Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Viernes 2 de agosto de 2002
  Primera y Contraportada
  Editorial
  Opinión
  Correo Ilustrado
  Política
  Economía
  Cultura
  Espectáculos
  CineGuía
  Estados
  Capital
  Mundo
  Sociedad y Justicia
  Deportes
  Lunes en la Ciencia
  Suplementos
  Perfiles
  Fotografía
  Cartones
  Fotos del Día
  Librería   
  La Jornada de Oriente
  La Jornada Morelos
  Correo Electrónico
  Búsquedas
  >

Cultura
Autora del libro Ficción y realidad. El héroe popular

Numerosos, los santones laicos mexicanos: Bertaccini

Figuran Pedro Infante y el Ratón Macías, entre otros

Casi imposible, definir un prototipo único, dice

ANGEL VARGAS

Las canonizaciones en el país han sido más frecuentes de lo que cualquier mexicano podría imaginarse. Quizá la principal razón por las que han pasado inadvertidas radica en su origen laico y masivo, y si no, ¿quién podría negar que personajes como Pedro Infante, el Ratón Macías, el Santo o el Púas Olivares han cumplido el papel de verdaderos santones en la cultura popular?
santo-pelicula
La politóloga italiana Tiziana Bertaccini, autora del libro Ficción y realidad. El héroe popular, analiza el culto y fervor casi religioso que el pueblo mexicano profesa a esas figuras.

Cita como ejemplos el cariño y la familiaridad que se guarda hacia el ídolo de Guamúchil, no obstante que falleció hace casi medio siglo; o el hervidero en la sangre que aún provoca en algunos el grito de guerra de ''Santo... Santo... Santo".

Para la investigadora, la figura del héroe popular que predominó durante gran parte del siglo XX en México, además de cierto halo ritual en torno suyo, estuvo siempre apegada a las normas y los modelos sociales, económicos y políticos.

Sostiene que, según las necesidades de la época, las características de esos personajes se fueron desarrollando y transformando; por ello resulta casi imposible encontrar o definir el prototipo único y general de héroe mexicano.

En Ficción y realidades -coedición de CNCA-Universidad Iberoamericana y que será presentado hoy a las 18:30 horas en el Museo Nacional de Culturas Populares (Hidalgo 289, centro de Coyoacán)-, Bertaccini describe cómo durante el comienzo de la transformación de la sociedad rural en urbana, a finales de los años 30 y 40, el cine nacional cumplió la función de integrar al país, bajo la figura del charro y la canción ranchera.

En esa dinámica, dice, Pedro Infante y sus filmes, en especial con Nosotros los pobres, se adentran en el ánimo del pueblo de la década de los 50 porque sirven de reflejo de la sociedad urbanizada y proletaria.

El Ratón Macías, con su ejemplar vida dentro y fuera del ring, y el enmascarado de plata, como prócer invencible del bien, fueron canonizados por las mayorías, y sirvieron de modelos de moralización social.

Esa norma del héroe apegado a las normas del sistema, afirma Bertaccini, llega a su fin con la contracultura de los años 60 y el movimiento estudiantil del 68, y esa época contestataria y en algunos casos disidente se ve representada por el Púas Olivares, con su vida desenfrenada de alcohol, droga, mujeres y sexo.

Números Anteriores (Disponibles desde el 29 de marzo de 1996)
Día Mes Año