Ť La novela de Méndez Vides intenta recuperar el alma humana de la literatura


Las murallas, angustias del inmigrante

Ť El latino que viaja a EU está dominado y allá lo seguirá estando, lamenta el escritor guatemalteco

Arturo Jiménez Ť El submundo de los inmigrantes latinoamericanos en Nueva York sirve de escenario al escritor Méndez Vides para adentrarse, en su novela Las murallas, en la relación víctima-verdugo entre dos amigos guatemaltecos, pero sobre todo para intentar recuperar esa esencia de la literatura, que es la exploración del alma humana.

''En los últimos 30 o 40 años ųseñala el narrador y poeta, también guatemaltecoų la literatura tendió mucho hacia la forma y le dio más importancia a la construcción, la experimentación, el lenguaje, y se volvió muy intelectual''.

Este cuentista, quien ante la situación de guerra civil en su país optó por dos identidades (la cotidiana como Adolfo Méndez Vides, y la oficial ųcambió toda su documentaciónų como Méndez Vides), decidió también no darle nombre a su protagonista de Las murallas (Alfaguara), pues buscaba que fuera "un testigo sin identidad, una sombra".

ųIncluso del protagonista, que es la voz narrativa, se observa su pasado en la ciudad de Antigua, pero no a su familia, lo que no sucede con Ramiro, el antagonista.

ųRamiro tiene esposa, hijos, madre y hermanos. Sin embargo, el protagonista sin nombre irá adoptando y empezará a apropiarse de la familia de Ramiro, el antagonista, su amigo, que es el verdugo. Incluso comenzará a enviarles dinero a Guatemala ante la desatención y pasividad de Ramiro. Este es para mí el juego más importante a desarrollar en la novela. En todo este proceso hay sentimientos de culpa y angustia entremezclados, sentimientos encontrados.

''Y la idea era escribir un libro que buscara contrariar al lector, o conmoverlo, o presentarle la angustia de gente que vive sola, como inmigrante, muy lejos, en el norte. Gente que no se integra o no es aceptada por la sociedad estadunidense, que vive encerrada en su propia comunidad chapina o latinoamericana, que no aprende el inglés, que anhela o recuerda siempre una historia o un lugar".

Méndez Vides amplía los perfiles de sus personajes. "El antagonista, Ramiro, le hará la vida imposible al protagonista, la víctima, pero en realidad no lo será tanto, pues poco a poco esa vida se convertirá en su única realidad. Y el protagonista comenzará, como rémora, a comerse la historia, la familia y los nexos de aquel que es su verdugo. Ese es el drama en esta novela. Lo que trato de aportar de diferente a la literatura contemporánea, que en su gran mayoría se está yendo por el mundo de la nostalgia, por el recuerdo de la grandeza de otras épocas. Pero siempre que eso se da, o que la novela histórica se manifiesta con mayor fuerza, es porque está a punto de venir otra cosa.

"Y tiene que haber un cambio porque no se puede estar siempre recordando el pasado. Yo he tratado de adentrarme más en la realidad presente en la que estamos, aunque sin caer en una proyección de la pobreza que a la hora de la lectura fuera insoportable. Este es un mundo de sobrevivientes, de gente sin esperanza que de repente se ha quedado sin nada de que agarrarse. No tienen fe, creencias, nada. Al fin de siglo, son hombres dejados a la soledad''.

ųY la síntesis de eso es Ramiro, que es como un hombre muerto.

ųSí, aunque él también es la resistencia, el hombre que se negará a jugar el juego de la sociedad que lo está obligando o determinando. Porque el otro, el protagonista, sí entrará al juego y hará los trabajos que sea, vivirá de lo se le venga y mantendrá aquí a Ramiro o allá a la familia de Ramiro, pero va a luchar sin ningún objetivo en la vida. Mis personajes no tienen objetivos ni metas ni planes, son una representación del hombre contemporáneo.

ųIncluso, durante su trayecto a Nueva York, estuvieron a punto de quedarse en otra ciudad.

ųLes daba lo mismo. Simplemente están sin patria, son desterrados. No van a Nueva York como una meta, van allí porque es el lugar de las circunstancias.

Confundir las emociones del lector

ųAparte de la relación víctima-verdugo hay también sentimientos relativos de amistad.

ųSí. Tenía que crear una relación, pero debía salirme de los lugares manidos, como una relación de pareja. Y me fui a un esquema de un par de amigos que se hicieron tales por accidente, por las circunstancias de la vida, de un lugar de origen y de una vecindad comunes. Y en esa relación de amigos pude desarrollar las manifestaciones de dependencia recíproca. Hay un verdugo y una víctima, pero al final, Ƒquién es uno y quién otra? Porque al principio el que era víctima, puede de repente revelarse al lector como verdugo. Hay una serie de elementos que, a lo largo de la lectura, deberán confundir al lector, no en la historia sino en las emociones que se derivan. Uno puede sentir en algún momento cierta compasión por uno de los personajes, pero al final puede terminar odiándolo por bruto, por decir algo.

ųEs una novela corta.

ųEntre otras razones porque una novela con este drama, si se extendía mucho, podría volverse insoportable. Llegué a un punto en el cual ya no le podía pedir más al lector, quien en ese momento debió ya de sentir algún tipo de emoción. Eso es algo importante, la literatura contemporánea necesita provocar pasiones y reflexiones en el lector. Mi intención es esa, no sé hasta qué punto la logré. Aunque en el libro no hay reflexión ni moraleja, sólo la representación de un drama humano: manejar la culpa, la dependencia, hasta qué punto el hombre contemporáneo es capaz de mantenerse aceptando yugos, situaciones incómodas y no rendirse ante ello.

Según Méndez Vides, la tradición en el mundo de los inmigrantes ha sido la de seres conquistadores. ''Vienen de Europa a América a conquistar, a dominar, a colonizar, de alguna manera a dominar a otros. Pero la migración latinoamericana hacia el norte no lleva ese espíritu, la gente que se va está dominada y allá seguirá estando dominada''.

ųAnte la excesiva atención a la forma literaria que mencionaste, Ƒse ha olvidado la exploración del alma humana?

ųCreo que se había comenzado a olvidar el alma humana, pero en este fin de siglo la producción literaria mundial empieza a recuperar esa dirección. La forma debe permanecer, obviamente, porque es importante en la obra creativa. Sin embargo, la importancia de la condición humana es vital. Cuando uno se acerca a un libro es para explorar el alma humana, por eso hay obras tan importantes. Los portugueses, por ejemplo, por eso han tenido tanto éxito, como Saramago, basado en toda esa tradición que le heredó Fernando Pessoa. En mi caso, esa exploración, aun cuando tiene el guatemaltequismo que me corresponde como autor, debiera poder tener, o por lo menos yo desearía que pudiera tener, una lectura más universal. No importa si eres de Kosovo o de Africa, en todos lados se puede dar, en este fin de siglo, esa desazón y ese sentimiento de Ƒa dónde voy?, Ƒtiene sentido este camino?, Ƒla dirección en que voy?

Méndez Vides (Antigua, Guatemala, 1956) ha publicado Escritores famosos, Babel o las batallas, El paraíso perdido y Las catacumbas, novela con la que ganó un premio literario latinomericano cuyo jurado estuvo integrado por Augusto Monterroso, Nélida Piñón y Osvaldo Soriano.