lo conseguiremos si tenemos una tasa de crecimiento anual de 2.7 por ciento anual per cápita entre 2000 y 20015.

"Nuestra confianza para alcanzar la meta -sostuvo- radica en que el gabinete de desarrollo social cuenta con una tecnología que permite ubicar las carencias por manzanas y cruzar estos datos con la información del censo." Ello, manifestó a su vez Daniel Hernández, "nos permite focalizar los grandes conglomerados de pobreza tanto en zonas urbanas como rurales".

Con ello, sostuvieron ambos funcionarios, "sabemos a cuántas familias debemos ir incorporando a la estrategia Contigo y al programa Oportunidades para brindarles la posibilidad de satisfacer necesidades básicas de consumo".

La metodología proporcionada por el Comité de Medición de la Pobreza -en el que confluyen tanto académicos del Colegio de México, las universidades Iberoamericana, Autónoma Metropolitana y del Centro de Investigación y Docencia Económicas, como representantes de la Presidencia de la República, el Consejo Nacional de Población, el INEGI y la Sedeso- permite analizar el uso de los instrumentos de política social y mediante mapas clarificar hasta qué punto llegan los beneficios a quienes verdaderamente los necesitan.

El reto, reconocieron los funcionarios, es obtener del Congreso de la Unión la aprobación de un incremento al presupuesto para atender a quienes fueron excluidos de los esquemas de desarrollo. "Queremos que el Poder Legislativo evalúe la magnitud de los rezagos y con base en ello hagamos un trabajo conjunto para determinar el monto de los recursos que necesitamos."

Székely precisó que el gobierno enfatizará en la problemática urbana, no obstante reconocer que la agudización del flagelo se dio en el área rural.

La metodología propuesta por el comité técnico deja ver que vive en la pobreza alimentaria 34.1 por ciento de los hogares (42.4 por ciento de la población) de las zonas rurales, contra 9.8 por ciento de las viviendas (12.6 por ciento de los mexicanos) en las urbanas. Lo que refleja una disparidad de 3.5 veces entre ambos.

En el caso de la pobreza de capacidades hubo una diferencia de 2.6 veces, ya que en las zonas rurales se localiza en esta condición 41.4 por ciento de los hogares (50 por ciento de la población), mientras en las urbanas la proporción es de 16.2 por ciento de las viviendas (20.2 por ciento de la población).

Finalmente, en cuanto a pobreza de patrimonio, hay una disimilitud de 1.6 veces, puesto que en las zonas rurales 60.7 por ciento de los hogares (69.3 de la población) se encuentra en este nivel, en comparación con las áreas urbanas, donde la proporción asciende a 37.4 por ciento de los hogares (43.8 por ciento de la población).

Gilberto Calvillo, presidente del INEGI, se comprometió a levantar la muestra de hogares de manera anual y no cada dos años como tradicionalmente se hacía.

"Más aún, el trabajo con el comité nos ha permitido detectar la necesidad de contar con fuentes adicionales de información para completar los datos y para ello comenzamos a implementar, junto con la Sedeso, una encuesta trimestral sobre ingresos que permita dar seguimiento de muy corto plazo a los flujos de recursos monetarios y no monetarios de las viviendas."

Dejó en claro que la variedad de opciones existentes en el mercado para conocer la magnitud de la pobreza "no son necesariamente excluyentes ni descartables".

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