Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Miércoles 3 de julio de 2002
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Economía
Por su red se transmite la mitad de las operaciones de inteligencia del país

Presidente de WorldCom exige la intervención del gobierno de EU para salvar la empresa

Se prepara a vender activos como Avantel para recuperar efectivo y atender necesidades

VICTOR CARDOSO, JUAN ANTONIO ZUÑIGA Y AGENCIAS

El presidente de WorldCom, John Sidgmore, exigió la intervención del gobierno de Estados Unidos para un eventual apoyo que permita a esa empresa de telecomunicaciones superar la crisis económica desatada por un fraude contable cercano a los 5 mil millones de dólares, y una deuda que borda los 30 mil millones de dólares.

En una teleconferencia de prensa desde Washington, a la cual fue invitada La Jornada, Sidgmore dio a conocer que WorldCom ha iniciado las primeras pláticas con las dependencias del gobierno estadunidense para analizar las posibles opciones que le permitan sobrevivir a esta empresa, ya que por su red se transmiten por lo menos la mitad de las operaciones de inteligencia y militares de ese país, y alrededor de 50 por ciento del tráfico mundial de Internet; de ahí, planteó, la importancia de salvar a la compañía.
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Por su parte, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld descartó la posibilidad de que los problemas de WorldCom afecten a las fuerzas armadas de su país y confió en que las comunicaciones militares se mantengan en caso de que esa compañía se declare en bancarrota. ''Creo que no será problema'', insistió.

Minimizó la posibilidad de una posible interrupción de los servicios de telecomunicaciones para el Pentágono y manifestó: ''Nunca he visto un caso en el que algún servicio útil en suministrar algo al gobierno haya sido interrumpido por un periodo prolongado. Así que no me preocupa el riesgo para el Pentágono de que una sola compañía tenga un cambio en su situación corporativa''.

Apenas en abril WorldCom obtuvo un contrato de 450 millones de dólares a 10 años para construir una red para científicos e investigadores del Departamento de Defensa. Este trabajo le fue asignado debido a que otra compañía participante en la licitación, Global Crossing Ltd., presentaba problemas financieros que constituían un riesgo para el cumplimiento del proyecto.

En su teleconferencia Sidgmore informó también sobre las negociaciones que WorldCom lleva a cabo con los bancos acreedores para restructurar su deuda. La compañía estaría dispuesta a vender todo lo que se pueda de los activos bajo su administración, lo cual incluye su participación accionaria en empresas de América Latina (Embratel, en Brasil, y Avantel, en México) y de Japón, así como su red de servicios inalámbricos y la empresa de radiolocalización de personas Skytel, en Estados Unidos.

De esta manera, calculó Sidgmore, en dos o tres meses se podría concretar un acuerdo con los bancos acreedores para que en cuatro o cinco años más se logre la recuperación total de WorldCom, que llegó a ser la segunda compañía de telecomunicaciones de Estados Unidos.

Durante la teleconferencia, Sidgmore insistió en la importancia estratégica de salvar a WorldCom para la seguridad nacional de Estados Unidos. Comentó que en las pláticas con las autoridades estadunidenses, éstas han manifestado su preocupación por los problemas de la compañía. Sólo la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC por sus siglas en inglés) se ha mostrado reacia, pero para el resto de las entidades gubernamentales ''es clara la importancia de salvar a WorldCom''.

La estrategia del plan de rescate de la empresa se basa fundamentalmente en ''dos grandes prioridades'': la primera consiste en restablecer la confianza de sus clientes y trabajadores, para lo cual anunció una fuerte campaña de mercadeo directo y publicidad masiva. Un periodista le preguntó sobre la prudencia de realizar un gasto de esta naturaleza con los problemas económicos que los afectan, a lo que Sidgmore respondió que se trata de mecanismos novedosos y de bajo costo, porque no hay nada más costoso que perder la confianza de los clientes, y si estos se mantienen permitirán garantizar el flujo de caja que es un respaldo necesario para renegociar la deuda.

La segunda prioridad está representada por la venta de activos que permitan recuperar la mayor cantidad de efectivo para atender las necesidades de liquidez inmediata de la compañía y adicionar esos recursos a los 2 mil millones de dólares que tiene en reservas bancarias.

Aunque confiado en los buenos resultados de su estrategia, Sidgmore afirmó que no podía descartarse una quiebra, pero también resaltó que WorldCom cuenta con recursos para salir adelante.

''No voy a decirles que de ninguna manera vamos a concluir en algún tipo de quiebra en algún momento... Pero ahora estamos trabajando muy, muy duro con los bancos y otros (acreedores) para encontrar formas de lograr nuestros objetivos sin caer en la quiebra... (Tenemos) varias propuestas para restructurar nuestro financiamiento'', apuntó.

Sombras del pasado

John Sidgmore, quien sustituyó a Bernard Ebbers en la presidencia de WorldCom el 30 de abril, declaró que ''nunca imaginé en ese momento lo que nos esperaba'' y aunque aclaró que los problemas fueron responsabilidad de la pasada administración, expresó: ''Quiero pedir disculpas, aquí y hoy, en nombre de todos en WorldCom. Soy responsable de lo que hagamos ahora y en el futuro y lo que haremos es investigar a profundidad cualquier transgresión del pasado y avanzar de manera absolutamente abierta y honesta''.

En ningún momento se refirió específicamente a Bernard Ebbers, quien al renunciar a la presidencia de la compañía dejó una deuda personal por 420 millones de dólares.

Venta de activos

Con una planta laboral de 60 mil empleados en 65 países -con la cual soporta alrededor de la mitad del tráfico mundial por Internet, servicios para 20 millones de usuarios y 70 millones de llamadas telefónicas cada fin de semana- la actual administración de WorldCom consideró que en esas condiciones era una ''extensa compañía'' que necesita ''simplificar su negocio'' y retornar a sus operaciones centrales.

De esta forma, la empresa encargó a la correduría JP Morgan una valuación de los activos que tiene como copropietaria en la mexicana Avantel, en la cual participa con 49 por ciento del capital social.

Sin un cálculo preciso sobre el valor de Avantel, esta empresa es la segunda telefónica más importante de México y desde 1996 ha invertido mil millones de dólares en la construcción de su red de telecomunicaciones en el país.

La venta de Avantel, sin embargo, podría resolver un conflicto de apreciación legal respecto a la legislación mexicana que limita a 49 por ciento la participación de extranjeros en estas compañías de telecomunicaciones. Actualmente el capital social de Avantel es 100 por ciento foráneo, luego de que Citigroup adquirió Banamex y con ello 51 por ciento de la telefónica.

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