Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Lunes 1 de abril de 2002
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Mundo

Desde mediados de los 90 han ganado importantes posiciones en Asia central

La situación política en Afganistán no inquieta a las compañías petroleras estadunidenses

Las reservas probadas de la región rebasan los 60 mil millones de barriles de petróleo

JUAN PABLO DUCH/I CORRESPONSAL

Moscu, 31 de marzo. La inestabilidad y el vacío de poder que prevalecen en Afganistán, sustituido el régimen talibán por un gobierno tan interino como dependiente, no parecen preocupar demasiado a las grandes compañías petroleras de Estados Unidos.

Los gigantes del petróleo, cuya extensión política despacha en la Casa Blanca, tienen muy claro lo que representa Asia central para sus intereses de mediano y largo plazos: las reservas probadas de gas natural de los países de la región alcanzan poco más de 6 billones 600 mil millones de metros cúbicos y rebasan los 60 mil millones de barriles de petróleo, suficientes, por ejemplo, para cubrir las necesidades de crudo de Europa durante 11 años. Las estimaciones, incluyendo en el juego a Azerbaiján, son aún más optimistas al señalar que en el subsuelo centroasiático y de esa parte del Caspio yacen desaprovechados más de 200 mil millones de barriles de petróleo.

Al mismo tiempo, de acuerdo con cifras de la oficina de información energética de Estados Unidos, el año pasado se importó más de 60 por ciento de los requerimientos de crudo del país, algo así como 9 millones 100 barriles diarios en promedio. Dentro de unos 20 años las proyecciones indican que se tendrán que importar 26 millones de barriles al día.

Desde mediados de los 90, como posible solución a este problema, los seis gigantes del petróleo de Estados Unidos -Unocal, Total, ChevronTexaco, Pennzoil, Amoco y ExxonMobil- pusieron la mira en Asia central y no han escatimado recursos y proyectos para ganar posiciones en el incipiente sector petrolero y del gas de Kazajstán, Kirguistán, Tadjikistán, Turkmenistán y Uzbekistán.

Fuertes inversiones

Tan sólo en Kazajstán, por mencionar un país, las petroleras estadunidenses se disponen a invertir una suma del orden de 200 mil millones de dólares en los próximos 10 años. Colin Powell, el secretario de Estado, reveló el dato durante su visita a Kazajstán, el pasado 14 de diciembre.

Con el propósito de echar raíces en Asia central, consumado el colapso de la Unión Soviética, los gigantes del petróleo de Estados Unidos contrataron los servicios de toda suerte de consultores con acceso a información privilegiada, entre ellos varios que ahora son altos funcionarios de la administración Bush.

Es el caso del vicepresidente Dick Chenney, que como presidente de Halliburton, compañía de servicios para la industria petrolera, cabildeó para que el gobierno de Kazajstán otorgara a Chevron la mayor concesión que ha dado a una petrolera extranjera; la consejera para la Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, era en ese momento la principal asesora de Chevron para Kazajstán y otras repúblicas ex soviéticas de Asia central; o el subsecretario de Estado Richard Armitage, que trabajó para Unocal y tuvo mucho que ver con los negocios de la compañía en Mianmar, la antigua Birmania.

Se cotizan muy alto, hasta la fecha, los consejos y contactos de algunos colaboradores de Bush padre. Entre éstos, James Baker, ex secretario de Estado; Brent Scowcfrot, ex consejero para la seguridad nacional; y John Sununu, ex jefe del Estado Mayor, todos vinculados a distintos proyectos petroleros y gasoductos en la región, al servicio de compañías estadunidenses.

Baker, que fue vocero de la campaña de Bush hijo en 2000, durante su exitosa maniobra para cerrar el recuento de votos en Florida, es el abogado estrella de la firma Baker and Botts, representante legal de BP Amoco, que encabeza un grupo de compañías dispuestas a financiar (cerca de 3 mil millones de dólares) un gasoducto que unirá Bakú, la capital de Azerbaafghanistan_earthquake_lu6iyán, con el puerto de Ceyhan, en Turquía.

La labor de los consultores ya empieza a rendir frutos. El pasado 28 de noviembre se inauguró el primer gasoducto del Consorcio de los Gasoductos del Caspio. Creado a iniciativa de ChevronTexaco, en este consorcio también participan ExxonMobil y compañías de Rusia y Kazajstán. El gas del ingente campo denominado Tenguiz, en el noroeste de Kazajstán, se transporta al puerto ruso de Novorrosisk, en el mar Negro, y de ahí emprende su ruta al mercado mundial. Tuvo un costo de 2 mil 650 millones de dólares.

Unocal, con fuerte presencia corporativa en Azerbaiyán, adquirió 10 por ciento de las acciones de la Compañía Azerbaiyana Internacional de Petróleo, que espera tener pronto capacidad para exportar 200 mil barriles diarios de crudo. Unocal promueve la construcción de un oleoducto que llegue al mar Negro sin tener que recurrir a Rusia y con una ruta más corta que la de Turquía. La idea es tender el ducto a través de Georgia y, casualmente, ya aparecieron ahí dos centenares de "instructores" del ejército estadunidense.

La gran apuesta de Unocal en Asia central sigue siendo el gas natural, y lleva ventaja sobre las demás petroleras en lo que significaría usar Afganistán como vía alternativa para mover el gas hacia el sur y el este. Hasta la guerra de Afganistán la única vía posible para sacar el gas centroasiático era hacia el norte, a través de Rusia.

Convertida la meta en obsesión, Unocal no admite una marcha atrás en sus planes de expansión desde Afganistán. De alguna manera se guía por su propia lógica, muchas veces a contrapelo de la realidad, al menos en lo que concierne a dar por hechas perspectivas inciertas.

Viejos proyectos

Por ello, mientras el director de la CIA, la Agencia Central de Inteligencia, George J. Tenet, advierte que todos los indicios apuntan a que ya comenzó en Afganistán una nueva fase de la guerra, la desgastante guerra de guerrillas, Unocal se da prisa en revivir su añejo proyecto de construir un gasoducto transafgano.

De hecho, es la misión más importante encomendada a dos de las figuras claves de la transición postalibán, Hamid Karzai, jefe interino de gobierno, y Zalmay Khalilzad, representante especial del presidente George W. Bush en Kabul.

Ambos de origen pashtún, Karzai y Khalilzad también tienen en común haber asesorado a Unocal en lo que fue el primer intento fallido de tender dicho gasoducto en la época no tan lejana, 1997, en que los talibanes recibieron trato de socio afgano más fiable. La trayectoria de estos personajes para la causa de Unocalstán fue descrita, con amplitud, en estas páginas (La Jornada, 19/01/2002).

Para Unocal, unos consultores van y otros vienen, siempre abierta la nómina para premiar el esfuerzo de los estrategas de la dominación de Asia central. De este modo ocupan un destacado lugar en el consejo de directores de Unocal Donald Rice, ex secretario del Aire, cuando el jefe supremo del ejército era Bush padre, y Charles Larson, antiguo comandante en jefe de la Armada en el Pacífico.

Tampoco podía quedarse sin empleo en Unocal Robert Oakley, quien como embajador de Estados Unidos en Pakistán, en los 80, desempeñó un papel relevante como enlace de la CIA con los mujaidines que combatían a los soviéticos.

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